Foto: Lorena Gambini

Tierra del Fuego
En los confines australes de América del Sur se encuentra uno de los sitios más espectaculares de la Argentina: la Isla Grande de Tierra del Fuego. Allí, entre uno de sus mayores lagos y las costas del mar, se encuentra un parque nacional con notables atractivos turísticos que incluyen aves como el gran carpintero patagónico y el cauquén blanco, flores vistosas en la primavera y ricos yacimientos arqueológicos.

Por Daniel Gómez y Eduardo Haene




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Foto: Lorena Gambini

 

 

El Parque Nacional Tierra del Fuego se caracteriza, a diferencia de otros parques andino-patagónicos, por poseer bosques que tienen como uno de sus límites naturales al mar.
Una serie de cordones montañosos, paralelos entre sí y orientados de noroeste a sudeste, constituyen barreras casi infranqueables que dividen la superficie del parque en valles o en sectores de muy difícil comunicación directa.
Aquí se protege la parte central del lago Fagnano o Kami, el cual está orientado en sentido oeste-este y desagua en el océano Pacífico. Más al sur se encuentra el lago Roca y frente a él, los cerros Cóndor y Guanaco. El Roca vierte sus aguas al turbulento río Lapataia, que desemboca en el mar sobre la bahía homónima.
Del tramo de litoral marino del parque, unos seis kilómetros sobre el canal de Beagle, se destaca por su belleza la bahía Lapataia. La variedad de ambientes costeros se manifiesta en innumerables caletas y puntas que definen playas y acantilados, refugios ideales para la fauna asociada al mar.
Los bosques andino-patagónicos de la región ya no son tan variados como los similares del área continental. En estas latitudes se encuentran solamente seis especies de árboles, los cuales están adaptados para resistir el riguroso clima local. Una singularidad de estas formaciones boscosas de la Tierra del Fuego son las turberas. Se trata de un ambiente ubicado en zonas bajas y anegadas, que está cubierto por un colchón denso de musgos.

Lengales y turberas
El bosque del Parque Nacional Tierra del Fuego corresponde al distrito Magallánico de los bosques andino-patagónicos, y se extiende desde las laderas de las montañas hasta casi tocar el litoral marino. Los árboles principales son el ñire, la lenga y el guindo o coihue magallánico. Las otras especies arbóreas existentes en el parque son el canelo, la leña dura y el notro, de fácil identificación por sus flores rojas muy llamativas.
Es muy común que estas especies presenten vegetales parásitos como el misodendro y el llao-llao. También es frecuente encontrar líquenes, que cuelgan en forma de barba de las ramas de los árboles.
Durante todo el año se pueden admirar flores variadas y coloridas. En primavera, se abren las flores de mutillas de tonos rojizos y las violetas de pétalos amarillos; también aparecen en esta época la prímula y dos calceolarias, con la corola en forma de pequeño zapato, por lo que también reciben el nombre de zapatito de la Virgen. En verano el número de flores aumenta. Al borde de los bosques aparece la orquídea blanca, mientras que las armerías de un rosa vivo bordean la costa del mar.
Los campos abiertos están cubiertos por la flor blanca en forma de margarita de la mata negra. Durante el otoño, florece la fucsia, chilco o aljaba, y los lugares húmedos se llenan de las margaritas blancas y amarillas del senecio. En el invierno, el michay abre sus flores de un amarillo vivo.
El ambiente más característico de la región fueguina, y que no se halla protegido en ningún otro parque andino-patagónico, es sin duda el de las turberas. Así se denomina a los amplios valles planos, anegados en forma permanente, donde prosperan una cantidad sorprendente de musgos, de un llamativo y bello color rojizo. Debido a las aguas ácidas y a las bajas temperaturas reinantes, la descomposición de la materia orgánica se produce muy lentamente, lo cual ocasiona su paulatina acumulación. De esta manera, se crea un peculiar ambiente de terrenos blandos, donde es difícil caminar sin enterrarse hasta la rodilla. En estos sitios habita una planta carnívora que se alimenta de pequeños insectos: la drosera. Debido a su tamaño ínfimo, que no supera los cinco milímetros, es muy difícil de localizar. El mejor sitio para observarlas es en el borde de la laguna Negra.

La tierra del mayor zorro colorado
Los mamíferos que habitan el parque son los típicos de los bosques australes. Es muy común encontrar al zorro colorado, que pertenece a una subespecie propia de Tierra del Fuego, más corpulento que los presentes en el continente. En la isla estos carnívoros silvestres son muy perseguidos por los cazadores para obtener su piel, de gran valor en peletería.
Otro animal del área es el guanaco, que resulta muy difícil dado pues frecuenta las zonas alejadas de la costa.
En la porción litoral se encuentran lobos marinos, delfines y marsopas. En décadas pasadas se observaba también el chungungo o nutria marina, una especie en grave peligro de extinción dentro de la Argentina, ya que fue muy cazado en los pocos rincones del país donde se hallaba (costas sureñas de Tierra del Fuego e Isla de los Estados).

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Foto: Lorena Gambini
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Foto: Hernán Rodríguez Goñi

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