Tandil 
está cerca...

Texto: Santiago Storni

 

Los fines de semana cortos, no son muchas las opciones desde Buenos Aires a donde escapar. Tandil, a unas cinco horas de la capital, sí es una posibilidad... aunque si podés ir más días, mejor!

Historias: Cuenta una leyenda que en la tribu hubo una rebelión de varios subalternos del cacique y también su principal esposa. Él los acusó de haber faltado a la religión, y los hizo atar a todos a una gran piedra. La mujer dijo que por tamaña injusticia, hasta las piedras se estremecerían.
Desde antes de la llegada de los españoles los indios llamaron a este paraje Tandil, que significa "Piedra movediza". Por muchísimos años la famosa piedra estuvo en su sitio hasta que en 1912 se cayó, coincidentemente con la época de mayor actividad de explosivos, o quizás barrenada por los picapedreros en respuesta por las malas condiciones laborales que recibían en las canteras aledañas, de las que se extrajeron las piedras para adoquinar y acordonar Buenos Aires, y de las que hoy se obtiene la piedra partida para conformar hormigón para la construcción.

Bicicletas y Caminatas: Guiados por Carlos Centineo fuimos pedaleando para el lado de La movediza, con Sebastián Bedascarrasbure y Karina Hammer de la Estancia "El Mataco" en la que podés pasar el día haciendo vida de campo. Paramos en un molino de piedra partida, y seguimos hasta un arroyo donde tomamos unos mates. Recorrer Tandil en bici significa andar por viejos ramales ferroviarios, caminos vecinales o senderos entre cerros y viejas canteras que ya no trabajan... Alcanzar puntos panorámicos, apreciar la fauna y la flora del lugar... Escuchar historias de indios, de gauchos, de campañas militares y de esforzados inmigrantes que forjaron la historia de este lugar.
Similares circuitos se pueden hacer caminando. Además está la Reserva del Tigre, en la que hay animales sueltos: ciervos, llamas, guanacos, zorros, y también otros animales en cautiverio: pumas, pecaríes, pavos reales...

Canoas: En el Lago del Fuerte (el dique) hay dos clubes náuticos, uno en cada orilla. En el Centro Náutico del Fuerte podés alquilar canoas si querés remar en aguas tranquilas. Tandil tiene excelentes circuitos por las sierras para carreras combinadas y raids, adecuados para marcha, bicicletas de montaña y cabalgatas, a las cuales se pueden agregar deportes de agua en el embalse.

Cabalgatas: Gabriel Barletta sabe de esto. Te explica los pelajes de los caballos, los tipos de monturas, sabe historias del Tandil de antes, sabe reconocer las distintas hierbas del camino, y sabe detenerse simplemente a apreciar el paisaje. Y a la vuelta, mate y guitarreada junto al fuego. Las cabalgatas están pensadas para medio día, pero se pueden hacer de varias jornadas o nocturnas. Además, Gabriel es hijo de apicultores, y también ha diseñado programas educativos al respecto.

Escalar: En El Centinela charlamos con Luis Cerone, dueño de 45 hectáreas y de un Parador en el que se puede comer y pernoctar. Detrás del menhir que corona este cerro, hay un diedro y varias rutas para practicar; de no más de un largo pero con suficiente dificultad para todos los gustos, algunas equipadas con chapas. También hay unas rutas cortas detrás del Monte Clavario. Otra pared más interesante y difícil es Alborada, que era una cantera cercana. Y otro sector desarrollado ultimamente es Panales. Su nombre se debe a los nidos de avispas que había al desactivarse la cantera. Allí Horacio Gratton, tandilense, abrió y equipó unas cinco vías, que van del 5º al 7º grado de dificultad. Queda entre el camping "Pinar de la Sierra" y el dique. Para más datos acercate al Club de Montaña. (Info en Bs As: Hernán Dal Rí, instructor. Tel: ver aviso AADED).

Comer rico: Luis Cerone por su parte, ha armado una propuesta educativa con trabajos de campo pensada para grupos estudiantiles. Además, en su confitería ubicada en la cumbre del Centinela podés comer con vista panorámica y comprar dulces y repostería artesanal, o probar los exquisitos chacinados de la Cabaña "Las Dinas".
La casa que ocupa "Época de quesos" en la ciudad de Tandil es la única sin ochava, con la esquina recta porque es de 1860, cuando funcionaba como posta de carretas y diligencias que desde Buenos Aires traían alimentos, productos manufacturados y pasajeros, y llevaban de regreso plumas de  ñandú y cueros de vaca para exportación. El viaje duraba de tres a cuatro meses; por huellas de carreta, con la amenaza de los indios y teniendo que vadear el Río Salado que a veces se desbordaba. Desde 1920 esta casa fue un Almacén de Ramos Generales hasta 1970. Permaneció cerrada veinte años hasta que en 1990 Teresa Inza, creadora de Época de quesos, entra para reabrirla, y se encuentra con todo tal cual era el antiguo Almacén del Centro: latas, bolsas, jarrones, y hasta un jamón estacionándose en el sótano! Hoy es un lugar ideal para saborear tablas de quesos, fiambres, y productos caseros, acompañados con un buen vino.
También podrás encontrar los dulces y licores hechos artesanalmente con frutas serranas, por Valeria y Gonzalo, creadores de la "Posada del Cazador" ubicada a 100 m del acceso al Centinela.

Bondis: Desde Retiro el último ómnibus de línea sale a medianoche, y el siguiente cerca de las siete de la mañana. Si vas por un fin de semana corto te conviene viajar de noche, pero prevé dónde vas a estar con los petates desde la madrugada hasta empezar con las actividades, lapso en el que podés darte una ducha, desayunar, o dormir un poco más. Desde Retiro van Costera Criolla, La Estrella, Río Paraná y Turismo Parque, además del tren que sale de Constitución.

Vuelos: Tandil es un excelente sitio para la práctica del vuelo libre, ya sea con Parapente, Ala Delta, Planeador o saltando en Paracaídas. Pero todo esto, merecerá en el futuro un artículo aparte.


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