Trilogía en Brasil
Río, Cipó y Conceicão

Texto y fotos: Ronan Medina

Hace unos pocos meses, distintos amigos estaban planeando su viaje para escalar en Brasil y surgió la oportunidad de relatarles las vivencias que tuvimos con Patricia en nuestro viaje hace un par de años por este país (abril 2004), donde recorrimos y escalamos en lugares de una belleza y contrastes naturales muy diversos. Rememorando aquel viaje, surge la idea de compartirlo en esta nota, marcada por los tres lugares que visitamos: la cosmopólita Río de Janeiro, las torres calcáreas de Serra do Cipó y el pueblo colonial de Conceicão do Mato Dentro con sus increibles campos de boulders.

Si bien para muchos turistas que viajan a Brasil el destino principal es la gran ciudad de Río de Janeiro, para nosotros fue en principio una parada para llegar a Cipó. Claro está, que luego de ver la gran cantidad de morros con sus grandes paredes de granito y la siempre presente cordialidad de los escaladores locales, la urbe se tornó ante nuestros ojos en el gran centro de escalada que es.
Una de las zonas más populares y accesibles de la ciudad de Río es “URCA”, más conocida por encontrarse allí el Pan de Azúcar, que tiene más de 300 vías desde grados muy fáciles hasta vías de octavo grado como la mítica Southerm Confort o conocida también como “Vía do Alemão”, abierta por Wolfgang Güllich en 1987.
En esta zona escalamos e hicimos boulder los dos primeros días de nuestro viaje, bajando a las playas luego del mediodía para sofocar el calor de las paredes, privilegio único que también disfrutamos, conociendo las míticas playas de Ipanema y Copacabana. También tuvimos el primer contacto con los micos de la floresta de Urca, pequeños monitos muy amigables pero que en esta zona acostumbran a revisar las mochilas en busca de comida, cuando uno está escalando.
La escalada es mayormente de adherencia, con agarres pequeños y pasos de equilibrio, por lo cual empezamos a habituarnos con la roca, probando vías de grado fácil y no muy expuestas para equipar.
Los sectores principales de Urca son: Morro de Babilonia, Morro de Urca y Pan de Azúcar. Además existen diversas paredes y boulders en toda la zona, dentro de las cuales la Pared de los Ácidos es una de las más emblemáticas para la escalada deportiva de Brasil, dado que allí fue abierta en 1983 la vía Ácido Láctico (6b+/6c), escalada en libre por sus aperturistas Marcelo Ramos, Marcelo Braga y André Ilha. Existen también en Urca numerosas vías legendarias, que marcan la historia de la escalada en Río de Janeiro, especialmente desde la década del 40, con el particular estilo de ascensión de la época con técnicas de artificial y gran cantidad de seguros fijos (“grampos”) e inclusive cable de acero.

A la tercera noche partimos en micro hacia Serra do Cipó, donde sabíamos por escaladores de Argentina que había muy buena roca calcárea y con muchas vías deportivas. Llegamos bien tempranito por la mañana y para nuestra sorpresa estaba lleno de gente. Claro, era Semana Santa y como uno en vacaciones se olvida de las fechas... De todas formas eso nos valió conocer a un grupo de escaladores de Niteroi, la ciudad vecina de Río de Janeiro muy copados que estaban en el mismo camping. La “farofa” al día siguiente se fue y quedamos en el camping de Don Bigode, solos con Marcelo, uno de los escaladores del grupo de Niteroi, con quien fuimos forjando con el pasar de los días una muy buena amistad.
Este camping es muy ameno y esta lleno de diferentes pájaros: pavos reales, tucanes, cotorras, palomas, patos y hasta una especie de “corre caminos” muy gracioso.
La zona de escalada de Cipó se encuentra a solo 100 Km de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais (MG), a donde se puede arribar fácilmente por distintos medios desde Argentina. El Morro da Pedreira, centro de la zona para escalar dentro del Parque Nacional da Serra do Cipó, se halla dividido en cuatro Grupos de los cuales los más accesible y con mayor cantidad de vías equipadas son el Grupo I y III. Los grupos II y IV tienen mayoritariamente vías para hacer con material móvil y no son muy difundidos, como una manera de preservar un poco la sierra.
La mejor época para escalar en Cipó es invierno, pero a pesar que nosotros estuvimos en otoño (abril), nos tocaron pocos días de lluvia y casi no vimos garrapatas (muy comunes en la época seca de invierno). Justamente los dos primeros días de nuestra estadía en Cipó nos recibieron con lluvia y a pesar de ello pudimos escalar en algunos sectores, gracias a las paredes desplomadas y la densa vegetación. Uno de estos sectores particulares es conocido como la “Sala de la Justicia” y allí se encuentran en su mayoría vías de 7a hasta 8b+. Entre ellas están la bella línea de “Sinos de Aldebarán”, un 7b+ de 55 metros y también “Heróis da Resistencia” un clásico 8a de 25 metros.
Pero no todo son grados altos, también hay numerosas vías de grado bajo y medio (entre 6a y 6c) y una escalada fluida de bonitos movimientos. Esto se debe a que en su mayoría estas líneas discurren sobre desplomes con buenos agarres como bolsillos, agujeros con canto y pinzas, característicos de la roca calcárea. Algunas de las vías que disfrutamos mucho son “Ninhos” (6a, 22m), “Lamúrias de um viciado” (6c+, 45m) y “Salsa Punky” (7a, 15m), todas pertenecientes al Grupo III.
Para algún día de descanso se pueden realizar paseos a las diversas “cachoeiras” (cascadas) o recorrer las ruinas del “Camino dos Escravos” construido siglos atrás para transportar el oro desde Ouro Preto hasta la costa del océano Atlántico mas al sur de Río de Janeiro, y poder así embarcar hacia el viejo continente las riquezas de la tierra nueva.
Gracias a las explicaciones de nuestro amigo Marcelo pudimos conocer y entender la geografía e historia de la zona además de contar con su paciencia al intentar enseñarnos algo del idioma portugués, lo cual por cierto dio sus frutos.

Luego de 9 días en Cipó nos dirigimos a Conceicão do Mato Dentro, 65 km por camino entre las sierras. Varias veces al día hay colectivos que se dirigen hacia los pueblos más internos del estado de MG, como el antiguo y colonial Conceicão, nuestro destino con el objetivo de conocer un inmenso campo de rocas para hacer boulder.
Contando con un artículo de una revista brasileña más la información que nos facilitaron los fanáticos del boulder Franco y Sergio en Bs. As., arribamos a Conceicão en busca de un contacto local: Delmiro, el odontólogo del pueblo. En realidad luego de preguntar a varias personas, finalmente él nos encontró a nosotros deambulando con nuestras mochilas ya que la noticia de una pareja de argentinos averiguando por Delmiro corrió rápido, hecho que se condice con las dimensiones y cantidad de habitantes del lugar.
Nos alojamos en la “fazenda” (chacra o quinta) de Delmiro, lugar privilegiado sobe una colina desde donde se domina todo el pueblo en el valle y es posible observar las numerosas iglesias católicas. Esto no deja de ser llamativo pero, además de contar con una población no muy numerosa, también hay diversos templos de otras religiones.
Saliendo de nuestro asombro inicial por la bella vista del lugar y la inusitada atención y confianza brindada por nuestro anfitrión, decidimos de inmediato bajar a recorrer el pueblo.
Mañana despejada, temperatura agradable de otoño y nosotros caminando para comenzar a recorrer uno de los campos de boulders más grandes de Brasil. En aproximadamente quince minutos comenzamos a divisar el “salão da pedras” como denominan los locales a estas colinas que albergan los distintos grupos de afloramientos de roca, deleite de los amantes del boulder. Nos arrojamos sobre el primer grupo de roca al costado del camino, calzamos las pédulas y comenzamos a disfrutar de los boulders desplomados y con buenas tomas. Estas rocas están muy erosionadas, lo que brinda una gran diversidad de agarres y la posibilidad de probar y abrir innumerables recorridos de diferentes grados. Hicimos y probamos varios boulders de hasta V6, agotando nuestros brazos y yemas de los dedos. La mejor referencia de boulders abiertos es el artículo sobre esta zona de la revista brasileña Headwall.
En estas rocas no solo se encuentran muchos boulders, también hay pinturas rupestres muy antiguas, las cuales se deben preservar y por lo tanto no esta permitido escalar en algunos bloques.
Gradualmente esta cobrando importancia en esta zona el interés por las culturas nativas, valorizando los legados y costumbres anteriores a la colonización europea.
Nuestro último día en Conceicão lo cerramos con una visita a una de las tantas cachoeiras locales, en companía de Delmiro y unos amigos. Ya era el momento de retornar a Río de Janeiro, pero no aun de volver a casa.

Nuevamente en Río, nos preparamos en el hostel del barrio de Botafogo, para una escalada que planeamos durante el recorrido por Cipo y Conceicão. Se trata de una combinación de vías clásicas en el Pan de Azúcar, que comienza en la cara Oeste por la “Vía dos Italianos” y sigue por la vía “Secundo”, (270 m, 5+). Partimos a las 6:30 AM, ya que salir temprano es algo importante en las escaladas de varios largos en los morros de Río dado que acercándose el mediodía el calor se torna insoportable. Otra opción para evadir el calor es escalar solo de noche, lo cual es posible en el Pan de Azúcar gracias a que una de sus caras se halla iluminada por grandes reflectores desde el piso.
Fue algo extraño realizar una aproximación a escalar por las calles de la ciudad, para luego internarse en la floresta poblada de pequeños micos, hasta llegar al pie de la pared.
Para nuestra poca fortuna, la idea de comenzar tempranito la vía se vió parcialmente bloqueada ya que nos encontramos con unos escaladores locales que estaba por empezar la misma ruta.
Con paciencia esperamos que realicen el primer largo, para luego comenzar nuestra escalada. Y como la cordada brasilera tenía sus tiempos, tuvimos que por momentos esperar en relevos, lo cual nos valió para desfrutar el paisaje de la ciudad, los morros y el mar.
La vía transcurre por placas de aderencia, con pequeños agarres. No es necesario material móvil, ya que se encuentra protegida por chapas y muchas veces por “grampos”, pero estos datan de 50 años atrás...
Al finalizar la primera parte, la llamada “Vía dos Italianos”, se realiza una travesía de dos largos para encontrar la línea de “Secundo”.
Ya en los últimos dos largos el calor comenzaba a sentirse demasiado.
Luego de aproximadamente cuatro horas de escalada y de recorrer ocho largos de vía bien tranquilos, Pato llegó primereando el último largo, el cual termina en la baranda de la cumbre del Pan de Azúcar, ante la mirada sorprendida de algunos turistas distraídos, que no percibieron durante su llegada en el teleférico los movimientos de esos puntos en la pared, llamados escaladores.

Un premio adicional de la escalada en el Pan de Azúcar es que no es necesario rapelar, y que además la bajada en el teleférico es gratis. Por lo cual es todo muy disfrutable.
Ya por la tarde, nos encontramos con nuestro amigo Marcelo, quien nos invitó a quedarnos en su casa en Niteroi, a escasos kilómetros de Río de Janeiro, cruzando la Bahía de Guanabara. No tuvimos descanso casi y temprano al otro día partimos a un trekking hacia el Pico do Papagaio dentro del Parque Nacional Da Tijuca, morro de 989 m y segundo en altura de la zona luego del Pico da Tijuca (1022 m). Desde este lugar se puede observar la inmensidad de la ciudad de Río de Janeiro y el increíble entorno natural con morros, playas y vegetación exuberante en el que se encuentra, comprobando como reza en la entrada del Parque, que se trata de la floresta urbana “mais grande do mundo”. Dentro del parque también existe una escuela de escalada deportiva llamada “Escola 2000”, donde los escaladores locales van por el día a probar sus proyectos de dificultad, los cuales abundan debido a las paredes con grandes desplomes de continuidad.
En este viaje no solo conocimos y escalamos en lugares de belleza única, sino que también cosechamos amigos, gracias a la camaradería del ambiente de escalada y montaña que existe en todos lados, y que en este vecino país no es una excepción.

Datos útiles:

RIO DE JANEIRO
Informes: Organismo oficial de Turismo, RIOTUR:
www.riodejaneiro-turismo.com.br
www.rio.rj.gov.br/riotur
www.turisrio.rj.gov.br

Hostel El Misti
Praia de Botafogo, 462, Casa 9
Botafogo – Río de Janeiro
Tel. +55 (21) 2226-0991
elmistihostel@hotmail.com
www.elmistihostel.com

Buses a Botafogo
Desde la Terminal Central: 126, 127, 128, 132, 136
Desde el Aeropuerto Internacional: Real Bus
Buses a Urca: 107, 511, 512.

Guía de Escaladas de Urca: se consigue en los puestos de diarios y revistas en la zona de Urca (antes de llegar a Praia Vermelha)

SERRA DO CIPÓ
Informes: www.guiaserradocipo.com.br

Como llegar: desde la Terminal de Buses de Belo Horizonte, tomar un micro que vaya para Lagoa Santa. Bajarse donde termina el asfalto, en el Km 100 de la ruta MG-010.

Donde acampar:
* Camping y posada Pousada E Sítio Xodó (de Antonio Bigode)
* Camping Grande Pedreira
Ambos sitios se encuentran cercanos a la ruta principal por la cual a 10 min de caminar se encuentra el pueblo para comprar comida.

Guia de Escalada: existe una guia de escalada de la provincia de Minas Gerais, que tiene un capitulo de Serra Do Cipó. Se puede adquirir en Rio de Janeiro o en Belo Horizonte.