Desafio de los volcanes 2007

Luego de 7 días de carrera, sólo 13 de los 35 equipos que largaron la competencia en San Martín de los Andes
lograron completar el exigente recorrido de
más de 500 Km. hasta Pucón, Chile.

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



La carrera de expedición más emocionante y espectacular del mundo, llegó a su fin. La edición 2007 de la competencia largó el 26 de marzo de la costa del lago Lacar en San Martín de los Andes y terminó 7 días después en la playa de Pucón, en Chile, el 1º de abril.

De los 50 equipos inscriptos, sólo 35 llegaron finalmente a la largada y de ellos sólo 13 lograron completar el exigente trayecto que planteó innumerables dificultades a los corredores a lo largo de los 550 Km. de recorrido.

Los 4 integrantes de cada team debieron recorrer largas distancias en sus kayaks dobles, trayectos muy técnicos en sus mountain bikes e interminables trekkings entre bosques y volcanes, así como superar largas y agotadoras etapas de cuerdas con rapeles, tirolesas y jumares de más de 70 metros que complicaron a más de un corredor. Todo ello, además, orientándose con mapa y brújula para encontrar todos los puestos de control que la organización planteó en la competencia.

Luego de 5 días de lucha contra la naturaleza, el 30 de marzo, exactamente a las 20:15 (hora de Chile) el equipo 32 de Argentina, 2050 Proof HYA, integrado por Charly Cabezas, Nicolas Alfageme, Alejandra Corestein y liderado por su capitán Fernando Aparo, se convirtió en el ganador del DESAFIO DE LOS VOLCANES 2007.

Con señales de cansancio pero totalmente enteros hicieron su aparición en las arenas de la playa de Pucón. "La carrera fue durísima, pero dejamos todo... ese fue nuestro objetivo este año, superar el Desafío como equipo y creo que lo logramos... El final fueron más de 28 horas de caminar sin parar por el Volcán Villarrica y dormimos una sola hora, pero el llegar es una alegría enorme que justifica el esfuerzo...", dijeron los chicos oriundos de Bariloche en el podio.

Equipos chilenos llegaron en segundo y tercer puesto. El Columbia Canon Montrail llegó a las costas de Pucón en la madrugada del sábado 31 alrededor de las 4.32 AM decidido a ocupar el segundo peldaño en el podio. Y el equipo Jeep Salomon hizo su aparición en las playas de Pucón a las 11 de la mañana después de bajar durante toda la noche el peligroso Volcán Villarrica, quedando en tercera posición.

Al finalizar la competencia, José Vaccarezza, Director de la carrera, comentó: "Llega el día del adiós, de las despedidas entre distintos hombres que hablan distintos idiomas y que son de distintos países, pero que todos... todos viven en un imaginario y único mundo de la Aventura... Este día, el 7mo, también es el Día Cero del DESAFIO DE LOS VOLCANES 2008, y para muchos es el día de la promesa de volver y para otros es el día de hacer íntimos juramentos de revancha... Dicen que el 7mo. día Dios descansó luego de crear al hombre y la naturaleza... Nosotros, mucho más pequeños, mucho más insignificantes, muchos más vulnerables... le decimos muchas gracias a Dios y la Naturaleza por habernos recibido, cuidado y sobretodo habernos permitido disfrutar de esta carrera que nosotros y muchos llamamos el DESAFIO DE LOS VOLCANES la carrera de expedición más emocionante y espectacular del Mundo."


DESAFIO DE LOS VOLCANES 2007
INFORME EXCLUSIVO DEL EQUIPO Nº 22 "TIBURONES DURACELL".


Distancia: 550 km aprox.-
Largada: San Martín de los Andes, Argentina - Pucón, Chile.-
Cantidad de equipos en la largada: 35
Equipos que completaron el recorrido: 13
Nivel de exigencia en las distintas disciplinas (kayac-trekking- MTB- cuerdas): Alto.-
Nivel de dificultad de orientación: Medio.-
Nivel de organización: Alto para el recorrido. Bajo en atención previa y posterior a la carrera para corredores y asistentes.-

A mediados de septiembre de 2006 Fernando del Carril, Javier Valera y yo (Andrés Pérez Maraviglia) decidimos participar en el Desafio 2007.- Para ello, necesitábamos completar el equipo con una mujer y fondos para solventar los gastos.- En octubre de 2006 conseguimos que Jessica Acerbo aceptara participar junto a nosotros, en lo que sería su primera participación en una carrera de expedición (más de 3 días).- Los fondos alrededor de $ 22.000.-, llegaron principalmente de parte de DURACELL, habiendo recibido además el apoyo de Claudio Destéfano a través de su diario virtual DestéfanoBiz, de RAI TRAI, emprendimiento inmobiliario de San Martin de los Andes y de Laboratorio Craveri, con sus productos Energy y Recovery .-
Una vez en San Martin de los Andes y con los mapas de la totalidad del recorrido de la carrera hasta Pucón, confirmamos lo que esperábamos: Una carrera muy, pero muy, larga.- Al día siguiente, domingo 25 de marzo, a las 14 horas, con todo listo para largar en la Playa del lago Lacar, el Director de la Carrera, en razón de que Prefectura, por razones de seguridad, no permitía el acceso al lago, decidió postergar la largada 24 horas.-
El 26-3 a las 14 largamos.- Habíamos determinado por estrategia, realizar buenas secciones de remo (3 en total) y buenas navegaciones terrestres en las secciones de trekking. Ello, en razón de que nos sabíamos más débiles en las secciones de bicicleta.-
Así luego de remar el Lacar hasta Nontúe, realizar un trekking de 3 horas y volver remando el Lacar hasta la playita de SMA, estábamos en el puesto Nº 3.- Tal cual lo previsto a partir de allí sabíamos que perderíamos posiciones hasta ubicarnos en el segundo pelotón a la espera de que pasara lo que paso, abandonos muchos por variadas causas, principalmente lesiones. El extenso recorrido cobró su precio a aquellos equipos del primer pelotón cuya gran preparación física, seguramente los llevó a exigir a sus integrantes al límite.-
TIBURONES DURACELL avanzaba entonces con la certeza de estar haciendo la carrera del modo previsto y a la espera de las ultimas 30-40 horas que esperábamos que nos llevara la ultima sección de trekking entre el PC 11 y el PC 15, donde sabíamos que la cabeza y la orientación jugarían un papel fundamental.- Pero, carreras son carreras y al empezar la segunda sección de remo en el río Cua Cua, eran las 23 horas y había mucha niebla, el río tenía corriente y correderas, ello hizo que nos pasáramos un primer brazo del río que habíamos elegido tomar y que además era el recomendado por la organización, por el peligro que implicaba no agarrarlo y entonces esa sección de remo que creíamos sencilla, se nos re contra complico.- El brazo por el que bajamos entonces tenía, unos 20 metros de ancho, una fuerte corriente para navegarlo con Kayacs dobles (6,30 de eslora) y además estaba cortado por árboles a modo de obstáculos.- Al cabo de 3 horas Fernando del Carril y yo al intentar esquivar un árbol fuimos arrastrados por la corriente con el Kayac cruzado y, al montarse el mismo contra el tronco caído sobre el río, nos dimos vuelta.- Dentro de todo la suerte nos acompaño porque si bien no hacíamos pie, pudimos una vez que salimos del Kayac, afirmarnos en una rama del mismo árbol y luego de una hora de trabajo de achique y de pensar como hacíamos para volver a un claro ubicado unos 150 metros mas atrás junto a Javier, Jessica y el equipo Banco Superville Adidas que había cometido el mismo error, logramos auto rescatarnos con éxito.- Siendo las 5 de la mañana decidimos entonces que haríamos fuego, nos recuperaríamos y esperaríamos a que aclare.- La mala onda sólo fue superada gracias a la buena compañía de los integrantes de Banco Superville Adidas.- Así, a las 7:30 de la mañana me desperté para avivar el fuego y pensar como haría para levantar el ánimo de mis compañeros, la situación era sumamente compleja en ese sentido; pero, como ya dije carreras son carreras y a las 7:45 pasaba por el lugar remando el equipo que finalmente saldría en la posición Nº 6, MG Kayacs.- Ese hecho, generó que automáticamente todos se levantaran y a las 8:30 estuviésemos remando hacia el PC 8.- Esa sección que, a los equipos en general llevo unas 5 a 7 horas, a nosotros nos llevó 12 horas de carrera.- Una lástima, pero quedó demostrado que estas carreras hay que seguirlas y no darse nunca por vencido ya que el premio final siempre llega.- En el PC 8 entonces quedamos en la posición Nº18.- Iniciamos así lo que fue nuestra mejor parte del recorrido, sin nada más que perder, logramos soltarnos emocionalmente y físicamente para, desde la mañana de ese día 29 de marzo ( a unas casi 70 horas de carrera) hasta la madrugada del domingo 1 de abril (60 horas después) TIBURONES DURACELL, avanzó sin mayores equívocos logrando pasar algunos equipos y enterándose como otros abandonaban.- La combinación de tales circunstancias nos llevo a quedar en la OCTAVA posición y ser uno de los 13 de 35 eq uipos que lograron completar el recorrido.- Para terminar no puedo dejar de mencionar y agradecer el excelente trabajo de nuestros asistentes Juan del Carril y Hugo Díaz, como así tampoco de AGRADECER el permanente apoyo y sacrificio de cada una de nuestras familias, quienes a través del seguimiento en vivo de la carrera por internet seguramente sufrieron y se tensionaron a lo largo de las 130 horas de carrera tanto o mas que nosotros.-

EL RELATO DE LOS GANADORES:
POR FERNANDO APARO PINI:

Para nosotros, lo bueno del Desafío de los Volcanes es que se corre en el mismo lugar en donde entrenamos. Hace años que caminamos por esas montañas y por eso en esta carrera nos vemos favorecidos, porque el resto de las carreras en las que participamos se realizan en lugares con los que no estamos tan familiarizados.
El equipo estaba muy motivado, preparado física y logísticamente de la mejor manera. El mes previo a la largada los cuatro estábamos dedicados a afinar todos los detalles y a ponernos a punto para llegar de la mejor forma posible.
Todos sabíamos que teníamos posibilidades de estar entre los primeros equipos pero éramos conscientes de que en este tipo de carrera la victoria es sumamente difícil de lograr. Los cuatro teníamos que responder físicamente a semejante esfuerzo, y la orientación durante tantos días es muy agotadora: un mínimo error te puede retrasar muchas horas. Los kayak y las bicicletas tienen que ser manejadas con mucho cuidado debido a que una caída o golpe te puede dejar fuera de la carrera. También debíamos pensar las estrategias adecuadas para hacer las paradas en los lugares indicados, y elegir la indumentaria y el alimento de acuerdo a cada sección. Todos estos factores hacen que sea un desafío muy difícil de superar.
La largada en kayak desde San Martín de Los Andes fue tranquila y a los pocos minutos los equipos se empezaron a distanciar. Una vez que llegamos al extremo oeste del lago Lácar realizamos un trekking muy rápido hacia el lago Keñi, para luego retomar los kayaks y volver al lugar de largada. Posteriormente continuamos con 70 km de montain bike
por caminos de ripio hasta llegar a Laguna Verde, donde nos esperaba el primer trekking.
Con todo el equipamiento de cuerda, el abrigo y la comida necesaria, caminamos por una senda hasta desviarnos en un gran arenal desde donde "atacaríamos" la cumbre del cerro Pirca. Teníamos 800 mts de desnivel en una pendiente bastante empinada en donde no había senda; cada equipo podía elegir el lugar por donde llegar al siguiente puesto de control. Sabíamos que en ese lugar, de noche, podíamos hacer diferencias.
Con las primeras luces del día caminábamos por los filos hasta acercarnos a una gran cascada donde hicimos un rapell. A los pocos kilómetros subimos una pared vertical de 70 metros utilizando los jumar, desde donde veíamos al equipo que lideraba la carrera.
Terminada esta parte del trekking podíamos utilizar alguna
de las 15 horas que teníamos para descansar en todos los campamentos de la carrera. Decidimos descansar dos horas y continuar caminando los 30 km que nos faltaban por una senda que bordeaba el lago Huechulafquen hasta llegar al paso Carirriñe, en donde nos esperaban las bike para cruzar a Chile.
Ya de noche comenzamos una bajada de 18 km por un camino de ripio muy suelto; debimos cruzar la aduana y encontrar dos puestos de control ubicados en montañas diferentes. La navegación fue muy delicada; había caminos que salían en todas las direcciones. Tuvimos que estar muy atentos para no equivocar el camino a tomar. Afortunadamente logramos ir por el camino más corto sin equivocarnos y llegamos al siguiente campamento antes del amanecer del tercer día de carrera.
En este campamento decidimos descansar cuatro horas para reponernos y continuar remando por un río que no era como lo esperábamos. En efecto, el rió Cua-Cua estaba muy bajo. Decidimos tomar la división que tenía el mayor caudal de agua pero a los pocos metros fue imposible continuar por la cantidad de troncos que había y la fuerte corriente. Optamos por regresar unos trescientos metros y tomar otra bifurcación a la izquierda que, según el mapa, era un poco más larga pero probablemente posible de ser navegada. El río estaba tan bajo que cada 50 mts teníamos que bajarnos para que no tocara el fondo o para levantarlo y sortear los trancos que cruzaban el río de lado a lado. Esta etapa de la carrera fue agotadora, físicamente muy desgastante y con mucha tensión ante la posibilidad de romper algún kayak y quedar lejos de la punta.
Terminada esta etapa debimos caminar 15 km por la costa de un río buscando dos puestos de control virtuales y llegar al tercer campamento. Necesitábamos descansar. Cuando llegamos estábamos a una hora del equipo que lideraba la carrera, que no había descansado nada aún. El equipo decidió hacer una transición en 25 minutos y continuar con los 40 km de kayak en el lago Panguipulli. A pesar de eso, decidimos de comer unos sandwiches, hidratarnos lo mejor posible y dormir unos minutos antes de continuar, pagando una hora de las nueve que nos quedaban por utilizar en los próximos tres campamentos.
Llegamos al final del kayak en la tercera noche de carrera, muy contentos por haber pasado ese momento debido a que, a pesar del sueño, pudimos encontrar los cuatro puestos de control virtuales que estaban escondidos sobre las costas del lago. En este campamento nos comimos unas hamburguesas completas junto a un fuego reparador y nos acostamos a dormir pudiendo descansar profundamente por primera y única vez en toda la carrera.
Pocas horas antes del amanecer partimos en las bicicletas hacia el último campamento, en donde comenzaría el trekking en el volcán Villarrica. Con muy pocas referencias y muchas opciones de caminos a elegir, pudimos completar una sección muy rápida de montain bike, llegando a pocos minutos de los dos equipos líderes de la carrera.
Ese campamento fue muy especial porque por primera vez los tres equipos que liderábamos la carrera estábamos a menos de una hora de diferencia: nos preparábamos para un trekking muy duro en donde se iba a definir quien seria el ganador del Desafío de los Volcanes.
Comenzamos a caminar pero a los pocos metros ya estábamos corriendo: sabíamos que los teníamos muy cerca y queríamos dejarlo todo. En la primer parte debimos cruzar dos veces un río; la senda se perdía pero teníamos claro hacia donde teníamos que ir. A dos horas de haber salido y con un ritmo muy fuerte conectamos al segundo equipo, que demostraba estar desorientado y cuya integrante femenina manifestaba dolor en una de sus rodillas.
Continuamos trotando hacia el próximo puesto de control, tratando de mantener un buen ritmo para descontarle minutos al equipo chileno. Pronto iniciaríamos una parte del trekking en donde la navegación iba a ser muy fina.
Llegamos al puesto de control 12. Ansiosos, le preguntamos a los encargados cuanto tiempo nos llevaba el equipo de punta y escuchamos unas palabras que no vamos a olvidar jamás: "No paso nadie, ¡ustedes son los primeros!"
Desde ese momento supimos que teníamos que caminar lo mejor posible. Nos quedaba faldear todo el volcán Villarrica por la parte este, donde la senda no está marcada. En pocos minutos se nos haría de noche y empezaría a aparecer neblina.
Fue una noche muy difícil pero llegamos al puesto de control nº 13. Nos esperaba una sección de cuerda: cruzamos un profundo cañadón con una tirolesa y luego con un puente tibetano. Posteriormente teníamos que remontar ese mismo río hasta llegar a tres cascadas que debíamos subir con los jumar; remontamos el río esquivando las quebradas y cañadones. En esa parte del trekking fue muy complejo elegir los lugares por los que ir: seguía siendo de noche y los cuatro necesitábamos que se haga de día para poder ver por dónde caminábamos.
Con la primera claridad ya estábamos caminando para la cumbre del volcán y sabíamos que teníamos que subir más de 2000 mts de desnivel y bajar otros 2400 para llegar a Pucon. Estábamos agotados y nuestro ritmo era cada vez más lento. Llegó la nieve. La cumbre se veía cerca pero caminar con grampones fue muy sacrificado; teníamos los tobillos y los pies doloridos pero la victoria se acercaba y en esa instancia de la carrera no existía dolor que nos impida llegar a la meta.
Una vez en la cumbre supimos que el equipo que venía segundo estaba a seis hs detrás. Por un lado nos tranquilizamos, pero aún debíamos bajar por el valle del rió Correntoso, donde no había senda y una mala decisión nos podía costar la carrera.
El valle del Correntoso se nos hizo eterno. Cruzamos un cañadón detrás de otro hasta encontrar el río. Atravesamos durante más de tres horas escorial volcánico, así que terminamos mareados de la deshidratación que acumulamos.
Por ese mismo valle comenzaba un camino que a los 15 km nos dejaría en el último puesto de control, desde donde seguiríamos en bicicletas hasta la llegada. Sentíamos que no se terminaba más. Eran sólo 15 km pero se pasaban muy lentos, pero nos miramos entre todos y no fue necesario decirnos nada: comenzamos a correr como si recién hubiéramos largado. ¡Queríamos llegar!
La última montain bike no la vamos a olvidar jamás. Nos perseguían las cámaras y no entendíamos lo que estaba pasando. ¡Estábamos ganado el Desafío de los Volcanes en la edición más dura que se había hecho hasta el momento! Llevábamos 5 días de carrera con no más de 8 horas de sueño pero no queríamos que se termine: habíamos disfrutado cada instante de esa carrera y nuestro sueño se nos estaba por cumplir.
Una vez en el podio la alegría era incomparable, ver a nuestros asistentes y amigos tan emocionados por lo que habíamos logrado fue el mejor premio que podíamos tener. Las caras de mis compañeros súper agotadas pero tan felices quedaran en mi recuerdo por siempre.