Correo y telecomunicaciones


El Manzano es un caserío del departamento de Rosario de Lerma, provincia de Salta. El único acceso posible es a pie o a caballo. Es un lugar soñado por su belleza y para llegar allí hay distintas posibilidades. Una de ellas, la que lo conecta con el Valle de  Lerma, donde esta la ciudad de Salta, es una huella de herraduras que recorre un faldeo alto, bastante impresionante sobre la quebrada de Corralito. Durante este trayecto se "vive" un ambiente muy especial ya que por diferentes motivos, en esa zona y en un espacio relativamente reducido, se genera un microclima húmedo que lo hace muy particular por la vegetación que se desarrolla. Alisos, nogales, helechos de todo tipo, begonias, enredaderas , lianas, orquídeas del aire, plantas parásitas, musgo... en fin, algo raro para la zona que se destaca básicamente por su aridez. En una oportunidad, con un grupo de alemanes, regresábamos después de nueve días de cabalgata y la última noche la hicimos en El Manzano. Llegamos al puesto de Don Gelasio Cruz donde fuimos muy bien atendidos como siempre. Los alemanes, como buenos alemanes, miraban con toda atención todos los rincones de la casa, todas las cosas que colgaban del techo, todas los bártulos amontonados, hasta que uno de ellos descubre sobre una puerta un cartel que decía: "ENCOTESA".  Se sorprendió y me llama para preguntarme de que se trataba este cartel. Le explico que es una estafeta postal desde donde se despachan cartas y donde se recibe correspondencia. No podía creer lo que le contaba. Por la ubicación del caserío, la escasez de pobladores y por tener un acceso muy difícil, me vuelve a preguntar y me indaga más a fondo. Es entonces que se me ocurre que quien debía contestar las preguntas debía ser el responsable de la estafeta y lo llamo a Gelasio Cruz para que participe de la conversación. Gelasio abrió la oficina y mostró con orgullo su mesa de trabajo, sus sellos, sus estampillas,... En un momento, el alemán, queriéndolo sobrar a Gelasio con una broma, le pregunta: "La correspondencia de aquí se manda VÍA AÉREA? a lo cual, y redoblando la broma le contesto con toda seriedad y respeto: no señor, la correspondencia de aquí se manda VÍA CÓNDOR. El gringo no podía creer lo que veía, ni lo que se le contaba y recurrió a una prueba definitiva. Decidió mandarse una carta a si mismo. A su domicilio en Alemania. La escribió, compro un sobre, tras controlar el tarifario se le vendieron las estampillas y despacho la carta. La mecánica de estas estafetas es muy simple. El responsable baja una vez por mes al pueblo con toda la correspondencia que debe ser despacha- da, en este caso a Rosario de Lerma, se traslada al correo, envía la correspondencia que trajo y retira la que llego para su zona. Aproximadamente a un mes de esta historia, recibí una carta desde Alemania confirmando el arribo de la correspondencia despachada desde El Manzano. ...Que tal?


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