La magia de las
sierras de Misiones

 Por María Luz Guarrochena


En el centro de la Pcia de Misiones, y enclavada en la Sierra de Misiones, se encuentra la Reserva Provincial Salto Encantado. El arroyo Cuñá-Pirú que recorre gran parte de la Reserva, origina una caída de agua de 57 m. que da origen a la Reserva. Su entorno es una selva exuberante con enredaderas, lianas, epífitas y electos gigantes. Todo esto conforma un espléndido paisaje digno de descubrir palmo a palmo. En el corazón de esta selva se encuentra el albergue donde podemos alojarnos, desde el cual parten diversos senderos que nos llevan unas veces bordeando y otras vadeando a los arroyos destinatarios de las distintas cascadas: Salto Piedra Blanca, Salto Alegre, La Olla, son algunas de las caídas que podemos visitar, tras la larga caminata, se impone un merecido chapuzón en los magníficos pozones de agua que se forman. El objetivo no consiste solo en llegar a un determinado salto, sino disfrutar del paseo en si mismo; observar las llamativas aves, como el tucán, el boyero, el surucuá con sus colores tornasolados fucsia, azul y verde, o las bullangueras urracas. Al atardecer, un paseo muy interesante consiste en acercarse hasta el mirador de Salto Encantado desde donde se puede apreciar como cientos de vencejos (también llamados aves de cascada) llegan a dormir en las rocas bajo la cascada. Frecuentemente se da en las caminatas, cruzarnos con algún lugareño conduciendo un carro tirado por bueyes (los cachapeceros). Es un medio de transporte usual en la selva misionera. Ellos se sorprenden de vernos más que nosotros, pues no es común que turistas circulen por esos lares. También podemos realiza una caminata por plantaciones de té, que es otro de los cultivos característicos de la zona, junto con la mandioca y el tung. Para la excursión a los Saltos del Moconá nos trasladamos hasta El Soberbio, pequeña localidad limítrofe con el Brasil, junto al río Uruguay. Cruzamos a Brasil en una balsa, para trasladarnos hasta Moconá, recorriendo caminos serranos tapizados de plantaciones de alfalfa. Ambos lados del río a la altura de los saltos son Reservas Naturales, una de cada país. Si bien los saltos son relativamente bajos (altura máxima 15 m.), la curiosidad esta dada por su forma, paralela al curso del río. El Alto Uruguay presenta una fractura dentro del mismo río, produciendo un desnivel y su consiguiente caída de agua de aproximadamente 2000 m. De largo, lo que convierte al Moconá en el "maior salto longitudinal do mundo" como alardean nuestros hermanos brasileños. El lugar se presta para una excelente caminata frente a los saltos, siempre que el nivel del río lo permita. En oportunidad de lluvias importantes en la cuenca del Alto Uruguay, puede ocurrir que la subida del río cubra los saltos, para frustración del visitante común, pero no para los amantes de la aventura, que entienden que la naturaleza no conoce de programaciones turísticas.


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