La Costa 
de Rocha

Historias a la 
luz de una vela

Reportaje de Santiago Storni a Claudia Von Graevenitz, realizado el 24 de mayo de 1998, en la Reserva Ecológica "La Laguna" de su propiedad, a 2 km de Aguas Dulces, 
Dpto. de Rocha, Uruguay


... De pioneros, navegantes y hippies.
Llegué a Aguas Dulces cerca del mediodía, y como habíamos quedado la llamé a Claudia para que viniese a guiarme hasta su casa. La esperaba contemplando el mar, cuando apareció montada en una moto de cross, con un chiquito adelante y una chiquita atrás, y me guió por una huella en la arena que bordeaba bañados, vadeaba un arroyo y se internaba en un bosque, hasta llegar a su propiedad: un lugar con algo de mágico.
Almorcé con ella y su familia y anduve a caballo con los "chiquilines". Al anochecer, escuché el silencio meciéndome en la hamaca del muelle sobre la laguna, les di de comer pedacitos de pan a los peces, y compartimos la comida y un buen vino. Después, en la sobremesa, tuvimos esta charla:

Un lugar en el mundo

Cuánto hace que estás acá?
Iara tiene siete ... Hace ocho años que estamos en la zona.
Este lugar se llama ..?
Reserva Ecológica "La Laguna". Ojo que hay una "Laguna" en Maldonado, que es una estancia.
Y cómo nace esto?
... De casualidad.
Sí?!
Sí. Este es un lugar que elegimos para vivir nosotros. Nunca habíamos pensado que iba a ser algo turístico. Elegimos el lugar lo suficientemente apartado como para poder hacer nosotros nuestra vida fuera de tanta civilización, y lo suficientemente cerca del pueblo y del colegio como para que los chicos pudieran seguir estudiando. Esto así nos permitía hacer la vida que nosotros queríamos. A mí el mar me encanta, entonces tenía que ser al lado del mar. Y este es el campito más cercano al mar que se puede tener, porque damos contra el monte fiscal que da al mar; estamos a 800 metros de la costa.
Y antes de "La Laguna", vos ya eras de la zona?
Yo hace veinte años que venía al Polonio, pero veníamos de turistas. No nacimos acá, sino en Montevideo. Ahora somos extranjeros en cualquier lado, porque de Montevideo ya no somos más porque nos instalamos acá, y para los de acá somos "los que vinieron de Montevideo".
Pero cuánto hace que vinieron de Montevideo?
Hace ocho años que vinimos pero "La Laguna" existe hace seis. Ya tenemos tres hijos nacidos acá en Rocha. Estuvimos dos años vagando, buscando de un lado al otro.
Desde José Ignacio hasta Punta del Diablo nos parecía la costa más linda uruguaya. Conocemos mucho la costa uruguaya y ese sector son las aguas más azules, el mar más oceánico. Después ya se convierte hacia el sur en el Río de la Plata, o hacia el norte de Punta del Diablo ya tiene muchas aguas dulces que llegan al mar, entonces se amarrona. Acá es bien oceánico.
Entonces estábamos buscando nuestro lugar. No queríamos un terreno en un balneario. Yo quería poder dejar la puerta abierta. Estuve en balnearios, y si el nene dejaba la pelota afuera se la robaban. O si dejaba la yegua atada con una piola medio larga, capaz que le comía las plantas al vecino. Y yo estaba en una etapa de libertad y de querer descuidarme de todo; no estar tan pendiente y concentrada, y poder liberar la mente.
Estamos hablando del año ‘90?
Sí; yo estaba embarazada de Iara, y quería ... que naciera en el mar.
!!!
Claro. Es que todavía no pensábamos venirnos a vivir. Estábamos buscando un lugar para ... Ella iba a nacer en Brasil.
Estabas buscando un lugar donde dar a luz !
Donde dar a luz. Queríamos tenerla en Brasil y al final por un problema de frontera y todo eso decidimos buscar en Uruguay. Entonces llegamos a Punta del Diablo. Yo quería dar a luz en el mar, porque lo había soñado.
!!!
Lo había soñado; y después me enteré que era el "sumum" dar a luz en el mar. Que con el líquido amniótico es lo más parecido que hay, y es como el bebe menos sufre. En Rusia se han hecho los primeros experimentos de tener hijos así.
Entonces, no estaban buscando un terreno, sino un lugar donde dar a luz ...
Sí, entonces alquilamos una casita ahí, en Punta del Diablo, que estaba frente al mar. Era un 23 de enero y en el momento del parto me metí en el mar, estuve como una hora. Un momento antes de tenerla me fui a la casa porque me dio frío. No es un mar cálido, como el de Brasil, especialmente ese verano, que hubo corrientes frías como para estar tanto tiempo en el agua. Y bueno; al final nació en la casa, en Punta del Diablo.
Y después ya nos gustó para quedarnos. Cada vez que venís a esta zona, cuesta volverte; a todos les pasa. Entonces, para qué volverte, si podés no hacerlo? Es cuestión de ver qué hacés acá. Yo había ahorrado con mi trabajo en Montevideo, y alquilé la casa de Montevideo; así podíamos tirar un tiempo y ver qué pasaba. Además tomás la decisión siempre pensando que si no te va bien, te volvés. Y después, qué te vas a volver ? Cada vez te va mejor! Si lo pensaras como una determinación para toda la vida ... es muy fuerte. Además el cambio de colegio de los chicos, que iban a colegio privado. Te preguntás si el cambio será para mejor o no. Pero llega un momento en que lo que más les querés dar a los chicos es salud. Y ellos son lo que incorporan; y lo primero que les entra es el aire que respiran. Lo que respirás a cada instante es en lo que te convertís. Si respirás aire puro, purísimo y lleno de energía, seguramente vas a ser más fuerte.
Y acá no les tenés que decir ni un "No". No hay prohibidos. No estás: "No! que te pisa un auto", "No! que te roban", "No! que ..." Si se pinchan con una planta, bueno, ya verán. Y aprenden ! Cuando los llevo al pueblo, ahí empiezan los "No". Tocan todo! Investigan. Valito, de dos años y medio, se fascina con todo. Me lo paso diciéndole que No. Es que acá cada uno puede hacer ... por ejemplo: cuando querían imitar a la hermana que se iba a la escuela, él con dos años se puso la mochilita y se fue internando en el monte. Eso en la ciudad nunca lo dejaría porque a la media cuadra yo ya tendría miedo. En cambio ahí, bueno, lo dejé. Y a los diez minutos estaba de vuelta, y le seguí el juego: "Y? Cómo te fue?". "Muy linda la escuela" me contestó (risas). Tuvo la experiencia de irse hasta donde él quiso; no hasta donde yo le dije que podía. Y así, solos, aprenden a quedarse en la vuelta, pudiendo irse; por decisión de ellos.
Sí, y también vos que te animás .
Claro, pero siempre podés controlarlo sin que él te vea. Hay más espacio.
Hoy yo le preguntaba a Iara, desde qué edad andaba a caballo; y se quedó sin contestarme, como pensando "Desde que nací, claro! Qué pregunta es esa?".
Y, sí. Embarazada de ella yo andaba a caballo. Iba en la "Manchita" que es la petisa.
Porque cuando llegamos acá no teníamos ni jeep ni auto. Todo a pie, o en carro, cuando conseguíamos el carro. Así traíamos toda la comida para todos. Una vez se nos fue la yegua, se disparó con el carro, con todos los comestibles! Iban saltando las bolsas y nosotros atrás, recogiéndolas. Hasta que, bueno, el carro volcó (risas).
Todas son anécdotas. O que se inundaba el lugar, y con la lluvia todo se convertía en barro. No había camino. A éste lo fuimos armando, porque era todo monte, y fuimos abriéndolo entre los árboles. Y cuando se inundaba por un lado lo hacíamos por otro lado. Pero hasta que hacés el sendero nuevo, tenés dos o tres días que pasás por donde podés. El camino de ahora ya pasa todo por lugares altos.

MAL NEGOCIO

Pero cuando compraste este campo, cómo viniste a verlo? No había camino?
A pie. Y descalzándonos. En la parte ahí del bañado, íbamos metiendo los pies en el barro. Adelante pasaba el dueño del campo. Él iba muy campante y vos mirando a ver qué pisabas. A veces se te hundía la mitad del pie y lo sacabas todo negro! (risas). Igual nos gustó.
Es que cuando vinimos, para la gente de acá, nosotros éramos los locos. Este campo estuvo cuatro años sin venderse. Quién lo iba a comprar? Sin accesos, suelo de arena, o sea que para plantar no servía como campo. Es zona de bañados; la laguna, que es la mitad del campo, nos la vendían al mismo precio que el resto. Éramos los tontos de la ciudad que veníamos a pagar el agua al mismo precio que la tierra. Años después cuando vino la seca, nos pedían agua. Nosotros lo compramos porque nos gustó. Si era por buen negocio, éramos los tontos. Y después, cuando empezamos a armar esto turístico, pasamos a ser los inteligentes. Antes decían: "Irse a vivir ahí, tan lejos, tan a trasmano". Y después en cambio pensaban: "Cómo no se nos ocurrió a nosotros". Como si lo hubiésemos planeado de entrada. Pero no fue planeado.
Cuando vino la seca, el agua pasó a ser fundamental ...
Claro; y a los del campo de al lado que se habían quedado sin agua, les hicimos un pasaje para que sus animales pudiesen tomar agua de la laguna. Es que este campo vale, sobre todo por la laguna. Allí te podés bañar en agua dulce de manantial. Y estando a 800 metros de la costa, podés bañarte en el mar, venir blanco de la sal, y darte un chapuzón en el agua dulce. Es como una piscina de 25 hectáreas, sin cloro. Además con las islas flotantes; tiene su atractivo. En toda la zona de bañados se esconden muchos pájaros. No los ves; anidan ahí que es más protegido. Cuando recién nos mudamos nos dijeron: "Ustedes quemen todo esto, y lo convierten en laguna". Por acá hay muchas zonas de bañados donde los dueños los queman. Es la civilización, no? El avance del hombre para aprovechar más. Yo no quise tocar ni quemar nada; y después me fui enterando de todos los animales que habitan ahí: hay carpinchos, hay lobitos de río, hay cigüeñas, están las gallinetas a las que nunca les vi un pichón, pero hay cantidad. Vos las escuchaste gritar, pero a los pichones no los ves; están en el bañado. Mientras son chiquitos los tienen ahí protegidos.
Y los ñandúes, los trajeron?
No, ñandúes hay por todos lados; ellos pasan los alambrados como quieren. Lo que me falta es acostumbrarlos a que se acerquen y coman de la mano. Bueno, como te decía, cuando recién nos mudamos nunca habíamos pensado hacer algo turístico, y empezamos plantando una hectárea, una huerta. Con una yegua y con un arado de mano, caminando atrás. Nosotros, que no teníamos la menor idea! (risa). Y te digo que arar una hectárea así significaba caminar 18 km. atrás del arado; hicimos el cálculo. Iba Dans (Daniel) plantando las semillitas atrás. Pero cuando empezaban a venir las plantas aparecían las hormigas como termitas, todos los pájaros habidos y por haber, liebres ... Mi hijo mayor, que tenía cerca de 15 años en aquél entonces, quería salir con la escopeta amatara liebres. Pero yo no quise. La intentamos como tres o cuatro veces, pero venían principalmente los pájaros y nos desenterraban las semillas. Hay muchos, y era como un banquete que les preparábamos. Al final desistimos de la huerta; vimos que de lo que plantásemos no íbamos a vivir.
Después llamamos a unos biólogos de aquí de la zona, de esos contratados por organismos internacionales para generar trabajo y algo de qué vivir al pequeño productor. Y nos dijeron que las plantitas acuáticas que crecen en la laguna podían servir para exportarlas; pero nunca nos dieron algo más concreto. Y a nosotros nos iban aumentando los chiquilines ...
¿Para exportar? Para qué uso?
A Alemania, para acuarios.
Para peceras?!
Sí. Solo crecen en aguas muy puras y a su vez purifican el agua porque la oxigenan. Parece que de las lagunas que hay en la zona, ésta es la que más plantas tiene. Porque unos biólogos de la Facultad de Ciencias de Montevideo recorrieron, y vieron que ésta era la más poblada y la que tenía más variedad de plantas.
Entonces, descartada la huerta y descartadas las plantas acuáticas ...
Entonces después pensamos en sembrar pejerrey, que parece que en Punta del Este se estaba haciendo muy bien. Y camarón.
¿Camarón en la laguna?
En la laguna. Porque esta es una zona camaronera. Acá a 5 km. se pescan mucho.
Creí que andaban en agua salada.
Ellos van del agua dulce al agua salada. Parece que en Japón habían hecho unas experiencias en agua dulce. Y acá contaban unos, que habían tirado camarones en un pozo y que se habían reproducido. No sé cómo es esa historia. Y bueno; quedaron en averiguarnos pero no nos averiguaron nada. Pero todo eso era distorsionando el eco-sistema existente. Porque son todas cosas que el hombre va agregando, y cambiás lo que ya estaba.
Hasta que decidimos probar con una cabañita a ver si venían turistas. Pero tenía miedo a que los turistas depredaran, porque ya había visto como fue en Polonio. Cómo se había ensuciado de basura, de puchos y cosas así. Acá a la gente cuando llega hay que explicarle, que no tiren el pucho porque demora 500 años en degradarse. Que no es cuestión de esconderlo en la arena, porque a la primer lluvia sale. No es tanto por temor a los incendios; es porque queda. Y vos, cuando venís, no querés ver ni una bolsa flotando, ni un pucho ...

Preservar el ambiente
Ni una botella plástica
Claro! Incluso en el mar, aquí cuando vas caminando por esta playa, ves cantidad de plástico. Cantidad es un decir, pero si los revisás, si los mirás de cerca, ves que no hay ninguno uruguayo. Son envases polacos, rusos, envases argentinos ... Todo lo que tiran los barcos. Y te da una bronca! Te da una lástima! Bueno, uruguayo también puede aparecer alguno, pero no es de la gente que pasó. Porque por ahí no pasa nadie. Los tiran de los barcos, y llegan acá a la costa. Te das cuenta porque son todas cosas muy lavadas.
Hace menos de un mes un barco perdió cuatro containers. Se le cayeron en una tormenta, con televisores y otras cosas. Entonces toda la gente iba a la costa; la playa parecía una carretera. Todos recogiendo televisores !


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