Temporada 2003 - 2004 
Informe Patagonia 

Información recopilada por Rolando Garibotti (Club Andino Bariloche)
Fotos Agustín Inchausti


Macizo Chalten, Argentina
2003-2004 resultó ser una temporada de acusados contrastes, con muchos días de mal tiempo y fuertes nevadas, aunque con un prolongado período de buen tiempo a comienzos del mes de febrero. En noviembre y diciembre apenas se registraron actividades de relevancia. Una de las pocas excepciones fue la tercera ascensión de la Punta Herron (una remota cumbre ubicada inmediatamente al norte de la Torre Egger, entre ésta y el Cerro Standhardt), a manos de los suizos Stephan Siegrist, Ueli Steck y Ralph Weber. Su intención original era intentar la famosa travesía Standhardt-Egger, pero cuando finalmente llegó el buen tiempo, las peligrosas condiciones de la nieve les obligaron a esperar durante dos días mientras brillaba el sol. Para cuando la nieve había cuajado, se dieron cuenta de que era demasiado tarde para iniciar esta difícil travesía, por lo que, en su lugar, decidieron intentar "Spigolo dei Bimbi" (1.000 m, ED-, 6b, M6, 90° ), en la Punta Herron. "Spigolo dei Bimbi" fue escalada por primera vez en 1991 por un grupo italiano liderado por Ermanno Salvaterra después de que hubieran escalado el Cerro Standhardt. El 12 de noviembre, Siegrist, Steck y Weber salieron a medianoche del campamento de los Noruegos y escalaron dos rampas de nieve que cortan la cara este de la Standhardt para después dirigirse hacia el oeste y montar varios rápeles hasta alcanzar el Col dei Sogni (entre la Standhardt y el Herron), donde arranca "Spigolo dei Bimbi".

Desde allí, escalaron seis fantásticos largos de roca, a los que siguieron dos tiradas por el hielo escarchado del champiñón de nieve, y alcanzaron la cima a las 17:30 horas. La suya fue la segunda ascensión al "Spigolo dei Bimbi" y la tercera a la Punta Herron. Pensaron en continuar, ascendiendo la Torre Egger, pero dadas las evidentes señales de empeoramiento que daba el tiempo, decidieron retirarse, rapelando la cara este y llegando al campamento de los Noruegos la mañana siguiente.
También a principios de noviembre se registraron otras ascensiones importantes, incluyendo la primera ascensión guiada de la ruta "Supercanaleta" (1600m, TD-, 6a+, 90° ), en el Fitz Roy, llevada a cabo por el guía alemán Michael Warthl. Por otra parte justo a la izquierda de "Supercanaleta", los franceses Nicolas Fabri, Jérôme Huet y Pierrick Keller escalaron, en un periodo de diez días a mediados de noviembre, 700 metros de terreno nuevo en el empinado pilar oeste-noroeste. Esperaban escalar todo el pilar hasta la cumbre, pero sus cortas vacaciones les obligaron a abandonar muy cerca del lugar en que su línea debía unirse a la ruta francesa de 1979. Utilizaron cuerdas fijas, que dejaron in situ con la intención de regresar para completar la ascensión en el futuro. En total, escalaron 22 largos con dificultades de hasta 6b y A2.

Tras un continuo período de tiempo adverso que se prolongó durante los meses de diciembre y enero, una inesperada ventana de buen tiempo de nueve días de duración provocó una frenética actividad. El repentino calor que trajo el buen tiempo creo condiciones muy peligrosas en la helada cadena del Cerro Torre, por lo que fueron las cumbres más secas que circundan el Cerro Fitz Roy las que concentraron toda la atención. No hubo ascensiones al Cerro Torre esta temporada. La mejor ascensión registrada durante este periodo fue protagonizada por uno de los escaladores más devotos de la escalada patagónica, el italiano Elio Orlandi, quien durante veinte años ha visitado regularmente la zona, dejando tras de sí una cantidad impresionante de ascensiones importantes. Durante los últimos tres años, Orlandi se centró en una línea virgen ubicada en la cara este del Fitz Roy, entre El Corazón y el Diedro del Diablo. Este año, llegó a principios de diciembre para unirse a dos compañeros residentes en Chalten (incluso Patagonia cuenta con "locales") Horacio Codo y Lucas Fava. Fijaron 600 metros de cuerda durante los tormentosos meses de diciembre y enero.
El 2 de febrero, el tiempo mejoró. "Bajo un cielo favorable, incrédulos, avanzamos hacia el muro", dijo Orlandi, "caminando de puntillas como para no romper la tranquilidad que todo lo envolvía." Subieron por sus cuerdas fijas, recuperándolas y estableciendo un campamento en una amplia vira situada a mitad de la pared, y empezaron a fijar cuerdas por encima de ese punto, escalando un largo tramo de placas tumbadas con sistemas de fisuras discontinuas que se reveló como la sección clave de la vía. Tras el largo período de tormentas, la pared estaba totalmente cubierta de hielo, exigiendo escalada artificial la mayor parte del recorrido, con la consiguiente pérdida de tiempo que supone. Tras cuatro días movieron su campo, vivaqueando a 300 metros de la cima, que alcanzarían al día siguiente.

Cuando, tras varios días de sol, iniciaron el descenso, no pudieron evitar sentirse sorprendidos al descubrir que muchos tramos de roca previamente cubiertos de hielo, estaban secos y limpios y que, por tanto, habrían podido ser escalados en libre. Su escalada se había desarrollado sin desgracias, pero durante el descenso Orlandi fue alcanzado por una piedra, lo que le provocó graves heridas en una mano que le imposibilitaron rapelar. Codo y Fava le bajaron hasta el glaciar y se precipitaron al hospital más cercano, a unas 240 kilómetros de distancia, donde se tuvo que someter a una larga operación.

La vía de Orlandi, atinadamente bautizada con el nombre de "Linea di Eleganza", es la vía nueva mas importante en el Fitz Roy en muchos años (1.200 m, ED+, 6c, A3, 90°).

En el lado opuesto del macizo, el inglés Ben Bransby y el suizo Jvan Tresch arrasaron, completando significativas ascensiones en un período de dos semanas. El 30 de enero escalaron una variante de entrada de la vía "Fonrouge-Rosasco", en la cara suroeste de la aguja Poincenot, progresando en solo por una rampa virgen con secciones de hasta 6a, pero el mal tiempo les obligó a retirarse unos 300 metros por debajo de la cima. Tras un día de descanso, se pusieron de nuevo en marcha, esta vez en dirección a la cara oeste de la Aguja Saint Exupéry, donde, en 12 horas, dejaron una nueva vía, "Tical" (600 m, TD+, 7a), la que Tresch describe como una de las mejores que jamás haya hecho. "Tical" sigue de cerca una línea escalada en marzo de 1999 por los americanos J.J. Brooks y Greg Crouch, quienes completaron 11 largos que les condujeron hasta la ruta austríaca del pilar sur antes de retirarse. Le tocó a Ben Bransby liderar el largo clave; éste atraviesa un prominente muro negro que corta la pared e implica un difícil paso de "mantle" seguido de una terrorífica placa vertical en 7ª, con el ultimo seguro a diez metros, y con una terraza apenas debajo. Bransby, escalador bien curtido en el arte de la escalada de "serias consecuencias", diría que la escalada le resultó muy "amena" y que "disfruté a fondo, sobre todo retrospectivamente".
Tras un día de descanso, Bransby y Tresch regresaron al Poincenot para rematar la faena, firmando así la tercera ascensión de la vía "Fonrouge-Rosasco" (900 m, TD-, 6b+). El largo clave consistía en una rampa de hielo de 45º que Tresch (más conocido por sus hazañas bloqueras que alcanzan el 8b) superó arqueando y en pies de gato, puesto que no había traído consigo ni botas ni crampones.
La pareja bajó entonces a Chalten para celebrarlo, pero su recuperación y sus resacas se terminaron con la llegada de su amigo Bean Bowers a la mañana siguiente. Ansioso por aprovechar al máximo el buen tiempo, Bowers convenció a Bransby y a Tresch para salir inmediatamente hacia la cara suroeste del Fitz Roy. Ese mismo día, iniciaron la aproximación pasando por el Valle del Torre y escalaron los primeros 800 metros de terreno descompuesto para alcanzar el "Filo del Hombre Sentado", donde pasaron una fría noche compartiendo un único saco de dormir.

El 6 de febrero se lanzaron en la ruta "Eslovaca" (2.300 m –desde el Valle del Torre-, TD+, 6b+), escalando sin crampones y con un único piolet para ambos. Dividiendo la ruta en tres bloques, completaron los restantes 1.500 metros -con dificultades de hasta 6b+- en apenas 13 horas, consiguiendo la primera en libre. Ese día coronaron el Fitz Roy un total de 12 personas, incluyendo la primera ascensión de una cordada exclusivamente femenina, compuesta por las eslovenas Tina Di Batista y Monika Kambic, quienes alcanzaron la cima por la vía "Franco-Argentina" (600 m, TD, 6c). Bowers, Bransby y Tresch descendieron por la Franco-Argentina esa misma noche, llegando a Chalten al día siguiente, 53 horas después de haber partido.

Tras unos días de descanso, el 13 de febrero, la inagotable motivación de Bowers les volvió a poner en marcha, esta vez hacia la proa de la Aguja Desmochada, una formación que hasta entonces tan sólo había recibido una ascensión. El resultado fue "El Facon" (800 m, ED, 7b), completada por el trío en apenas 15 horas, sin duda la vía de libre más estética y difícil del Valle del Cerro Torre. Superados tres largos consecutivos de 7a, 7b y 7a+, toca enfrentarse a complicados offwidths, incluyendo uno desplomado en 6c que Bowers, no disponiendo más que de un camalot #4, superó en cabeza de cuerda con tres reposos, pero casi sin seguros. La última tirada resulto ser un offwidth de 20 metros en 6b, sin protecciones para el que Tresch invirtió casi dos horas. Bowers describe la ruta como 'dos "Astromans" (una clásica vía de escalada libre de Yosemite) uno encima de otro, y advierte: "¡cuidado con ésta!"

Hubo otras actividades relevantes durante la racha de buen tiempo registrada a principios de febrero. En la Aguja Innominata, los americanos Zach Smith y Heidi Wirtz escalaron "Quilombo" (450m, TD-, 6c, A1), una nueva vía de siete largos ubicada en la cara oeste, mientras John Dickey y Josh Gross firmaban la primera en libre de "Artibelleza", en la cara norte (400m, TD-, 6c). En la Aguja Saint Exupéry, Johnny Copp y Josh Wharton realizaron la primera en libre de la ruta Austriaca al pilar sur (700 m, TD-, 6b+). En la Aguja Guillaumet, los polacos Marcin Szczotka y Mariusz Nowak establecieron una nueva ruta en el extremo izquierdo de la cara oeste, justo a la derecha de la vía "Comesaña-Founrouge". Su nueva ruta consta de 11 largos con dificultades de hasta 6b (500 m, D+). También en la Aguja Guillaumet, los italianos Simone Pedeferri y Alberto Marazzi escalaron una línea paralela y a la derecha de la ruta "Brenner-Moschioni", en el pilar nordeste. Escalaron seis largos nuevos encontrándose con dificultades de hasta 6c/A0 ("Carlo", 300 m, D+), pero no alcanzaron la cima. En la Aguja Mermoz, los polacos Jakub Radziejowski y Maciej Ciesielski escalaron una variante (6b/A0) de cinco largos situada en la cara oeste entre las vías "Ipermermoz" y "Cosas Patagónicas". Tras esta variante, continuaron hasta la cima por la "Ipermermoz" (Giordani-Levitti, 1996), ruta que escalaron en libre (originalmente 6c/A1). En total, completaron 14 largos, más otros tres en la cresta cimera (650 m, TD-, 6c, A0).

Más tarde en la temporada, a mediados de marzo, el americano Cedar Wright y los ingleses Leo Houlding y Kevin Thaw escalaron una nueva vía en la cara oeste de la Aguja De L' S. Su vía discurre por un ancho espolón a la derecha del obvio corredor ("Jugo de hielo"). Una vez alcanzado el muro cimero, su vía sigue una serie de fisuras a la izquierda de la prominente raya roja. La describieron como una vía disfrutona de moderada dificultad ("The Thaw's not Houlding Wright", 1.000 metros, D+, 6a+). La misma cordada hizo la primera ascensión de un pequeño pináculo ubicado justo al este del inicio de la ruta "Compresor" del Cerro Torre ("Cerro Pereyra", 60 m, 6a+).

Hielo Continental
Setenta kilómetros al sur de los macizos del Fitz Roy y Cerro Torre, el esloveno Silvo Karo y un compañero completaron a principios de noviembre la segunda ascensión del Cerro Murallon, cuya primera fue protagonizada en 1984 por los italianos Carlo Alde, Casimiro Ferrari y Paolo Vitali. La aproximación al Cerro Murallon se realiza desde Lago Argentino y Estancia Cristina, y reserva una delicada travesía por glaciar Upsala. Los italianos escalaron la que posiblemente sea la vía más estética y, seguramente, la línea más dura (hasta ahora) de este pico, el pilar nordeste, con un desnivel de 1.500 metros y dificultades de hasta 6b y A3 (ED+).
A comienzos de diciembre, poco después de la ascensión de Karo, los alemanes Klaus Fengler, Stephan Glowacz y Robert Jasper escalaron una nueva ruta en el extremo oeste de la cara norte del Murallon alcanzando la cima oeste de este pico raramente visitado. La cara norte tiene una anchura de casi cuatro kilómetros pero, amenazada por las caídas de séracs, son muy pocas las vías seguras que discurren por ella. Fengler, Glowacz y Jasper salieron de su campamento a los pies del muro a las tres de la madrugada y empezaron a escalar una goulotte de hielo de moderada dificultad a las cuatro. Después superaron la primera sección rocosa mixta, asegurándose solamente en dos largos, antes de atacar el segundo tramo de roca vertical de este pilar. Se encontraron con unas duras condiciones, con mucho hielo y nieve en las fisuras y dificultades de hasta M8 y 6b. Alcanzaron la cima oeste del Murallon (ubicada un kilómetro al oeste y sesenta metros por debajo de la cima principal) a las 18h30, y, con un tiempo en deterioro, decidieron retirarse, pasando la mayor parte de la noche rapelando antes de llegar a su campamento a la mañana siguiente. Bautizaron su vía con el nombre de "The Lost World" (TD+, 1.000 m).

Entre finales de agosto y principios de octubre de 2003, el suizo Thomas Ulrich y el noruego Borge Ousland realizaron, sin apoyo exterior, un travesía del Campo de Hielo Patagónico Sur. Ousland es muy conocido por haber sido el primer hombre en completar una travesía sin apoyo exterior y en solitario entre Siberia y Canadá pasando por el Polo Norte. Ulrich es un devoto de la escalada patagónica, protagonista, entre otras, de la primera invernal a la cara oeste del Cerro Torre. La cordada salió de la ciudad chilena de Caleta Tortel, remando durante dos días en una especie de trineos/kayaks flotantes hasta alcanzar el glaciar Jorge Montt. Tras pasarse una semana porteando material, alcanzaron la meseta del Campo de Hielo Sur, el cual siguieron en dirección sur, utilizando esquíes, tirando de sus trineos/kayaks, y en ocasiones sacándole beneficio al "kite" (pequeño parapente). Después de atravesar la difícil y peligrosa Falla Reichert, siguieron hacia el sur, saliendo del campo de hielo por el glaciar Tyndall, situado al sur y al oeste del macizo del Paine, remando el Río Serrano hasta el fiordo Ultima Esperanza por el cual continuaron hasta Puerto Natales, cubriendo 460 kilómetros en tan sólo 54 días. La suya es, de lejos, la travesía sin apoyo externo del Hielo Continental más importante completada hasta la fecha. En el mes de agosto se publicará un detallado artículo de esta aventura en las páginas de la revista National Geographic.

Son varias las travesías de norte a sur realizadas en el campo de hielo patagónico. En 1992, los españoles Tamayo, Fernández Bedia y Trabado, junto con el argentino De la Cruz entraron por el glaciar Jorge Montt y salieron por el valle Pingo al Lago Grey, habiendo utilizado un helicóptero para franquear la difícil Falla Reichert. Entre el primero de noviembre de 1998 y el 30 de enero de 1999, los chilenos Besser, Fica, Rojas y Montt, completaron una travesía aun más larga, entrando por el glaciar Jorge Montt y saliendo de la red de glaciares al sur del glaciar Balmaceda, unos 25 kilómetros más al sur que Ousland y Ulrich. Sin embargo, a diferencia del equipo noruego-suizo para conseguir su propósito los chilenos confiaron en un deposito de comida y material ubicada en los alrededores de la Falla Reichert, y utilizaron barcos a motor para llegar hasta, y retirarse del campo de hielo.

Maciso del Paine, Chile
A comienzos de febrero, los polacos Chris Belczynski, Bodziu Kowalski y Wojtek Wiwatowski abrieron una nueva vía en la cara este de la Torre Sur. En la parte inferior de la pared, su vía comparte bastante terreno con "Dans L’Oeil du Cyclone" (Piola-Sprungli 1992); sólo más arriba, cuando la pared se vuelve más desplomada y compacta, sigue una línea independiente, dejando la ruta suiza a su derecha. Tras pasarse una semana colocando cuerdas fijas, se metieron en la pared y, tras un total de 13 días escalando en estilo cápsula, alcanzaron la cima el 12 de febrero. Llamaron a su vía "Self Right to Suicide" (850 m, ED+, A4, 6b).
En la Torre Central, un equipo de seis surafricanos formado por Dermot Brogan, Alard Hüfner, Michael Mason, Voitec Modrzewski, Marianne Pretorius, y Mark Seuring, se pasó los meses de diciembre de 2003 y enero de 2004 escalando la ruta Surafricana de 1974, que aún estaba sin repetir. En aquella época, 1974, fue probablemente la vía de pared más difícil fuera de Yosemite. La ruta, con una dificultad de 6b/A3 (1.000 m, ED+), sigue el diedro evidente situado justo a la derecha del centro de la torre. Brogan, Mason, Hüfner, Modrzewski, Pretorius, y Seuring fijaron cuerdas hasta 250 metros de la cumbre. Finalmente los últimos cuatro hicieron un intento a la cumbre y alcanzaron la cresta cimera, unos 100 metros por debajo de la cumbre, desde donde fuertes vientos y nevadas los forzaron a retirarse.
El esloveno Tomaz Jakofcic protagonizó una serie de intentos infructuosos a los inescalados pilares noroeste y suroeste del Cerro Almirante Nieto. En el pilar noroeste, junto con su compatriota Grega Lacen, escaló 350 metros antes de ver detenida su progresión por una sección lisa que requería la colocación de espits. Al no disponer de ninguno tuvieron que abandonar. Después, junto con el también esloveno Nejc Bevk, intentó el pilar suroeste, en apariencia más fácil. Hicieron varios intentos, llegando a 120 metros de la cima del pilar, pero todos se vieron frustrados por el mal tiempo. Hasta ese punto completaron 11 largos de roca con dificultades hasta el 6b. Ambos pilares siguen a la espera de su primera ascensión.
En el Valle Bader, los americanos Mark Davis y John Reyher escalaron una nueva ruta en la cara sureste del Cuerno Oeste. Su vía, bautizada con el nombre de "Más ricas no hay", mide 400 metros y presenta dificultades de hasta 6a+/A0. La misma cordada abrió una nueva vía en la cara este del Cuerno Chico (200 metros, 6a).

Al sur del Paine
El Monte Burney (1.768 m), un volcán situado en la esquina noroeste de la península Muñoz Gamero, fue escalada por primera vez en 1973 por Eric Shipton y sus compañeros. En marzo de 2003, un grupo formado por 14 estudiantes americanos y uno chileno, guiados por los guías Ignacio Grez y Christian Steidle (Chile), Kat Rubert (Canadá), y Chris Manges (USA) protagonizó la segunda ascensión de este pico. Durante 18 días de mal tiempo persistente, se prepararon para estar en posición y listos para la acción. Finalmente, el buen tiempo haría su aparición el 21 de marzo y, tras ocho horas y media de delicada progresión por el glaciar y una corta y empinada sección de hielo, alcanzaron la cima. La cresta cimera semicircular es coronada por numerosos y espectaculares pináculos de hielo que se alzan por encima del conglomerado de toba y bloques de lava del labio del cráter.


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