Perú
Cordillera Blanca
Relatos y fotos de Luis Schinelli y Luis Olea,
de los Clubes Andinos de Trevelin y Buenos Aires.
(Editó Santiago Storni) ‘2003.


Estamos de vuelta de la primer quebrada a la que fuimos para aclimatar. Fueron diez días desde que salimos hasta que volvimos a Huaraz. Hicimos los nevados Urus (5.450 m), Ishinca (5.500 m) y por ultimo y a modo de cereza, el Toqllaraju (6.032 m).

Por Luis Schinelli.
Al primero subimos los cuatro sin esquíes y no hubo mayores dramas. Ocho horas entre subida y bajada. Esto fue el tercer día desde que llegamos a la quebrada, es decir el lunes 28 de julio de 2003. El martes, como no estábamos tan mal hicimos un porteo de equipo a la base del Ishinca que queda lejos. Llevamos y dejamos las cuatro mochilas con esquíes y botas. Cerca de 30 kilos por mochila. Buena idea la nuestra. Fue un día largo y llegamos de vuelta al campamento de noche. Al día siguiente, miércoles 30, llegamos en dos horas a donde habíamos dejado las mochilas, lo que el día anterior nos había llevado cuatro horas y media. Pusimos en los esquíes las pieles de foca y en unas tres horas y media llegamos a la cumbre. Sacamos fotos sentados sin movernos mucho y bajamos unos metros a ponernos las tablas. Ahí empezó lo mejor. Esquiamos unos metros en excelente nieve hasta un cambio de pendiente donde nos pusimos a saltar y a sacar fotos con un fondo genial del Nevado Huantsán. Creo que bajamos en unos quince minutos. Valió la pena haber llevado los esquíes desde Bariloche.

En una escapada nos fuimos a Quebrada Llaca y subimos el Vallunaraju (5.486 msmn). Accesible, poco técnico y muy bonito. Solo llegamos tres porque hubo problemas de hígado, inevitables en todo viaje a Perú. 

El Huascarán
Salimos el 12 de agosto a las siete de Huaraz. Llegamos al pueblo de Mancos, de ahí un taxi a Musho y empezó la ascensión, desde los 3.050 m. Tres horas al campo base. Ahí hicimos la primer noche con frío y algo de nieve. De todas maneras había buen pronostico. Al día siguiente 13 de agosto seguimos dos horas al Campo Morrena donde hay un refugio muy bonito. Una hora más hasta la entrada al glaciar y otra agotadora hora hasta Campo 1.

Veníamos muy pesados. Campo 1 esta en la base de la conocida y peligrosa Garganta. Pasamos una noche muy fría a unos 5.300 m. De ahí salimos a las 7.00 AM del 14 de agosto hacia Campo 2 a 5.900 m ubicado en el col entre el Huascarán Norte (6.650) y Sur (6.768 m). Salimos como última cordada. Iban más de quince personas delante nuestro. Todas cordadas con porteadores. Nosotros a puro huevo. Fueron seis horas hasta el Campo 2 sorteando profundísimas grietas, puentes de hielo y pasando por debajo de tenebrosos 'seracs'. Yendo encordados y asegurando todos los pasos delicados, llegamos sin problemas y súper cansados a Campo 2. Todo el día para recuperar, comiendo galletitas con dulce de leche, paté, y a la cena sopa con salchichas. La salida a la cumbre sería el 15 a medianoche, porque nos dijeron que eran de diez a once horas para subir y volver al Campo 2. Nos dormimos temprano y nos despertamos a las 23.00 hs con menos de ocho grados bajo cero dentro de la carpa. Nos equipamos, tomamos un té de coca que habíamos dejado listo y salimos a las 0:30 del 15 de agosto (cumpleaños de Tatiana, la integrante femenina) a pura luz de luna dos días después de llena. Una primer hora suave, luego más empinada hasta llegar a un resalte vertical de cinco metros cruzando una grieta. Pasó Nacho asegurado desde un relevo por mí. Luego Tatiana, el Turco y yo. Ahí se nos adelantaron tres peruanos que llevaban un señor de más de 55 años que iba como tiro, y nos alcanzaron dos tanos que iban a llegar con nosotros. De ahí seguía en unos 55° hasta un cambio de pendiente donde empezaban las 'suaves e interminables lomas hasta la cumbre', como lo define la guía. Ya no dábamos más. La altura, el esfuerzo continuado de los últimos tres días y si se quiere se los últimos quince días. Muchos factores para no querer más. Juro que esas últimas dos horas hasta la cumbre me significaron, según recuerdo, el esfuerzo más grande de mi vida, y creo que lo fue para todos. Ya veníamos desencordados a diferentes ritmos. El sol había asomado hacía un rato y nos dio un fenómeno único con la sombra del Huascarán proyectada al infinito. Muy hermoso pero realmente difícil de disfrutar estando tan cansado. El Turco llegó unos minutos adelante mío, después yo y al rato Tatiana y Nacho. Lágrimas, gritos, abrazos, sonrisas, y sensaciones difíciles de describir. Todo muy efímero porque el frío debido al viento hacia todo insoportable. Pocas fotos y a bajar. Hacía unas horas sólo queríamos estar ahí arriba y ahora lo único que queríamos era estar abajo, bien abajo. ¡Coóo es la montaña! ¿Por qué carajo a uno le gusta tanto sufrir de esa manera para sólo unos segundos de satisfacción, y después sólo alegrarse con los recuerdos? No lo entiendo, pero me gusta.


Campo Morrenas Huascarán

Bajamos con mucho viento, sumamente cansados pero en dos horas y media estábamos de nuevo en Campo 2. Habíamos salido 0:30 hs y llegamos a las 11.00 AM. Diez horas y media sin parar. Ya no nos daba para bajar hasta Huaraz como queríamos; por el cansancio, por el viento que nos jodía para desarmar las carpas y por la hora, que ya estaba un poco pasada para cruzar por la Garganta. Nos quedamos una noche mas. Nos acostamos apenas llegamos y no salimos de las bolsas hasta hoy 16 de agosto a las 6:30 AM que nos empezamos a mover para irnos. Siii, al fin había llegado la hora de irse. No queríamos saber mas nada. Muy bonito Huscarán pero después de 4 días no queríamos más. Salimos a las 8:20 del Campo 2 y a las 15:30 estábamos en Musho. Filtrados. Como a las 18:30 llegamos a Huaraz.


a 2.30 hs de la cumbre Huascarán Sur Foto Tatiana Niveyro

Toclloaraju
Estaba caminando con mi compañero Axel Miguez por Huaraz, y no lo podía creer. Los nevados se veían tan cerca, era nuestra primera visita a la hermosa Cordillera Blanca. Durante el mes que estuvimos, logramos hacer cuatro cumbres: Urus E (5.420 m), Ishinca (5.530 m), Pisco (5.785 m), Tocllaraju (6.032 m). También otros intentos sin cumbre, pero no por eso menos interesantes escaladas como el Ranrapalca (6.162 m), Artesonraju (6.035 m), Vallunaraju (5.630 m) y hasta un relajador trekking por la Quebrada de Rajulcota.
Las montañas en Perú son gigantescas moles de granito, en su mayoría, revestidas como tortas de crema, por hielos y glaciares. Aquí les relato una de las ascensiones más bella que hemos realizado, el Tocllaraju (6.032 m)

Por Luis Olea. 


Luis Olea Tocllaraju-ruta

Era nuestro octavo y último día en la Quebrada de Ishinca (muy recomendable para aclimatar). Salimos del Campo Base (4500 m.s.n.m) a las 00:00 horas, el cielo estaba totalmente despejado, lo más impresionante era la luz de la luna llena, nos iluminaba de manera tal que no hizo falta encender nuestras linternas. Comenzamos a caminar en silencio, cada uno sumergido en su mar de pensamientos, con la mirada fija en la picada, con la incertidumbre de no saber qué nos esperaba allá arriba, esa incertidumbre que hace reflotar en la mente la eterna pregunta ¿por qué estoy haciendo ésto? Hace frío, es de noche y estoy cansado... pero no me detengo... la respuesta tal vez también esté allá arriba.
Luego de un par de largas horas de caminata, por empinadas pendientes de pastos al principio y rocas al final, nos montamos sobre el glaciar. Allí dejamos nuestros bastones, nos disfrazamos de escaladores (crampones, arnés, piqueta en mano) y continuamos. 

El silencio absoluto de la noche era interrumpido por el crujir de nuestros crampones al morder el duro glaciar y por alguna eventual caída de séracs que se escuchaba a lo lejos. Nos topamos pronto en una planicie con 5 carpas a 5300 m.s.n.m, era el Campo 1. Nuestra estrategia (muy acertada) fue no hacer ese campamento y atacar la cumbre desde muy temprano y bien livianos, directamente del Campo Base.
Por fin a las 7.30 hs. aproximadamente llegamos a cumbre en una soleada pero muy fría mañana.
Nos encordamos (comenzaban las grietas) y continuamos el ascenso. Nuestro paso era tranquilo pero constante, rápidamente alcanzamos las cordadas que habían salido desde el C.1. Cuando llegamos al escalón de la primer rimaya mientras algunas cordadas pararon a descansar, aprovechamos el momento para adelantárnosles, escalando ese escalón rápidamente sin detenernos. Continuamos luego por detrás de la arista NO por pendientes suaves (entre 40º y 50º), esquivando siempre algunas grietas. De pronto nos encontramos con la cordada que iba primera, era un guía peruano y su cliente americano, tratando de cruzar una ancha y profunda grieta que cortaba el camino de ascenso unos 150 metros por debajo de la cumbre. El cruce de la grieta era un paso muy expuesto que intimidaba, pero con una pequeña ayudita (empujón) de nuestra parte el guía logró treparse arriba, del otro lado, desde donde nos dio seguro para pasar. Nosotros a la vez les dimos seguro de arriba a las cordadas que venían detrás nuestro y así sucesivamente la solidaridad triunfó ante esa intimidante grieta que quería negarnos a todos el acceso a la cumbre.
Ya comenzaba a salir el sol y nos quedaba todavía superar la última dificultad, unos 70 metros del hongo cumbrero de escalada técnica de casi 70 grados. El hielo estaba duro todavía y las herramientas se clavaban muy bien lo que hizo la escalada muy sencilla y disfrutable.


L Olea Cumbre Tocllaraju 

El esfuerzo fue más que recompensado por la montaña que nos regaló un increíble paisaje, hacia el oeste totalmente despejado se veía el Callejón de Huaylas y la Cordillera Negra, hacia el oriente un espectacular mar de nubes lo cubrían todo, unos miles de metros más abajo, de norte a sur de divisaban los impresionantes nevados de la cordillera. Sacamos nuestras fotos cumbreras, nos felicitamos con nuestros amigos peruano y americano, y comenzamos el descenso inmediatamente.
Un par de rapeles y un acrobático salto de la famosa grieta (ver foto) nos dejaron nuevamente en las pendientes suaves. Estábamos tan cansados que descendimos despacio sin ningún apuro, contemplando la bellísima pared oeste (será para el próximo año) y llegamos nuevamente al C.B a las 12:30 hs. aproximadamente donde nuestro arriero ya nos esperaba con su burro listo para seguir nuestro descenso hasta Huaraz. Allá, por la noche, un merecido baño, una riquísima pizza hawaiana premiaron nuestra hermosa ascensión.

(Nota: Agracedemos a todos nuestros amigos y al C.A.B.A. que hicieron posible este viaje.)


Luis Olea Salto Grita Tocllaraju

Avalancha en el Alpamayo
Por Luis Olea
Era el 21 de Julio, aproximadamente a las 9.30 hs. de la mañana abandonamos el Campo Base (4.300 m) en la Quebrada Arhuaycocha rumbo al Campo 1 (5.300) m del Alpamayo (5.947 m). El día estaba espléndido; subimos las primeras pendientes rocosas a un ritmo lento, regulando la marcha que iba a ser larga con todo el campamento en nuestras espaldas. Para cuando nos montamos en las primeras pendientes glaciares ya era cerca del mediodía. De repente vimos a alguien que se acercaba subiendo muy rápidamente... Era Willie Benegas. Él nos puso al tanto de que esa mañana cerca de las 8.00 hs. se produjo una avalancha de hielo en la pared S.O. por la vía Ferrari, y que aparentemente habían fallecido entre siete y nueve personas; estaba subiendo para ver si había algún sobreviviente para ayudar con el rescate.

En ese momento nos quedamos paralizados, abandonamos el ascenso al C.1 y esperamos en un C.B. avanzado a 4.900 m, Campo Morrena, por más novedades. Más tarde bajaron Willie y otras personas y nos confirmaron la noticia de que los muertos habían sido ocho, entre ellos un argentino que esta guiando en Perú, y que el rescate de los cuerpos lo iba a realizar la policía. Ese fue un duro golpe para nuestro ánimo, así que abortamos la idea de escalar el Alpamayo y decidimos irnos de esa quebrada porque el ambiente que se había generado no era nada bueno...

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