Gerardo Watzl

Integrante de la primera expedicion Argentina Himalayista al Dhaulagiri

Por Carlos Comesaña. Socio C.A.B.A. 5 de marzo de 2004. Exclusivo para “al borde”.

Recientemente, falleció Gerardo Watzl quien por muchos años fue presidente del CABA. A fines de los ‘50 varios escaladores - agrupados preferentemente por origen de nacionalidad - desplegaba una importante actividad andinística en el club. Eran escaladores de origen francés como Pilou y Guthman, alemanes como Joos y Bruchausen, y polacos como Peterek y Dudzinski, entre muchos otros. Nosotros - jóvenes argentinos nativos - teníamos a esos andinistas como íconos y sus ascensiones fueron marcantes. En especial, Gerardo Watzl, austríaco de origen, fue - para todos - una referencia, y como presidente del CABA logró establecer metas de performance y comportamiento. El se constituyó en el vector a través del cual se pasaron experiencias hacia jóvenes que anhelaban también alcanzar cumbres y rutas de importancia. Su participación decisiva en llegar a los 8000 metros de altura en el Daulaghiri, sus primeras patagónicas en el Marconi y en el Domo Blanco así como su ruta de hielo en la pared de La Mano en la cordillera mendocina, lo ubicaron a la vanguardia de los logros de la época por lo que sus palabras eran escuchadas con suma atención. Como en toda asociación humana, tambéen en nuestro Club ocurrieron discrepancias entre sus miembros y ahí fue donde Gerardo con su amplia visión de nuestro deporte supo acomodarlas positivamente. Siempre recuerdo algunas de sus expresiones que me quedaron fuertemente grabadas: "Muchacho, y vos ¿qué es lo que hiciste en montaña para opinar así?" era su pregunta directa a cualquier novel aspirante a andinista que hablaba demasiado vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. Aun tratando que el Club funcionara razonablemente en lo administrativo él siempre defendió que lo principal era escalar, y dentro de ese clima se operó la positiva relación entre aquellos grupos de origen europeo y las posteriores generaciones del CABA. Gerardo era un autentico hombre de montaña y si alguna ocasional rudeza pretendía esconder su verdadero carácter, para todos nosotros al volver de una ascención era reconfortante oírle decir el esperado "¡Bien hecho, muchacho!"
       Lo extrañaremos.


Foto Revista T. de Aventura


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