Noviembre 2009    

 

HERNÁN URIBURU

 

Hacia el cielo por la senda nomás…

El 20 de Octubre de 2009, a fines de la estación seca en el norte, las montañas lloran la partida de Hernán Uriburu, y todos los ríos se llenan de lágrimas derramadas por la gente en los puestos, en los pueblos, caseríos, parajes y las ciudades que conocieron a éste rústico algarrobo con alma de baqueano, pero de un corazón tan grande como tierno.
Su familia y su fe fueron lo primero, sus amigos y colegas nunca pudimos verlo malhumorado ni negativo, sus clientes fueron sus amigos al finalizar las cabalgatas, sus cuentos nos hicieron reír y reflexionar, su sintonía con los niños y adolescentes era admirable, su caridad con los pobres y discapacitados no tenía límites.
Luego de tantas ofrendas a la Pachamama cabalgando por los cerros en su vida, ahora es él quien entra es sus entrañas donde lo espera la mula, ya lista y ensillada, que lo llevará hacia el cielo por la senda nomás…
Quienes te conocimos, seremos unos eternos agradecidos por todo lo que nos diste Hernán.
¡Chau amigo!, ahora tu cabalgata continúa hasta la eternidad. Estarás en cada senda, en cada puesto, en cada aguada, en cada filo... Y en cada uno de quienes te quisimos como un hermano mayor, como un padre.
Federico M. Norte
(Guía de montaña salteño)

Alegre, simpático, con un inagotable entusiasmo y fortaleza, sus relatos, anécdotas, los cuentos y su ejemplo de vida, cabalgarán siempre por las montañas, las mentes y los corazones de quienes lo conocimos. Hernán Uriburu era un referente en la práctica del turismo alternativo; más aún, un referente afectivo y un modelo de persona a seguir. ¡Hernán, hasta las piedras te extrañarán! Hasta siempre amigo.
Christian Vitry
(Arqueólogo y montañista salteño)

Lo vamos a extrañar, pero desde donde esté ya debe estar haciendo chistes en el cielo. Un personaje increíble, muy respetado y querido por tantos. Hernán, junto con Inés, verdaderos ejemplos solidarios. Mucho que aprender y tratar de replicar.
Me encantaba escuchar sus cuentos; algunos los escuché varias veces, y siempre tenía una anécdota constructiva para contar. Me pone muy triste saber que no lo veremos más, pero podemos mantenerlo vivo en nuestro recuerdo.
Laura Gall
Lihué Expediciones

FRASES DE SUS CUENTOS

Guiar cabalgatas.

Un buen guía debe saber descubrir las cosas buenas de cada participante. Todas las personas tienen muchísimas cosas buenas... Hay que descubrirlas.

Mis cabalgatas son “A medida”, y esto concretamente quiere decir que la persona es lo que más vale, lo más importante.

Todas las jornadas de un itinerario bien desarrollado deben tener algo didáctico, y alguna sorpresa o emoción.

El cliente se va con la imagen de quien lo despide, y uno lo mira a los ojos diciéndole "Gracias por venir, te espero pronto". El turismo es prestación de servicio. Quien no lo entienda así que cambie de actividad lo más rápido posible. Los paisajes ayudan mucho en este tipo de turismo, pero no es lo más importante.

El día que crea saberlo todo y deje de pensar en todos los detalles de la organización de una cabalgata, será el día que recomendaré que no contraten mis servicios.

Viejo renegón, chinchudo, testarudo, cabezón, terco… Son algunos de los apelativos que utilizan los más educados cuando se refieren a mi persona. Cuando finaliza la actividad y el resultado fue que salió todo bien, es cuando me entienden y me respetan. Además, como yo, disfrutan del deber cumplido. Si se trabaja para que todo salga bien, generalmente sale todo bien.

Descansar es “re-crear”. Es el tiempo para ver lo que hicimos, tomar fuerzas y volver a crear.
Debemos descubrir y aceptar que como personas somos muchísimo más importantes que nuestro trabajo, oficio o profesión. Somos seres humanos, hechos para vivir, amar, reír…
Para descansar no se necesita hacer grandes distancias ni hacer largos viajes. Basta con recorrer lo que nos lleva a encontrar la paz y el sosiego de nuestro corazón. Las cabalgatas pueden ser una alternativa y una solución para descansar.

La vida.

Así debe ser nuestra vida (referido a la mula, que prefería al caballo): constante y perseverante, con esfuerzo y con dignidad, serena y humilde, con grandeza y sin preocuparnos por el éxito final. Más importante que el éxito final es el éxito diario, ya que el éxito final no existe. Existe pero no sabemos el día ni la hora, no sabemos el cuándo.

En nuestra cultura lo que se valora son los resultados y los éxitos, pero no el proceso. Es necesario vivir el proceso, y en una cabalgata se lo vive intensamente. Desde tomar la decisión de hacer algo distinto, preparar el equipo que no es el tradicional, ir a lo desconocido, confiar en las habilidades del caballo o de la mula, aceptar las condiciones del clima, dormir sobre la montura…

Cuando estamos en el campo, disfrutemos el campo, y cuando estemos en la ciudad, disfrutemos la ciudad.
 
El camino fácil, la huella más transitada, la más trillada por el rebaño que mansamente vuelve al corral, ese no es el camino del hombre libre. Vivimos buscando seguridades, y no nos damos cuenta que con las seguridades vienen enancadas la dependencia, la incredulidad en la esperanza, en la confianza, en las ilusiones... y el aburrimiento. Somos seres profundamente débiles y vulnerables, y esas seguridades aumentan nuestras debilidades.

Recordemos que el miedo no duele si existe la confianza.

La palabra merece respeto porque toda persona merece respeto. La palabra dada compromete la honra de quien la dio.

(Referido al ritmo de vida). … Sin darnos cuenta muchas veces que nos hemos quedado sin tiempo para hacer lo que nos gustaría. Tiempo para la familia, para los amigos, para soñar, para mirar las estrellas... para rascarnos sin complejos. Las  cabalgatas nos invitan a salir de las normas, de la rutina... y a asumir los riesgos.

Toda persona, todo ser humano, tiene sus tiempos.  Muchas de las discrepancias, malos momentos, peleas familiares y sociales que llevan a las discordias, se deben precisamente a no respetar el tiempo de cada uno, de cada  persona.

La gente.

Mis mayores aprendizajes los he obtenido y los recibo permanentemente de gente muy humilde, muchas veces analfabeta, pero que en su ambiente tienen una experiencia de vida muy difícil de igualar y de aprender en otro lugar que no sea la montaña.

No siempre el tener conocimientos significa ser sabio. Puede darse la sabiduría en personas analfabetas, sin instrucción.

Ganarse la confianza de la gente de la montaña demanda muchísimos años y se puede perder muy rápidamente. Cuidémosla.  

La cocina, en los puestos de las montañas, es naturalmente un lugar acogedor. Allí uno se informa de todas las novedades y acontecimientos importantes ocurridos en la región. Es siempre un lugar cálido, tanto en los comentarios como en su temperatura. Con la compañía del fuego, las conversaciones son largas y sin fin, más allá que la decisión propia de terminarlas. No hay límites de tiempo, no hay límites de horarios, no hay apuros, nada entorpece el diálogo, nada lo distrae y esta situación tan "rara" para esta época de apuros y prisas, tan especial, tan fuera de lo común, es de una profundidad y de una importancia tal, que las conversaciones siempre son largas y pausadas, ricas e interesantes. La tenue luz del fuego es suficiente como para verse tibiamente, y lo suficientemente escasa como para que las palabras adquieran la importancia que tienen. Nada se destaca ni distrae la atención, y lo fundamental se concentra en lo que se dice y se escucha.

(Dedicatoria al final de uno de sus cuentos…) Esa santa es mi señora que después de seis años de novios y tantos años de casados todavía la sorprendo con mis actitudes, y me maneja solamente cuando no me doy cuenta. Para vos Inés.

Las cabalgatas de Hernán Uriburu las seguirá guiando uno de sus hijos, Marcos, que trabajaba con él últimamente, e Inés hará el trabajo de escritorio. Marcos es profesor de educación física y guía salidas en mountain bike desde hace años. Inés Aguilar, dedicó su vida a promover la cultura y la calidad de vida de la gente de los cerros, para lo cual creó una fundación. Más info de las cabalgatas:
http://www.argentinacabalgatas.todowebsalta.com.ar/

Zamba para un amigo (de Santiago Storni)  
 
Con el poncho y de a caballo
eras algo especial,
amigazo como ninguno
así te recuerdo Hernán.

Simpático y testarudo,
filósofo de corazón,
con humor y sabiduría
en cada cuento junto al fogón.

Desde el monte a la quebrada
las sendas ya no te verán.
Hoy todos los puestos te lloran
a tu memoria Hernán.

Los cerros se acongojan
los ríos lágrimas llevarán
el viento nos trae tu mirada
porque te fuiste Hernán.

El abrazo fuerte y profundo
faltó esta vez al partir.
Para mí, Hernán Uriburu,
nunca te vas a morir.

Una anécdota diferente
Fue en un mes de agosto de hace muchos años cuando contrataron mis servicios por una cabalgata de tres días. El grupo, amigos y parientes entre sí, era de cinco personas, entre las que se encontraba un alemán muy "viajado", inteligente y simpático. Por su actividad, funcionario del gobierno alemán, encargado del seguimiento académico de aquellos profesionales que realizaban cursos de postgrado en Alemania, y hablaba siete idiomas a la perfección. Se organizó todo con tranquilidad y detalle. La partida fue preocupante pues hacía un frío brutal con nublado denso, atípico para la época. La altísima humedad durante el mes más seco de Salta tenía su encanto, pues sobre los pastos y las plantas quedaba una fina capa de hielo, luciendo formas originales muy lindas, y un brillo muy particular. Me despedí de mi familia con cierta preocupación. Se inició la cabalgata tratando de transmitir buen ánimo a pesar del mal tiempo. Los esfuerzos fueron más allá de los normales, y los resultados fueron más acá de los esperados. Felizmente y gracias a Dios, después de cuatro horas de un fuerte y continuo ascenso, llegamos al sol, es decir, dejamos el espeso manto de nubes allá abajo. El día era radiante, espectacular, con un sol que calentaba fuerte. Un placer. El paisaje fantástico. Al finalizar el segundo día de marcha, llegamos al puesto donde haríamos noche justo en el momento en que la pastora terminaba y sacaba del telar una frazada que había estado tejiendo esos días. Color fucsia, con un círculo blanco al medio y un dibujo en negro. Realmente vistoso aunque muy rústica. El alemán, al ver la frazada salir de "la fábrica" en ese momento, se enamoró perdidamente y me preguntó si la podía comprar y cuál era su precio. Me acuerdo que era $ 40.-. El alemán inició su negociación ponderando la artesanía y le ofreció $ 80.- a la pastora (el doble de su valor), quien le respondió con toda educación: "No la’i hecho pa’ vender, la’i hecho pa’ mí". El gringo sin entender esta respuesta me busca con sus ojos y le explico lo que quiso decir. Sorprendido y confundido me pregunta si le ofreció poco, y le contesto que no. "Tu ofrecimiento es muy bueno y te agradezco por ayudar a mi gente, pero lamento decirte que no te la va a vender". Sin entender nada me pide permiso para volver a negociar. Mi respuesta fue afirmativa, y los argumentos de compra fueron mucho más abundantes en esta oportunidad, lo mismo que el dinero ofrecido, ya que en esta ocasión propuso pagarle $ 120.-. La pastora, mirándolo fijo durante toda la conversación, no le contestó. Nuevamente el gringo me busca con sus ojos y le vuelvo a repetir lo que le había dicho anteriormente: "No te la va a vender". Impactado, nuevamente le ofrece $ 160.- por la frazada, y la pastora, sin bajarle la mirada, se fue a la cocina con un disimulado disgusto, que lo manifestó al no salir a despedirse en el momento de nuestra partida. Casi una hora después de iniciada la marcha el alemán se me pone a la par y me comenta que este solo hecho, esta experiencia vivida espontáneamente, justificaba ampliamente el costo de toda la cabalgata. "¡Cómo esta mujer, tan rústica, que vive tan aislada y tan sola en la montaña, que no tiene nada, se podía dar el lujo de despreciar cuatro veces el valor de su frazada!". "¿Que no tiene nada?", le pregunte con fuerza. "Tiene dignidad, tiene convicción, tiene palabra, tiene personalidad...". El alemán se quedó en silencio varios minutos y al rato me dice: "Realmente esta mujer tan primitiva tiene muchas cosas que yo no tengo con la firmeza que debería tener". Finalizamos tres días increíbles de cabalgata, habiendo disfrutado en esta oportunidad de una experiencia de vida no programada de antemano. Regresamos quemados por el sol y con la nariz pelada a la ciudad de Salta, donde el mal tiempo y el frío continuaban con todo su rigor.