La Costa 
de Rocha

Hace dos años presentamos esta zona de Uruguay con una extensa nota realizada en Aguas Dulces. Este año la mostramos desde otro punto de vista con este reportaje de  Fernando Falkenstein, realizado el 6 de enero de 2001, en su Posada de Punta del Diablo, en la Costa de Rocha, Uruguay. En esta charla, además del lugar en sí, se habla de criterios generales de turismo y preservación, aplicables a cualquier otro sitio donde se quiera cuidar el medio ambiente y la identidad. Desde la terraza de La Posada vemos el mar, y la playa...

Por Santiago Storni

Artesanos del Turismo
Correo electrónico no tenemos. El teléfono es importante para nosotros sólo comercialmente porque si no, no lo usamos nunca. Todavía nos salvamos... de tener mucha tecnología.

El correo electrónico se hace cada vez más necesario en Turismo, por si un extranjero se quiere comunicar con vos, para no tener que estar llamándote por larga distancia...
Depende de la filosofía del operador turístico: Si sos un Comerciante turístico necesitás toda la tecnología. Si sos un Artesano turístico no necesitás ninguna tecnología. Y esa es la base de este negocio donde estamos. Acá estás separado realmente de los grandes centros urbanos. Entonces el público que uno tendría que aceptar para que esto fuera realmente sustentable sería el que busca más lo artesanal que lo prefabricado. Nosotros llevamos diez años aquí en Punta del Diablo. No hacemos publicidad. 
Sin embargo notas de este lugar salieron publicadas en Alemania, en Inglaterra y otros países. Una vez lo vimos en una revista Vogue en París. Nos parecía increíble ver hasta dónde llegó esto; y siendo así: artesanos turísticos.

La Pedrera


Yo creo que ustedes en Argentina tienen grandes artesanos del Turismo. Hay individuos que, más allá del lucro, lo hacen con sentimiento.
Uno cuando pone un lugar como éste, no está poniendo una fábrica de chorizos. Uno trata con seres humanos que vienen, unos menos y otros más estresados, según la vida que llevan. Entonces en cierto modo uno acá es un catalizador, y la posada... como una iglesia. Lo ves con el correr de los días. No te digo en verano, que es un turismo más masivo y, te guste o no, desconocés a los que pasan. Pero durante el año, como nuestra "publicidad" es de boca en boca, cuando alguien se anuncia y nos dice quién lo manda, recordamos a esa persona que ya estuvo y ya nos imaginamos cómo es la persona que vamos a recibir. Y generalmente esa gente es también acorde con uno mismo. Y terminás trabajando con gente que es como tú. Entonces, no lo sientes como un trabajo. Es ofrecer lo mejor que tienes de ti y de lo que puedes hacer, con este sitio para quedarse, desestresarse, venir y conversar, para pasar el tiempo, caminar por la playa... Quien viene en invierno viene a estar al lado de la chimenea, charlar, leerse un libro, mirar por la ventana, salir a caminar... Es completamente diferente a quien viene en verano. Y a mí me da la posibilidad de comunicarme en un contexto muy distendido. Estando acá la gente se pone más propensa a pensar, a hablar con más aplomo que como lo haría en el apuro de la ciudad. Lo que en la ciudad sería un chiste; acá es un cuento, como decía Landriscina. El chiste es cortito; el cuento es largo... y para contar en invierno.
Acá no hay televisión, no hay aire acondicionado, no hay frigobar. Acá hay calidez; las habitaciones viste que tienen chimenea. Dormirte viendo el fuego desde la cama es sublime; y sobre todo si afuera el tiempo está malo: es el mejor bálsamo para quitarte todos los cocodrilos de la cabeza.

Un lugar en el mundo

¿Vos dónde naciste?
En Montevideo.

¿Y a esta zona cuándo viniste?
Antes de nacer. Mis padres eran y son asiduos de esta zona.

¿Y cómo fue que te estableciste acá?
Con mi esposa Laura vivíamos en España. Ella es mayorquina. Yo estuve quince años allá. Cuando llegué a España, uruguayos inscriptos había 14; cuando me volví había 3.000 ! Estuve desde el ’75 hasta el ’90. Entonces con Laura, ya casados, nos vinimos a vivir al Uruguay. 
Pero esto lo compramos en el año ’87, estando allá. Pensábamos hacernos una casa para nosotros, pero por el devenir de la vida terminó siendo una posada, y un medio de vida. 

Punta del Diablo


Y ya había una tradición familiar, porque los padres, los abuelos y los tatarabuelos de Laura habían tenido hoteles en Mallorca, así que ella ya conocía el funcionamiento de esto. Y a mí el hecho de haber vivido con gente variopinta durante toda la vida, eso te hace ser muy flexible de mente; y a la vez medio psicólogo. Y en el año ’91 decidimos que teníamos que capitalizar el tiempo y el poco dinero que teníamos. Y empezamos de la nada. Acá no había nada, más que un médano.
Al principio, en el ’90 cuando vinimos, nos fuimos a vivir a una chacra en la orilla del arroyo Pando, a 50 Km. de Montevideo. Era un casco viejo de estancia que lo empezamos a refaccionar, pensando entonces en vivir en el campo. Fue un año y medio en el que no hicimos plata pero fue fundamental como período de adaptación, a otro continente, a otra forma de vida. Nos bajó los decibeles. No teníamos luz, el agua había que sacarla varias veces al día de un aljibe con una cuerda que tenía como 16 metros. Volvimos a lo básico. Y así uno empieza a reanimar cosas que tiene como dormidas en el cerebro. Fue una etapa transitoria buena.

¿Cómo fue evolucionando Punta del Diablo?
Punta del Diablo es uno de los pocos accidentes geográficos de la costa uruguaya.

Cuando uno se refiere a La Costa de Rocha...
Está hablando de 200 Km. de costa que van desde El Chuy hasta la desembocadura de la Laguna Garzón. Hay muchos balnearios que no hay ni siquiera una calle hecha, porque nunca se poblaron. Porque son playas oceánicas muy bravías, donde no podés dejar bañarse a un niño, ni un adulto si no es experto.
Los accidentes de La Costa de Rocha los podemos enumerar porque no son muchos. 
De sur a norte: 
la desembocadura del arroyo Garzón, la desembocadura de la Laguna de Rocha, La Paloma, La Pedrera, Punta Rubia; después viniendo hacia acá, el Cabo Polonio, el Cerro Buena Vista, la desembocadura del arroyo Valizas, y desde ahí hasta Punta del Diablo no hay ningún otro accidente geográfico.

Punta del Diablo

¿Y Aguas Dulces?
No es un accidente geográfico. Es un sitio costero, llano. Y al norte de Punta del Diablo está El Parque de Santa Teresa, con las cinco mejores playas del país. Y después, ya dentro del Brasil hay 400 Km. de playas inhóspitas, donde no hay un solo accidente.
Acá hay una gran altura, cerca del mar. Como un anfiteatro que mira al mar. Por eso desde casi cualquier sitio de Punta del Diablo tú ves el mar.

Comienzos de Punta del Diablo
Punta del Diablo en sus orígenes era una aldea donde venía la gente del campo a hacer la zafra de la pesca del tiburón. Te hablo de principios de siglo. Inclusive hay crónicas de 1870, de un capitán de barco español que cuentan que había un viscaíno en lo que hoy es el Cabo Polonio, que hacía un bacalao tan bueno como el que nosotros llamamos de Noruega. O sea que ya había algo tipo factoría o similar. Después también empezó la zafra lobera. Las botas de lobo marino de dos pelos eran las que usaban los generales, coroneles y personajes importantes en Sudamérica. Es como un guante, por la calidad y la impermeabilidad; casi como la goma.
Y la gente vivía de las corambrerías que se producían a unos 4 ó 5 Km. hacia las lagunas, donde venían a cazar vacas para sacarles el cuero, que era lo único que se vendía. Con el resto no se hacía tasajo ni nada porque no había ni sal para hacerlo; había que importarla. Entonces apliaban los cueros y los llevaban. Varios llegarían podridos, pero necesitás mucha menos sal para curar cueros que para curar carne. Los indios Tape que vivían acá, hacían arriadas de hasta 50.000 cabezas hasta las misiones (hoy Misiones). Para eso hacía falta 4.000 ó 5.000 tipos para recorrer unos 2.500 Km. de distancia. Y conocer las aguadas, los pasos, los comederos...
En esta costa se fueron radicando también muchos náufragos, porque hubo muchos naufragios; por las características de la costa... y el ingenio de los que aquí vivían! Las balizas suelen ponerse sobre la costa para advertir a los barcos. Pero si las ponían más adentro, alejadas de la costa... los barcos encallaban, y así los podían saquear! Entonces en cierto modo aquí hay una tradición de saqueo. Institucionalizado; fue una forma de vida como cualquier otra: Los mismos náufragos saqueaban a otros que hacían naufragar! Por eso los pocos apellidos originarios de la Costa de Rocha, o son de indígenas o son de náufragos. Fueron los primeros. Pioneros a la fuerza, porque generalmente habían perdido todo lo que traían. Salvaron su vida y se quedaron. Así hoy hay familias muy ricas cuyos orígenes son de piratas; piratas de la costa.
Este pueblo también se formó entonces a partir de la pesca del tiburón cuando hubo cargamentos de sal que pudieron llegar más fácil.


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