Lago Verde
Por María Luz Guarrochena

El Lago Verde es una perla entre los lagos del sur argentino (Prov. de Chubut). Difícil de ubicar en un mapa normal dada su pequeña extensión, ocupa no obstante un lugar estratégico para actividades de campamentismo, dadas las grandes posibilidades que ofrece.

Los Lagos Futalaufquen, Rivadavia, Menéndez, Krügger y Cisne conforman un racimo que rodea al Lago Verde, estando todos interconectados por ríos torrentosos y de aguas cristalinas que permiten observar sus fondos pedregosos.
Las carpas ubicadas en el medio de un bosque de arrayanes son para el campamentista como un hotel de 5 estrellas para el turista convencional. 
Junto al lago existen dos alternativas de campamento, una en un camping privado con luz eléctrica, baños y agua caliente y otro sector de camping libre sin instalaciones.
Recorriendo el Lago Verde por la orilla y hacia el norte se llega, después de sortear un punto con alguna dificultad por las rocas que llegan hasta el lago, a la desembocadura del río Rivadavia que lo conecta con el Lago del mismo nombre.
Si se desea llegar hasta este lago se deberá contar con un día completo para disfrutar del recorrido, donde los arrayanes conforman una glorieta sobre parte del río.
Foto: G. Gonzalez

Lago Verde  (Foto: Gustavo Gonzalez)

 En el lado sur del Lago Verde un puente colgante permite cruzar el río Arrayanes, que conecta el Verde con el Futalaufquen.
Desde ese punto existen dos senderos uno que nos lleva al puerto Chucao en el Lago Menéndez.

Mermoud es el nombre de un poblador ya fallecido que prestaba sus servicios con lancha, antes que existiera el puente colgante y cuya casa, hoy abandonada esta rodeada de gran cantidad de árboles frutales para deleite de los caminantes.
A pocos metros de esta construcción esta el punto de partida para los que deseen hacer el ascenso al Cerro Alto El Petiso de 1.950 m, el preferido de la zona para los amantes del montañismo. En la primera etapa de la subida se sigue por un sendero por el bosque hasta llegar el pedrero de un arroyo, cuyo curso habrá que seguir por el resto de la subida.

Cuando el arroyo se divide existen dos opciones, seguir el curso de la izquierda o tomar el filo entre ambos arroyos.
Como referencia se puede afirmar que este ascenso presenta más dificultades que el del Cerro Uritorco (Córdoba) y el de la Sierra de la Ventana (Pcia. De Buenos Aires), por mencionar dos trepadas conocidas por mucha gente.

En cuanto al puerto Chucao, debe su nombre al pájaro Chucao (Scelorchilus rubecula) un ave de 17 cm., terrícola, muy oculto pero su fuerte voz es característica de los bosques andino – patagónicos. 
Si uno permanece quieto en el bosque, es fácil verlo, generalmente en el suelo o sobre algún tronco y con la cola parada. 

Desde este puerto sale el servicio de lanchas que en forma exclusiva realizan el transporte hasta el otro extremo del lago donde se encuentran los alerces milenarios.
Tras una travesía fascinante, en donde se puede apreciar perfectamente y de frente el Glaciar Torrecillas, se desembarca en el puerto Sagrario (la excursión lacustre cuesta alrededor de $ 30,--), donde se realiza la caminata con un guía especializado.
La estrella del lugar es "el abuelo", un alerce de unos 2000 años. En el recorrido, cañaverales de coligües, alerces y cipreses por un sendero digno de un cuento de hadas.
Se llega al Lago Cisne, un lago de aguas turquesas, cuyo único acceso es este sendero. 
Un consejo, para este paseo llevar un rollo de fotos de repuesto: no le va a sobrar. Otra caminata interesante, tomando siempre como base el campamento en Lago Verde, cosiste en subir al Mirador de los Lagos, desde donde se observan todos los lagos mencionados y todos los ríos que los unen.

La Escondida, es una laguna de altura y ya lo dice el nombre, hay que ascender un cerro para encontrarla. Pero el camino si bien resulta cansadora la ascensión, es muy lindo, con una cascada rodeada de unas flores llamadas chilco (también se las conoce con los nombres de fucsia, bailarina o aljaba). Un buen chapuzón y el almuerzo junto a la laguna premian el esfuerzo realizado.
El Lago Krügger solo puede ser accedido a través del Lago Futalaufquen con lancha o a pie por un sendero, que demanda varias horas de caminata.
Lago Verde tiene una lindísima playa para poder disfrutarla con un bote de goma u otra embarcación para los amantes del remo. Se puede intercalar con una visita a la civilización que nos lleva a Esquel (a 2 horas de viaje) desde donde se puede hacer el recorrido turístico del famoso tren de "LA TROCHITA" o bien llegar a Trevelin (Tre: pueblo, Velin: molino; el Pueblo del Molino), un típico pueblo galés, donde podemos degustar el sabroso te y las tortas galesas.


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