Vivencias en
Las Pampas de Achala

  Por Carlos Colasanti

1º Día: Duro inicio
Con frío y amenaza de lluvia parto de Córdoba, Cerro de las Rosas (400 m.s.n.m) a las 7,45 h., 10/2/97.
Pensando evitar el tránsito de la autopista a Carlos Paz, intento desviarme de ésta a la altura de Malagueño. No puedo conseguir datos del camino de tierra entre ésta y Falda del Carmen, entonces decido seguir por la ruta 20 vieja, hoy colectora de la autopista, hasta pasar Yocsina y tomar la ruta asfaltada, que va a Alta Gracia. Error!!, pues no tiene banquina, bastante tránsito (debí haberlo previsto, pues es el camino más corto entre el Valle de Punilla y el de Calamuchita), y alargo camino de mi destino final del día. A mi regreso descubriría que esta colectora llega hasta Carlos Paz.
Viento fuerte en contra hasta Falda del Carmen (la delicia de los ciclistas!). Al llegar compro algo de comer y beber (no hay dónde conseguir frutas ni verduras).

Desde allí subida al Observatorio de Bosque Alegre, parte de ripio y parte asfaltada. Los primeros esfuerzos me producen un malestar y desaliento por los Km. y tiempo perdidos. A mediodía descanso, como poco, dos aspirinas y trato de dormir una siesta debajo de un aromo al costado del camino. El viento me hace caer la bici, y los anteojos, que estaban dentro del casco colgado del manubrio, caen entre las piedras y se rayan!!. Bronca por haberla acomodado mal.

A la tarde, entablo conversación con un trabajador del camino (lo están asfaltando, para que sea la vía de acceso al camino de las Altas Cumbres). Sr. Valle, es nativo de la zona de la Ventana, Colegio Padre Liqueño. Casualidad? Este es uno de mis objetivos. Me alienta diciéndome que la cima (Observatorio, 1.290 m.s.n.m) ya está cerca. Prometo darle sus saludos al sacerdote encargado del colegio.
La bajada del Observatorio, lo mejor de la tarde (no sólo por lo descansado; el camino entre arboledas y flanqueado por una acequia es refrescante). Paso por la estación terrena de Telintar y algunos km más llego a la ruta asfaltada que viene de Carlos Paz (camino de las Altas Cumbres). Los carteles indicadores versus mi ciclo computador indican que hice 15 duros Km. de más. Me duelen.
Este camino no es muy transitado (para el caudal de vehículos al que estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades grandes), está en buenas condiciones, pero no tiene ni banquina, ni mucha señalización. Todo en subida hasta El Cóndor. Me cruzo con un grupo de bikers que vienen bajando, sin equipaje; saludos sin detenerse. Mis cálculos me dicen que falta poco para el desvío a Copina. Mis piernas ruegan que así sea. Unos carteles pintados en unos tanques negros al costado del camino, promocionan los puentes colgantes. Al fin. 3 Km. de desvío por ripio y se divisa Copina (1.480 m.s.n.m.) y el final de mi primer etapa. Está empezando a hacer más frío y ansío encontrar el hotel que indica mi viejo mapa. Son las 17 horas.
Pero sólo hay dos casa habitadas y ningún hotel, en su lugar una Misión, para ayuda de ancianos y personas sin recursos económicos. No hay luz eléctrica, poco combustible para cocinar y nada para calefaccionar, con excepción de leña del lugar, pero una gran calidez humana y gran espíritu de sacrificio. El encargado me ofrece lo poco que tiene. Me preparan una cama en su habitación. Tomamos té con leche y pan recién hecho, previo agradecimiento a Dios, como es su costumbre.
Con un balde de agua caliente me baño. Muy bueno, pero al terminar el frío de la sala de baño es aterrador. A las 21 h antes que se vaya la última luz del sol, se cena fideos con algo de salsa y pan. Conversamos hasta tarde en el jardín de la entrada, bajo algunas estrellas y la inmensidad de la noche de montaña.
Me asombra la vida de servicio a los demás, de las tres personas que dirigen la misión. Los otros quieren contar sus historias; Trato de escucharlas a todas y recalcarles el valor de sus acciones. Durante largo rato pienso en estas personas, antes de dormirme.
Recorrido del día: 86 Km.

2º Día: Los Puentes Colgantes
Me levanto a las 6,30 h. No pude dormir bien. Veo el amanecer, un sol naranja espectacular, asoma entre la cimas de las sierras. Preparo mis cosas. Hay oración a las 8 h y desayuno de té con leche y galletas. Saco fotos del grupo y me despido.
Llego a los puentes colgantes. El segundo es maravilloso, flanqueado por sendas cascadas de unos 7 u 8 metros. Con vegetación. Un oasis para descansar. Frío y amenaza de lluvia por el noreste, pero el sol acompaña mi camino. Muy pintorescos, pero duros y solitarios 15 Km. en subida.
En un descanso veo un cóndor planeando, da círculos a mi alrededor; cuando me muevo se da cuenta que no soy alimento y continúa en la dirección en que venía. Majestuoso y solitario.
Me cruzan dos bikers jóvenes bajando. Charlamos un rato.
Al divisar las antenas de las estaciones de comunicaciones de El Cóndor, renuevo energías. A las 12,15 h diviso el camino asfaltado y el Parador de las Altas Cumbres (2.000 m.s.n.m.). Creo ver detrás unos bungalow. Sí!!. Decido quedarme y hacer base para visitar la zona desde allí, en vez de armar campamento con los pronósticos que me dan las nubes. Gran decisión. Agua caliente, calefacción, comodidad. Me doy una larga ducha caliente. Me siento bien. Preparo mis días por venir, escribo, descanso. Limpio la bici, lavo ropa. Hace mucho frío.
Recorrido del día: 18 Km.

3º  Día: Reflexiones
Tiempo de desensillar y esperar que aclare. Llovió toda la noche y amaneció con una espesa niebla. Tiempo de reflexión. La buena lectura ayuda.
Anoche llegaron 2 bikers jóvenes, mojados y cansados. Salieron de Merlo hace varios días y ayer de Mina Clavero. Se quedaron, también a pasar la noche. Se van después de comer, rumbo a Carlos Paz. Los acompaño un tramo. Quisiera volverme con ellos. Me despido, tengo que volver a mi camino.
Doy una vuelta por los alrededores. Saco fotos. Y a esperar. Leer. Afuera hace 5°C.

4º Día: Quebrada del Condorito
Amanece con sol, pero muchas nubes alrededor. Cambió el viento, ahora sopla del noroeste. Espero hasta media mañana para tomar una decisión. Durante la noche mis fuerzas flaquearon y las ganas de volverme me inundaron. No tengo paciencia (leí en el diario que el tiempo estaría así hasta el fin de semana). Si es así no tiene sentido andar por las sierras solo.
A las 9 h parto rumbo a la Quebrada del Condorito (principal objetivo de mi viaje). A 6 Km. desde El Cóndor, hay una tranquera al costado derecho, yendo hacia Carlos Paz. Dice "Prohibido pasar". En unos 3 ó 4 Km. debo encontrar una casilla rodante, punto de acceso a la Reserva. Me cuesta ubicarla; no hay nadie, pero al rato aparece el encargado del campo, Don Lorenzo Cufré, tranquilo y a caballo. Charlamos, me explica cómo llegar, pago la entrada ($3), y a la aventura.
Tengo que entrar por el 2do arroyo desde la casilla, pero tomo por el 3ro (hay uno demasiado pequeño que no considero). Pero llego igual a las piedras blancas de la cima, solo que paso a la derecha de éstas y tenía que ser por la izquierda. Recuerdo que Don Cufré me dijo, que me iba a ir a buscar si empezaba a "neblinar", pero el sol me acompaña. La emoción aumenta al acercarme, al darme cuenta que estoy llegando. Por momento hay muchas piedras y por otros son unas hermosas pampitas verdes y húmedas, que recorro con delicia.
Unos 500 metros antes de llegar, ya se baja mucho y decido dejar la bici (no me gusta perder energía potencial!!). Cargo agua, campera, máquina de fotos y coloco la bici en un lugar dónde pueda distinguirla al volver. La última parte antes de la quebrada, se recorre por el costado derecho del arroyo Cóndor Huá. Tiene una orilla con pasto cortito, dónde se podría acampar. Dejo este pequeño verdor, pues el arroyo comienza a desvanecerse al bajar unos 150 m abruptamente por la pared norte de la quebrada. Sigo bajando y encuentro el bosque de tabaquillos que refiere mi vieja copia de la carta topográfica de la zona, realizada por Barraco Mármol. Más abajo, unas grandes piedras, dónde saco fotos y descanso.
Estoy entrando en el silencio de este habitat de cóndores; sólo se escucha la cascada en la profunda garganta del río. Pero no la veo. Aquí hay muchos nidos, según comentan conocedores del lugar. Y los pequeños aprenden a volar. En la pared sur se ve uno, planeando en círculos, alejándose y volviendo a la roca. Me maravilla verlos en esos vuelos sin movimientos perceptibles de alas, viento a favor, en contra, supongo que buscando columnas de aire ascendentes.
De pronto una nube me retorna al fantasma de la niebla. Son la 12,30 h y emprendo el regreso. Algún día volveré, a tratar de bajar hasta la cascada. La subida es pesada. En un descanso, veo otra ave cerca de la pared norte, dónde yo había estado. Creo que alcanzo a fotografiarlo; dos semanas después me daría cuenta de que no.
Empieza a nublarse; rápido a buscar la bici y desandar camino. Hay mojones hechos con piedras superpuestas que guían el virtual sendero. Me encuentro con 4 chicas y chicos, con mochilas que van a pasar el fin de semana. Charlamos, recuerdos otros años, allá en mi época estudiantil.
Las pampitas verdes, en bajada, son una belleza para la pedaleada. Ahora sí paso por el arroyo correcto. Voy a buscar a Cufré, para avisarle que me voy. Son las 14 h Me encuentra él a mí, como la primera vez, media hora después. En la espera, aprovecho para mojarme los pies en una playita de agua fresca. Me pide mis datos "por si alguien pregunta", y hablamos de Padre Liqueño.
Vuelvo a El Cóndor con una alegría indescriptible. En un descanso, tres cóndores me sobrevuelan, como despedida. Lamento que se terminara el rollo, sólo 5 minutos antes. Señal que deberé volver.
Feliz baño caliente.
Recorrido del día 32
Km.

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