Del Lago Titicaca a Machu Pichu 
Fotos y texto: Mariano Lorefice

La ciudad de La Paz fue el punto de encuentro de un grupo que quedó conformado con 19 participantes, incluyendo los cuatro coordinadores de la organización del evento. El viaje de Bs. As. a La Paz es un rápido vuelo de rutina, sin embargo el descender a 3700 m.s.n.m. implica un cierto período de adaptación y familiarización con la atmósfera enrarecida para gente que vive a nivel del mar ya que el oxígeno disminuye considerablemente lo que determina una mayor fatiga al realizar cualquier esfuerzo.


Primer día
El encuentro de los participantes, en un paseo por los curiosos y coloridos mercados y ferias de La Paz, sirvió para ir conociéndose. Compartieron una cena con quienes serían sus compañeros durantes dos semanas. La dieta en todo momento apuntaba a ser necesariamente saludable para los deportistas que también consumirían platos nativos del lugar.
En el lago Titicaca El lago Titicaca con 175 Km. de largo y 100 Km. de ancho, se encuentra a 3.820 m.s.n.m., sobre la frontera peruano-boliviana donde los 2 países comparten sus aguas. De las 36 islas que posee, la Isla del Sol, que pertenece a Bolivia, es la mayor y la más importante. Según las creencias locales, esta isla es un lugar sagrado donde la leyenda relata que hicieron su aparición el dios Viracocha y los primeros incas fundadores del imperio. Los habitantes del lago creen en una divinidad que lo representa, a la que llaman Wacacocha. También en el dios Titi, como el amo de las aguas, al que cuando pescan le entregan como ofrenda algunos de los peces

Segundo día 
Nos trasladamos Copacabana, en la orilla sur del Lago Titicaca. Cumpliendo con un plan de aclimatación y turístico, realizamos una excursión, navegando por el lago y visitando la famosa Isla del Sol. La isla se caracteriza por sus escarpadas laderas con terrazas de cultivos, las ruinas del templo del sol y algunos miradores en donde se aprecia la inmensidad del lago y de sus aguas azules en un horizonte en el que se destaca el Nevado de Ilimani y la Isla de la Luna.

Tercer día 
La gente estaba ansiosa por pedalear y para quienes estar en la altura era una novedad, quería ver cómo los trataba la Puna. Laura, la doctora del equipo, los acompañaba en bici y vigilaba el desempeño y rendimiento fisiológico del grupo que quedó formado por 15 ciclistas no profesionales, varones y mujeres, de entre 19 y 62 años. Integrar a gente de edades tan diversas, en un pelotón, es un desafío, pero la edad no es una desventaja y así lo demostró, Juan Boyd, que con sus 61 años hizo valer su veteranía en la bici. La travesía tenía características de paseo y nadie debía sobreexigirse: el esfuerzo era necesario e iba relacionado con el placer y la satisfacción, pero el sobreesfuerzo no tenía cabida. Los primeros obstáculos fueron algunas cuestas en las que se vieron obligados a incrementar el ritmo respiratorio para sobrellevar mejor la escasez de oxígeno y el barro, donde no faltó quien se cayera y se ensuciara en algo que era parte del juego... A los 10 km cruzaron la frontera, ingresaron a Perú. Durante más de 150 Km., hasta Juliaca, irían bordeando el lago con tramos muy cercanos a la orilla. La mitad de la población del país es indígena, y en estos lugares se encuentran muy familiarizados con el frecuente tránsito de turistas. A orrillas del lago los nativos se siguen dedicando a cultivar productos exclusivos del lugar como: la quinua, un centenar de tubérculos, y maíz en sus múltiples variedades. También las infaltables llamas y alpacas que mezcladas con ganado de ovejas y cabras que dinamizan el paisaje.

Cuarto día 
Las etapas se iniciaban temprano por la mañana, con todo el día por delante para realizar los 90 Km. diarios. A una velocidad de 17 a 20 Km./h de promedio, con escalas intermedias y una parada para almorzar. Antes de llegar a Juli existe una subida de 6 Km. que junto con otra, un poco más empinada, a la salida de Puno, fueron los mayores obstáculos. Muy cerca de Puno existe el pueblo de los Uros, que actualmente lo constituyen 300 personas que han ido perdiendo su identidad y el idioma, ya adoptaron el aymará y también el español. Aunque lo que los caracteriza es su habilidad para construir islas flotantes sobre las que viven. Con los juncos, que van renovando, construyen las base de las islas y embarcaciones que según se cree están hermanadas con las de los indios de la Polinesia. Al llegar a la ciudad de Juliaca encontramos montones de bicicletas sobre las cuales la gente realiza el tránsito urbano y desarrolla sus negocios. Se pueden ver taxi-bicis con uno, dos o tres pasajeros y bicicleta-triciclos que usan para transportar todo tipo de cosas y montar talleres de soldadura y mecánica, bicicleterías, talleres de costura, puestos de comida y las cosas más exóticas que uno se pueda imaginar. Juliaca se mueve a pedal.

Quinto y Sexto día 
En la tercer jornada de pedaleo no se presentaron obstáculos importantes y el grupo pudo rodar cómodamente hasta Ayaviri. Al alejarse del lago el paisaje se tornó más despoblado, un pastor de llamas se enojó porque le tomaban fotos y otro amenazó con una honda, sin embargo una simpática quechua se acercó para posar con sus llamas y alpacas y hasta su perro resultó simpático, quedándose para observar a los extraños con total tranquilidad. Después de que la "modelo" terminó con las tomas, vino a tomar té con nosotros y a contarnos su vida, sin parar de sonreir y mostrarnos sus blancos dientes. Al otro día iniciaron la jornada mentalizados para superar el mayor ascenso del viaje. Después de pasar por el pueblito de Santa Rosa, comenzaron a trepar por una suave pero constante subida hasta el Abra de La Raya, (4.335 m.s.n.m). Muy cerca del abra, se encuentra un lago donde nace el río Urubamba. Sus aguas correntosas circulan por el Valle Sagrado de los Incas y luego contornean las ruinas de Machu Pichu. Satisfactoriamente y sin gran dificultad superaron el obstáculo y pasado el mediodia, iniciaron el largo descenso. Se detuvieron en Tinta y con ánimos renovados continuaron aprovechando bajadas hasta llegar a Urcos. El paisaje se fue tornando cada vez más verde y poblado.

Séptimo y octavo día 
Solamente 45 Km. separan Urcos de Cuzco. Cuzco se encuentra a 3.360 m.s.n.m., sobre la cabecera de un valle. La palabra Cuzco deriba de "Qosqo", que en quechua quiere decir: "ombligo del mundo". El trazado de la ciudad se correspondía con la silueta de un puma y en la parte norte, donde está ubicado Sacsayhuaman, se relacionaba con la cabeza de un halcón. La fortaleza de las construcciones incaicas, se manifestó cuando un terremoto destruyó la edificación española y no afectó en nada los antiguos muros que estaban construidos con características antisísmicas. El octavo día fue de excursión guiada por los lugares más atractivos de la ciudad.

Noveno día 
En los primeros kilómetros fueron ascendiendo por los cerros que rodean Cuzco, pasando por: la antigua fortaleza de Sacsayhuaman, Quenco y Puca Pucará. Después de dejar atrás la antigua fortificación preincaica de Puca Pucará, comenzó el descenso hacia el Valle Sagrado. Un largo y rápido descenso hasta Pisac, por los verdes y atractivos paisajes del valle abrió el entusiasmo del grupo. En este pueblo se congregaron alrededor de un antiguo y gran horno de leña, del cual iban saliendo unas exquisitas empanadas de queso. En Ollantaytambo llegaron al final de una etapa que al grupo le resultó sorpresivamente una de las más lindas.

Décimo y undécimo día 
Ollantaytambo es el punto de partida de muchas excursiones por el Camino del Inca y así mismo es el final de la ruta para autos. El Camino del Inca, es el camino que antiguamente unía Cuzco con Machu Pichu y actualmente es la ruta más famosa de trekking de todo el continente americano. La mayoría de las excursiones tienen como punto de partida el Km. 88 de la vías del ferrocarril, hasta el cual se trasladan desde Cuzco o de Ollantaytambo. El recorrido es ondulado y presenta varios desniveles con escalinatas y bajadas a "pique", angostos caminos de cornisa y largos barrancos. En las partes más bajas resalta el verde de los bosques de yungas, que la mayor parte del tiempo se encuentran cubiertos por nubes y ocultan diferentes grupos de ruinas.. En la primer noche el grupo se tuvo que resignar a ser pasado por agua. La segunda jornada resultó ser la más dura de todas y algunos llegaron con la luz de sus linternas a Wuiñay Wuayna. Caminar en la montaña no es fácil para el que no está acostumbrado y la mayoría resulta torpe ante los porteadores locales que transportan insólitas cargas y se desenvuelven como los más ágiles.

Duodécimo día 
En el tercer día de caminata ascendieron unos pocos metros para llegar junto con el sol al "Inti Punku". Desde ese lugar, si la suerte acompaña, es un verdadero espectáculo presenciar por sobre las montañas la salida de Inti, el sol para los incas. Por debajo, Machu Pichu, parece flotar, entre el anfiteatro rocoso y el profundo valle del Urubamba al final. Alguna vez Machu Pichu, fue una ciudad perdida, hasta que Birgham la descubriera en Junio de 1911. Aún hoy las ruinas siguen conservando cierto misterio no develado y un encanto que para algunos fluye como energía mística de un poderoso centro energético. Sin lugar a dudas es uno de los lugares más atrayentes de América, en el que confluyen turistas y curiosos de todo el mundo con diferentes inquietudes y opiniones. Para mí es un escenario donde los paisajes y la naturaleza vibran de una manera muy especial y esta fue la excusa o el motivo por el cual organicé un viaje en el cual hubo otros muchos lugares especiales. La experiencia de pedalear en grupo sirvió para que la gente confraternizara más entre sí y pudiera compartir y apreciar más naturalmente el entorno. El pedalear es una actividad dinámica que nos integra en un mundo donde la quietud no existe, así, en movimiento, nos identificamos y descubrimos la mística energética de cada rincón.


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