Foto: Marcos Babarskas
Lihue Calel
En la inmensidad del desierto de jarillas del centro de la 
provincia de La Pampa asoma un coloso de piedra. Se trata  de las sierras de 
Lihué Calel, dueñas de una naturaleza particular, donde el hombre encontró desde tiempos históricos tres recursos escasos en la región: agua, sombra y leña. 
Por Daniel Gómez y Eduardo Haene
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 Foto: Eduardo Haene

 


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 Foto: Eduardo Haene

 


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 Foto: Eduardo Haene

 

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Foto: Carolina Marull

El área que actualmente ocupa el Parque formaba parte de la Estancia Santa María. 
Fue propiedad de la familia de Luis Gallardo hasta 1964, año en que la provincia de La Pampa la expropió con miras a su explotación turística. 
Posteriormente, el gobierno provincial la donó a la Administración de Parques Nacionales a fin de instalar allí un área natural que ampare sus bellezas escénicas y su peculiar vida silvestre.


Un oasis en la llanera
Las sierras de Lihué Calel afloran sobre un paisaje llano y árido, albergando pequeños arroyos que le otorgan su condición de verdadero "oasis" en medio de la sequedad reinante. Esto explicaría uno de los posibles significados de su nombre indígena: "Sierras de la Vida". 
Algunos investigadores consideran que estas sierras son una prolongación de las de Córdoba y San Luis, y otros las presentan como un tramo final del arco que, partiendo de la precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza, se sumerge en la llanura pampeana.
Su antiguo relieve está compuesto por rocas volcánicas y se le atribuye una edad del orden de los 200 millones de años, lo cual ubica su yacimiento entre el Triásico inferior y el Pérmico superior. 
La altura máxima del conjunto serrano, que integra la formación Choique Mahuida, está dada por los 589 metros del Cerro de la Sociedad Científica Argentina. 
Una elevación poco apreciable, pero muy llamativa sobre el monótono horizonte de las planicies centrales.
Bosquecillos de Caldén vegetan en las hondonadas, mientras que la mayor parte del paisaje está ocupado por Jarillales (formación vegetal dominada por la Jarilla), indicándonos la aridez dominante.
L
a fauna silvestre, compuesta por especies características del Monte, se ha vuelto muy confiada, al no ser perseguida ni molestada. 
En las cercanías del campamento podrán verse Iguanas Coloradas, Loros Barranqueros, Copetonas, una gran cantidad de pájaros e incluso Zorros Grises.

Jarillas y caldenes
Podemos considerar a las sierras como "islas fitogeográficas" donde, gracias al agua que retienen de las escasas precipitaciones (unos 400 mm anuales), prospera el 40% de las 850 especies de plantas vasculares que constituyen el acervo florístico de la provincia de La Pampa.
Esta "isla" sostiene principalmente ambientes representativos del Monte. 
También están presentes especies características del Espinal, que se instalan sobre las márgenes de los arroyos temporarios, que fluyen al pie de las serranías. 
Los bosquecillos están formados en su mayoría por el Caldén, pariente del algarrobo norteño, cuyo fruto es una llamativa vaina amarilla en forma de gran arco; y el Sombra de Toro, de características hojas romboidales, duras y con una corta espina en cada punta, que posee bellos frutos rojizos.
Puede decirse que en la formación boscosa mencionada se agota el patrimonio arbóreo del parque, ya que sus restantes ambientes son tapizados por una vegetación dominada por arbustos y hierbas de reducido porte, entre los cuales reinan las Jarillas y el Chañar acompañados por el Piquillín, la Brea y la Barba de Chivo.

No faltan en este ambiente los cactus, como el denominado "Traicionera", sumamente espinoso y de color plateado-blanquecino. 
Dos tipos de margaritas amarillas y una pequeña leguminosa, que crece entre las grietas de las rocas, constituyen los tres endemismos botánicos del Parque, es decir, que no se las encuentra en ninguna otra parte del mundo.

Un refugio del Cardenal Amarillo
La
gran variedad de hábitats y refugios que ofrecen las serranías permiten la existencia de un elenco faunístico de inusitada diversidad para la región.
De esta manera, personajes propios de la estepa patagónica, como el Guanaco, la Mara, y el Piche, conviven con representantes de las llanuras centrales y los bosques xerófilos de La Pampa, como la Vizcacha, predadores como el Zorro Gris Pampeano, el Gato Montés, y los Hurones. 
A ellos se les suma el Puma, que encuentra en el parque refugio seguro a la persecución a la que es sometido fuera del mismo.
Lamentablemente han proliferado en la zona especies exóticas, o sea no originarias del lugar, introducidas voluntariamente por el hombre en la provincia. Se trata del Jabalí, la Liebre Europea y el Ciervo Colorado. Estas especie, invadieron los ambientes naturales del Parque afectando su natural desarrollo.


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