Karen y Juan Pedro (foto S. Storni)

Rondando 
El Aconcagua
Reportaje de Santiago Storni a JUAN PEDRO VILCHE y KAREN MINASI, realizado en Uspallata a fines de febrero de 2002. - Colaboró Alicia Pacheco.

Un lugar...
¿Cuándo vinieron para Mendoza?
Juan Pedro: Somos de Buenos Aires. Ya hace once años que vivo acá, y Karen hace cuatro. Y de los once años que estoy, hace diez que lo hago en torno a la montaña, y en particular del Aconcagua, como guardaparques y como guía también.

¿Qué experiencias de montaña? Mucho Aconcagua?
Digamos que mirando el Aconcagua como masa gigantesca, que se puede abordar por lugares distintos.
Por diferentes motivos yo tuve la suerte de trabajar de guardaparques y caminando y recorriendo pude entrar por muchas las quebradas, haciendo una circunvalación. Acercarme a (Glaciar de los) Polacos, entrar por la Quebrada Sargento Más hasta el sitio donde donde se encontró la momia inca. Ir a la (cara) sur como todo el mundo, al trekking, en verano y en invierno. Intentar cumbres en invierno, cruzar por el Col de los Dinosaurios, al lado de la pared sur; es decir hacer una circunvalación por todos los pasos que tiene el Aconcagua, o por casi todos. Porque debe haber más que yo ni siquiera sé que existen. Eso me ha dado una afinidad con la montaña más allá del logro deportivo. Es una cuestión personal.

Una momia
¿Cómo fue lo de la momia?
En el año 1985 los hermanos Pierobón y Pizzolón, dos pares de hermanos, descubren una momia accidentalmente, subiendo al filo sudoeste del Aconcagua, junto con Gabriel Cabrera. Y en vez de salir ellos hablando en TV del hallazgo, tuvieron el buen tino de avisar a alguien comprometido con la historia.
Con Juan Schobinjer
hacen toda la exhumación del enterratorio incaico, a 5.350 m, en el filo sudoeste del Aconcagua en la base de lo que es la Pirámide o Cerro Piramidal, como también se lo llama, que pertenece al mismo filo del Aconcagua.
Quince años después aparece una arqueóloga y junto con los hermanos Pierobón vamos al sitio donde habían hallado y retirado la momia, yo como guía, ellos como conocedores del hecho histórico y la arqueóloga como especialista, más unos japoneses filmando un documental. Entonces nos metemos por la quebrada del Sargento Más que era el lado que yo no conocía, y llegamos casi hasta el lugar del enterratorio. Digo "casi" porque hay una parte que en esos quince años se había derrumbado, y necesitábamos más tiempo del que teníamos para llegar al lugar exacto. Porque había que subir, hacer el estudio y bajar, y habíamos estado todo el día subiendo por un glaciar de 700 metros. Entonces no dio el tiempo. Pero el lugar es como para explorarlo mucho más. Realmente es como un templo el fondo de esa quebrada, donde está la cara de la Pirámide: glaciares, cascadas heladas... es un lugar impresionante.

¿Poco frecuentado?
No hay nadie. Las expediciones que van al filo sudoeste pueden entrar por ahí, pero no es exclusivo. Nosotros no encontramos ningún rastro, ni de pircados ni de campamentos, ni por suerte ningún tipo de basura de nada.

¿No hay otra historia de otra momia que cuando la bajaron granizó y que entonces la volvieron a subir..?
Es ésa momia. Pero no es así: la encuentran en enero del '85 y la bajan ese mismo enero y nunca la volvieron a subir. Acá decían que la iban a volver a subir porque no nevaba más. Hubo una sequía y los del centro de esquí querían que nieve; algunos dijeron que era la momia que la habían sacado. 
Entonces decían que la suban, que la bajen... Y la momia desde que la bajaron nunca se movió del CRICyT (Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas). 
Hoy esta ahí. Es la momia de un niño de siete años, con más de quinientos años de antigüedad. Y no se momificó por un proceso como las egipcias, sino porque ahí el suelo es helado, y quedó como en un freezer natural. 
Tenía pelo, dientes, piel... Totalmente disecada, en posición hincado. No hubo una expedición que bajó la momia y otra que la subió; no hubo nada de eso. Y al tiempo volvió a nevar.

Guardaparques
¿Dónde te formaste?
Cuando me vine a Mendoza a vivir, había subido muchas montañas, pero no me había formado. Salía con la carpa "Comanche II" y la mochila con caños, e iba andando.
 Y después me metí acá con gente que hace andinismo, gente que caminaba muy bien, que escalaba muy bien, y fui aprendiendo.


El Refugio
(Foto Alicia Pacheco)

Hice el Instructorado en Andinismo en la Escuela de Guías. Dí clases; y así me sigo formando todavía. Todavía pienso qué no poner en la mochila para que no esté tan pesada. Me sigo formando, por suerte.

¿De qué año a qué año fuiste guardaparques en Aconcagua?
La Temporada 96/97 fui jefe de guardaparques. La 95/96 fui guardaparque encargado de Plaza de Mulas. La 93/94 y 94/95 fui guardaparque común, y entre medio guía de trekking.

¿Cosas que pasaron en esas temporadas?
En Plaza de Mulas lo grosso es la convivencia con la gente, con los "plazamuleros". Quizás hayas subido algo muy rápido o hecho alguna proeza, pero lo valioso es que al bajar te encontrás con un grupo humano que siempre te va a contener. Plaza de Mulas funciona como un pequeño pueblo. Humanamente fue muy fuerte.

¿Vivías en el hotel?
No, en una carpa y en el obrador del hotel en la primera temporada.

¿En esa época era el puesto más alto? (Hoy hay puesto de guardaparques en Nido de Cóndores)
Sí, de los campamentos base. Para mí fue una vivencia muy fuerte. Por ejemplo el poder dar una mano en un rescate y bajar con alguien. O estar con la radio y coordinar a un tipo perdido, especulando dónde estaría, y poder encontrarlo, con otro que conocía más el cerro que yo.
Y después, el trato con la gente; conocer andinistas de todo el mundo con un lenguaje común, para mi fue algo muy enriquecedor.

¿Se dio alguna ascensión histórica?
Yo fui jefe para los cien años del Aconcagua. Entonces pasó por el lugar el Gobernador, Arturo La Falla. Quito Bursaín, Director de Recursos Renovables de la Provincia (ente que administra el parque) organizó una circunvalación.


Juan Pedro (Foto: Santiago Storni)

No es habitual que funcionarios vengan al cerro...
Pero era un tipo que ya había estado en Aconcagua, y el gobernador Lafalla ya había hecho dos cumbres o tres. Más allá de cómo hicieron las cosas en la provincia...
Cuando a mí me llamaron traje gente de la escuela de guías y alumnos míos del instructorado. Entonces conformé un grupo al que le gustaba estar en la montaña, que no estaban ahí para ganar dinero, o para decir "Me voy a la montaña y encima me pagan". Ellos querían estar en esa montaña, y el grupo laburó muy bien. Éramos doce guardaparques, conmigo trece, laburando a full veinticinco días corridos por cinco de descanso. Y se caminaba a todos lados. No había mulas para nosotros sino sólo para la carga. Y el guardaparques tiene que caminar el parque, y conocerlo piedra a piedra. Y levantar papelitos si los encuentra, o llamar la atención a quien los tira. Esa era la política: moverse, no estar sentado dentro de la carpa recibiendo permisos solamente. A ninguno que le gusta la montaña le gusta el trabajo de oficina. Digamos que teníamos que anclar a alguno a la silla para que tenga los permisos, porque los otros estaban siempre dando vueltas.
También ocurrieron cosas fuertes, como algunas muertes que ocurrieron cuando yo estaba ahí. O un tipo con fractura en la base del cráneo, en La Canaleta (previa a la cumbre), y no teníamos helicóptero. Todas esas cosas nos sacudieron mucho. Teníamos poca infraestructura: el polar comprado por nosotros, camperas de más de cinco años que no daban más. Y, la luchamos. Esas historias rescato.

¿Qué hicieron con la persona que tenía la fractura en la base del cráneo? Falleció?
No, gracias a Dios. Se llamaba Joaquín Pffetinger. Creo que era mejicano y laburaba en Naciones Unidas. Lo bajó la Patrulla de Rescate de la policía, desde la base de La Canaleta donde recibió el piedrazo hasta Plaza de Mulas. Estuve durante dos días tratando de conseguir helicóptero, pero me respondían que no había. Pero cuando tuvieron que venir las reinas de no se qué en helicóptero, vinieron.

¿Reinas de qué?
Las reina de la Vendimia, de la Nieve. Fueron y vinieron en helicóptero. ¡Ese helicóptero pedía yo, y no estaba! ¡Y yo tenía a uno con el cráneo fracturado! Bueno, finalmente apareció a los dos días. El tipo se bancó la espera, durito, dos días. Yo no puedo esperar esos tiempos. (Desde hace dos años hay un helicóptero asignado toda la temporada. Un reportaje al piloto lo publicamos en la nota "Volar con los cóndores" y puede leerse en la página web).
Esas cosas me hicieron decidir que para mí no era ese trabajo. Nunca más fui guardaparques. Esa fue la última vez.

¿Por ese episodio?
Por varios: un generador que se rompe y lo mandás al mecánico, pero no te lo devuelve porque la Dirección de Recursos no le pagó. Te lo retiene una semana, y en una semana pasan un montón de cosas! Y queda el guardaparques sin poder cargar la batería para hablar por radio. Pidiéndole la radio a un prestatario, cuando debemos ser nosotros los que tenemos que prestar la radio! Entonces es todo al revés.

¿Qué población subía a la montaña?
Para el día de los cien años entraron 91 personas por Horcones. Pero ha llegado a haber quinientas en Plaza de Mulas.

¿Y en la temporada?
En esa temporada hubo cuatro mil. No todas van a la cumbre; también hacen trekking.

¿Vino el nieto de Zurbriggen (primero en alcanzar la cumbre )?
Vino. No hacía montaña. Fue hasta Plaza de Mulas y no me acuerdo si un poco más arriba, con guía. Vino Benetton. No me acuerdo si llegó, pero su objetivo era la cumbre.
Han pasado escaladores importantes, escalando y como guías. Hace poco ha estado Fernando Garrido, que tiene el récord de permanencia en la cumbre del Aconcagua. Es una persona de la cual se puede aprender mucho, cómo trata a los grupos, un tipo muy humano.

¿Cuánto tiempo estuvo?
66 ó 63 días. Le llevaban la comida. Ahora es un tipo mucho más grande y lleva gente. Van poco a poco y los hace llegar a la cumbre. Es español, catalán.

Karen: Lo más lindo quizás es su actitud docente. El tipo llega, y les enseña desde armar la carpa hasta manejar el calentador y cómo preparar la comida; hace de todo una tarea docente y una actitud hacia la montaña muy especial. Es un ejemplo.

Gente de Montaña
¿Cuándo empezaron a trabajar con el refugio (en Los Penitentes)?
Juan Pedro: Hace dos temporadas que tenemos el refugio propiamente dicho. Desde el '97 se llamó "Juan Pedro Vilches Trekking y Expediciones", y después nació "Gente de Montaña", que es la idea para la vejez digamos. Así cuando ya no pueda ponerme la mochila, me dedicaré a administrar el refugio y a asesorar con lo que se supone que uno a esa edad ya debe saber; y que caminen otros (risas).
Karen: Lo más importante es la relación con la montaña y esto es un medio. A través del refugio y los servicios, siempre en contacto con la gente; y de eso surge todo lo demás. Tener el espíritu y lo técnico.

¿Qué actividades hacen?
Hacemos trekking, expediciones, ascensiones, cursos de iniciación a la escalada y cursos de iniciación al andinismo; y en invierno travesías con raquetas y esquís, y cursos de hielo. El año pasado hicimos dos con la gente de Rupal. Vivimos en verano en Penitentes e invierno en Cacheuta.


Juan Pedro (Foto: Alicia Pacheco)

¿Qué tipo de clientes tienen?
Gente que le gusta la montaña. Se juntan en el refugio el que subió a la cumbre del Aconcagua y ya bajó, con el que acaba de llegar. Es un lugar donde refugiarse antes y después de una expedición, y funciona también como lugar de intercambio e información. Lo mismo pasa ahora con las carreras de aventura. Se encuentran corredores experimentados con novatos y se intercambian consejos y opiniones.

¿Ahora se abre el tema de altura en carreras de aventura?
Sí, y la idea es armar cursos para corredores que necesiten estos temas: manejarse en altura, orientarse, rappel, tirolesa, descensos, tránsito y auto detención en nieve...

¿Qué le dirías a los competidores que están acostumbrados al llano?
El mayor obstáculo va a ser la altura. No hay remedios mágicos; hay que permanecer el mayor tiempo en altura mientras tu cuerpo se adapta, leyendo, comiendo, pensando, corriendo un poco y movilizándose entre las montañas.

¿Y al que busca soluciones inmediatas?
Nuestra postura es que puedas sentir y disfrutar de lo que estás haciendo. Si buscás soluciones mágicas las cosas te van a pasar como un flash. Pero yo creo que la historia es otra. Y si no, mirá (la película) "Límite vertical" y ya sabés cómo actuar en la altura! (risas).
Juan Pedro: El que quiere tener buena capacidad pulmonar debe entrenar. Y esto es lo mismo. No podés saltear procesos. Tenés que estar en la altura y aclimatar. Ese proceso no lo podés acortar.


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