S. Claramount El 
Churrinche

por Manlio Landolfi

Las aves nativas en libertad se pueden encontrar en todos los lugares. En esta serie, reseñamos aquellas especies habituales en los espacios verdes de las ciudades de la Argentina.


Llegan en primavera a Buenos Aires. En febrero, después de la reproducción, los adultos migran hacia el norte, excepto los juveniles que parten en abril.
El área de residencia durante nuestro invierno llega hasta América del Norte, aunque algunos
M. Bettinelli ejemplares permanecen en el norte argentino.
Por su modesto plumaje la hembra pasa, en general desapercibida, de esta manera, la naturaleza protege a la madre con su cría.
El macho hermoso y pendenciero, si bien es un compañero fiel, no ayuda en las tareas del hogar. La hembra asume todo el trabajo de la construcción del nido.
Por su suave canto churrin - churrin recibe su nombre más difundido.
Se alimentan de insectos.
Su nido semiesférico, de estructura abierta lo construye con palitos, fibras vegetales, líquenes, musgos, cerdas y telas de araña.
Los huevos son color crema o blanquecinos con puntos y manchitas castañas, rojizas y grises, más concentradas en el polo mayor y miden 17 x 13 mm.

Nombre científico: Pyrocephalus rubinus

Largo del cuerpo: 13 cm

Identificación: notable corona, semicopete y ventral rojos, resto negruzco. La hembra es poco llamativa, dorso gris pardusco, pecho estriado de gris, subcaudal rosáceo.  

 

Dibujo: Yzurieta

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