La mejor cacería de mi vida


Después de una mala experiencia vivida durante una cacería de guanacos, donde se produjo una matanza innecesaria, fuera de lo programado con anticipación, fue lo que motivo que abandonase esta actividad y me transformase en defensor de la naturaleza en toda su expresión.
Fui cazador muchos años de mi vida, pero en aquella oportunidad, hace 25 años, tome la decisión personal de no cazar nunca más arrepentido por el mal que había hecho durante tanto tiempo.
No soy hombre de cambios permanentes. Es más, soy bastante cabeza dura (muy! cabeza dura, dirían los que me conocen) y si no estoy convencido de algo, no lo hago por más que "todos el mundo" lo haga. En fin, son formas de ser.

Habrían pasado más de 15 años de aquella transformación cuando en una oportunidad, me hablo un señor italiano, muy educado, para contratarme para una cacería. Le conteste que hacia muchos años había abandonado esa actividad ante una mala experiencia que había vivido justamente con cazadores italianos.
El hombre insistía con serenidad, educación y respeto por lo que se me hacia muy difícil decirle un NO rotundo.
Por otro lado pensaba que bien me vendría esta actividad para tranquilizar los nervios de la municipalidad que me cobraba el impuesto inmobiliario, de la tarjeta de crédito, de la luz... de la interna familiar.
Quería ser fiel a mis convicciones, pero también quería satisfacer en alguna medida a este señor tan respetuoso y tan ilusionado con cazar un guanaco y además necesitaba trabajar.
Situación difícil de resolver pero Tata Dios me dio una mano, como siempre que se lo escucha, y tuve la solución ideal.
Le repetí con detalles e insistencia la mala experiencia vivida que había motivado la decisión de no cazar nunca más en mi vida, que la cacería de acecho me aprecia una traición ya que no se le daba posibilidades al animal de defenderse, pero que lo llevaría a cazar de una forma distinta, diferente, de manera tal que él debería demostrar sus condiciones de buen cazador y el animal tendría la posibilidad de defenderse en su medio ambiente y entonces así la lucha seria pareja. No le di opciones. O aceptaba estas condiciones o se quedaba sin cacería. Acepto.
Nos trasladamos a caballo hasta la localidad de Pascha donde dormimos. Al día siguiente a las 9 h. partimos y a las 9,40 h. ya teníamos una tropa de guanacos a la vista. Le mostré el "relincho" que es el macho que cuida la tropa y de quien debía cuidarse de ser visto arrimándose a los animales, le di unas indicaciones elementales, viento, actitudes del relincho y le mostré un árbol donde lo esperaría todo el tiempo que sea necesario. Nos despedimos y me fui con mi ayudante al árbol, lugar del encuentro final.
Serian las 16 o 17 h. cuando lo vemos llegar muy cansado y salimos a su encuentro. Me dio un abrazo muy sentido y me agradeció enormemente ya que había sido la mejor cacería de su vida.
Luego de descansar, tomar unos mates y recuperarse le propongo ir a buscar el guanaco y me contesta: "no cace ningún guanaco"... es más, no hice ningún disparo, pero sin ninguna duda fue mi mejor cacería.
La sorpresa fue grande y viendo mi desorientación me cuenta su experiencia. Seguí todas tus indicaciones, camine contra el viento agazapado, cuando creía que el relincho me había visto y caminaba para otro lado me quede echado hasta que se diese vuelta por segunda vez, cuando me estaba arrimando se movían en fin, fue todo un trabajo muy difícil, en un ambiente duro pero que nunca había tenido la oportunidad de vivirlo ya que en todas mis cacerías anteriores todo este trabajo me lo hacían los guías y yo lo único que hacia era apuntar y apretar el gatillo. Sin dudas esta fue "la mejor cacería de mi vida".
Mi paz interior fue grande, mi alegría enorme y el placer de haber descubierto un estilo de caza donde se igualan las posibilidades una satisfacción.

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