El viejo sexto superior
Los factoides y la ética en el andinismo

Por Carlos E. Comesaña

Julio de 2003
Siempre me pregunto cómo hace, en estos tiempos, un joven que se siente atraído por las montañas, para canalizar sus aspiraciones. Como en todo en la vida, para eso existen iconos y paradigmas a ser seguidos. Pero ¿cuáles son los ejemplos a considerar hoy en día? Si se entiende que la misión del deporte en general y en particular del montañismo es la de inducir valores éticos en el seno de sociedad, ¿qué esta aportando nuestra actividad en estos días?. Revisando la historia reciente de la evolución de nuestro deporte vemos que a partir de la década de los años setenta surgen nuevas corrientes que se distancian de los principios que lo sustentaron por las décadas anteriores. Cuando, en el año 1965, Walter Bonatti abre en solitaria una nueva vía invernal en la pared norte del Cervino, escaladores de todo el mundo se preguntaron cuáles serian los pasos a seguir para superar esta realización. Algunos partieron para la escalada deportiva elevando los limites de la capacidad técnica de superar dificultades en roca. Lo mismo ocurre con la escalada en hielo que se desarrolló positivamente en las cascadas invernales. Nuevas técnicas y materiales surgen como resultado de estos progresos. Sin embargo después de las incursiones de Profit, Escoffier y otros, que realizan las trilogías alpinas de las paredes norte, los escaladores deportivos se encierran dentro de las competiciones y crean el discutible factoide de su escala de dificultades - y que a partir de nuestro viejo y clásico 6º grado superior (que incluye el peligro de caída) - la llevan a los límites de hoy, alrededor del 9a+ pero sin exposición. Recordemos que en el pasado - por un natural respeto - nadie pretendió quebrar la tradición y calificar algún paso como de 7º grado o más (que en realidad alguien pudo muy bien haber superado, pues en ese valor clasificábamos todo). También, algunos escaladores modernos - buscando los holofotes de la media y bajo la presión de sponsors - crearon otros factoides como por ejemplo el de coleccionar las más altas cumbres del planeta. Si bien surgen algunas realizaciones memorables como el Everest sin oxigeno, y en algunos casos escaladas solitarias por nuevas vías a cumbres de mas de ochomil metros, por detrás de estas conquistas se perfilan algunas agresiones a los principios éticos que guiaron el montañismo clásico. Relatos no comprobados de ascenso a cumbres importantes, itinerarios no bien descriptos, versiones desencontradas con la realidad y otras realizadas para dar una versión factoide de mayor peligrosidad (incluyo relatos de como el de la extracción con un cortaplumas de un diente infectado, por un escalador solitario a 8.000 m; y otro en que también en escalada solitaria narra que, al herirse con un filo de piedra le saltó un chorro de sangre de 6 pulgadas... para finalmente calificar su escalada como de 5.10C A5c y la más difícil realizada en el planeta) dan motivo para que ya no se confíe como antes en la palabra del escalador para acreditarle una ascensión o su dificultad. Es que los valores monetarios que ahora rodean a nuestro deporte por recibir la atención del gran público ocasionaron frecuentes conflictos de intereses con la tradicional ética montañera. Lo positivo es que últimamente y como reacción, se ve, aunque todavia con poca frecuencia, a escaladores de punta lanzarse a conquistar vías o cumbres vírgenes en el mas puro estilo, sin apelar a la media y a sponsors, tentando en alpina, en solo o simultánea, de un tirón y sin cuerdas fijas, ascensiones de gran envergadura. Actualmente, pienso que no hay mas razones - dadas las dudas manifiestas sobre cimas alcanzadas y dificultades superadas - para mantener la tradicional confianza depositada en el deportista cuando éste está en falta de elementos positivos para probar el valor de su conquista. Creo que cuando esto ocurra, la ascensión deberá registrarse como una "tentativa". Así también deberán calificarse las escaladas que no alcancen la cumbre de la montaña, destino natural y final de todas las dificultades, incluso las climáticas. También a la luz de la evolución de la técnica y del equipo actualmente disponible deberían ser calificadas como "tecno-ascenciones" las que utilizan elementos de escalada que no sean los de la escalada libre y limpia, por lo que serán así calificadas las que usen portaledges, accesos helitrasportados, radios y aparatos de internet, taladros y bolts, sogas fijas y técnicas de escalada artificial y de asalto. El oxígeno sólo podrá ser utilizado medicinalmente y caso contrario su uso deberá ser reportado y la escalada calificada como realizada bajo la "ilusión" de oxígeno artificial. En cuanto a la responsabilidad ambiental de los escaladores - fundamental para poder continuar a usar las montañas como palco de nuestro deporte - creo que poco a poco deberían ser reemplazados clavos y martillos por elementos removibles, y entretanto ello no ocurra deberíamos limpiar las vías y dejarlas intactas. Las paredes deben prestarse para el trazado de una línea natural de ascensión y no para la construcción de una vía de acceso a la cumbre.

Un final llamado de atención a famosos y ya maduros montañistas: la vida útil de un escalador extremo se exhausta en algún momento. No traten de prolongarla creando factoides tecnológicos y a costa de la escalada libre: dejen para generaciones futuras mejor preparadas física, técnica y mentalmente el campo libre para sus realizaciones y aventuras.

Carlos Evaristo Comesaña: Primer argentino en ascender el Fitz Roy por la supercanaleta en 1965 con José Luis Fonrouge; segunda ascención mundial. Ese mismo verano abrieron la vía del espolón noroeste de la Aguja Guillomet, y concretó muchas otras aperturas y ascensiones de relevancia en esos años, como la vía del Gran Techo de Sierra de la Ventana (en Paredes Rosas, detrás del Cerro Tres Picos) que en esa época parecía una utopía. Explorador de los Hielos Continentales, casi logra la primera ascención al cerro Pier Giorgio, que luego cluminó Pedro Svarka. Socio vitalicio del C.A.B.A. todavía realiza expediciones a montañas poco frecuentadas además de practicar otros deportes como el riversurfing. Actualmente reside en Brasil.

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