El Tuzgle en solitario
Texto: Federico Norte

Salí el viernes 29 de mayo por la tarde en mi 4x4 hacia San Antonio de Los Cobres. Dormí por $15 en la Hostería de Las Nubes (precio especial para guías) y a las 06:00 hs. del sábado 30 partí hacia la base del volcán Tuzgle que está ubicado a 40 kms. del pueblo. Es un volcán espectacular, un cono bien definido con una colada de lava desde su cumbre hasta la base, que "chorrea" por la ladera sur-oeste. Salí del camino con la camioneta y puse rumbo hacia la base de la colada donde "estacioné" a 4.200 msnm.

Me tomó 5 horas llegar a la cumbre, elegí una ruta medio directísima que luego tomé la zona de lava por que el acarreo no me dejaba subir. Comencé sintiendo que tenía una Caterpillar bajo mi cintura, con muy buen ritmo y transitando el primer sector de rocas y arena. Luego de dos horas comenzó el sector de la colada con rocas muy grandes y en donde fue necesario la ayuda de las manos para superar una sucesión importante de piedras gigantes de color negro intenso. Después vino la antecumbre que era en realidad un cráter pequeño de unos 80 metros de diámetro que simulaban un paisaje apocalíptico de ciencia ficción ya que las rocas allí dentro se levantaban como agujas a una altura de 5 ó 6 metros.Desde allí comenzó un ascenso suave a la cumbre pero con un poco de acarreo, que sumado a la presencia de la altura en la respiración resultaba interminable el trayecto.

Federico Norte

Llegué a los 5.540 metros; la gran apacheta azotada por un gélido y fuerte viento, tenía el privilegio de mirar a 360º un paisaje espectacular: la cadena de volcanes de Chile con el inquieto Láscar lanzando una tímida bocanada de cenizas, el volcán Qewar y más allá el Llullaillaco; luego como si fueran hermanos, el Acay y el San Miguel tomados de la mano por un largo filo y finalmete el Chañi, que mucho significa en mi vida y en la de mi amigo Jorge González, estaba allí, solo en el oriente marcando el límite de la puna.
Filosofía y escuela de vida es la montaña para quien sabe interpretar sus Mensajes. El montañismo tiene la virtud de conjugar un extremo rendimiento físico con la grandeza natural que lo rodea. Ésa energía y vigor al comenzar en un ascenso suave, ése pensamiento de deseos de descansar por el cansancio. La decisión de reemplazar el descanso por caminar despacio y así decidir donde poner el pie en cada paso para no perder tiempo en el ascenso. Elegir la ruta apropiada en un sector difícil de rocas y que no siempre es la ruta más corta. Los últimos metros hacia la cumbre con la dificultad del cansancio acumulado luego de muchas horas y ésa motivación que es el tramo final. Finalmente el extremo cuidado en el descenso, inundado por la satisfacción de haber hecho cumbre, sin olvidarse que todo termina recién en la base con ese puñado de hojas de coca que uno entierra para decirle "Gracias!" a la Pacha Mama.


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