Bolivia
La Cordillera Real
Texto y fotos Marcelo Capri 

Llegaba el invierno, y así también mis ganas de descolgar los piolets de la pared de mi habitación, afilar los grampones y salir a buscar hielo.

Mis amigos mendocinos proponen la Cordillera Real, en Bolivia.
Empezamos a juntar info y topos , y nos dimos cuenta de cuánto se podia hacer en ese pais con tan poca difusión en lo que se refiere a la alta montaña .
Teníamos la fecha y los cerros; sólo quedaba un gran dilema: un vuelo corto Mendoza-Santiago-La Paz, o una experiencia al estilo Indiana Jones, cruzando todo el norte Argentino y todo Bolivia de sur a norte, hasta finalmente llegar a nuestro destino.
Nuestro espíritu aventurero y nuestros bolsillos (sobre todo nuestros bolsillos), nos hicieron decidir rápidamente...
Después de todo no es para tanto !!!!
Cuatro días de micros, más de diez transbordos, pérdidas constantes de los petates, paradas de dos horas en pueblos fantasmas y compartir el viaje con "las cholitas", gallinas y llamas, puede ser una vivencia interesante si te lo tomas tranquilo... quiero decir, muy tranquilo.Al fin en La Paz, contratamos la llamas para portear, compramos la comida y alquilamos un transporte que nos llevaba hasta el punto más cercano al Valle del Condoriri, en la Cordillera Real.
Durante dos días caminamos por el valle, aprovechando para aclimatar y tomar fotos.
El campo base se encuentra a 4.800 m.s.n.m, a orillas de la laguna Chiar Khota, en la que se refleja todas las mañanas, el imponente Cerro Condoriri sobre sus aguas calmas, rodeado de un circo de doce cincomiles, que se hacen en el día desde allí.
Normalmente, salíamos a las cuatro de la mañana del base, aproximábamos a la pared de noche, escalábamos durante todo el día, y regresábamos a la noche al base, planeando el cerro del próximo dia, como si planearámos rutas de Frey.


El Condoriri desde la laguna del campo base

Así fue como en sólo cinco días en Condoriri, hicimos seis cincomiles,
Empezando por rutas normales , como El Ilusión, y otras no tanto, como La Cabeza del Cóndor (Cerro Condoriri), que tengo que decir que es el cerro mas hermoso y expuesto que escalé en altura, junto con Yamila Cachero (Rosario).
También estuvimos pisando la cumbre del Pequeño Alpamayo, que para acceder, primero hay que subir el Tarija, rapelarlo, y recién ahí subirse al cerro.
Los últimos días los reservamos para ir a Zongo, punto de partida del Huayna Potosí, un señor seismil, con mucha exposición y un hielo excelente.


Amanecer en el glaciar, rumbo al Pequeño Alpamayo

Usamos el refugio que se encuentra al pie del cerro como campo base, de allí partimos al campo avanzado, para al segundo día atacar la cumbre por el filo noreste, teóricamente... la normal.
El clima en junio es muy estable, las grietas en los glaciares son totalmente francas y el hielo posee condiciones excelentes para disfrutar de escaladas seguras por líneas súper estéticas y expuestas.
Aprovechamos nuestros días en la ciudad de La Paz para turistear un poco por los barrios antiguos y calles típicas como La Zagarnaga, pero sin dejar la pasión por las paredes, ya que a 20 minutos de la ciudad, teníamos la posibilidad de trepar en las paredes de la Zona Sur, donde nuestros amigos españoles Pera Villarrasao y Simón Elías entre otros, se han colgado con el roto, para convertir el lugar en una buena escuela de escalada deportiva en conglomerado.
Cada vez que recuerdo esta expedición, pasan por mi mente sensaciones únicas; tan únicas como las que producen el sutil sonido del golpe de las piquetas en un amanecer sereno y silencioso en alta montaña...

Integrantes: Martín "Fideo" Molina (Mendoza), Eduardo Depetris (Mendoza), Simon Elias (España), Yamila Cachero (Rosario), Marcelo Capri (Bs. As.)


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