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- CIEN NÚMEROS
Por Santiago Storni
Colaboraron Alicia Pacheco

A principios de 1997, una foto que tomé a un escalador en Arenales, Mendoza, fue tapa del número 2 de “al borde”. A partir de eso me vinculé con el Vasco Barnetche, y varias fotos de montañismo que había tomado como aficionado y sin intención de publicarlas, empezaron a ilustrar notas escritas por otros. No había en ese momento una publicación de montañismo, y acababa de inaugurarse el segundo gran muro de escalada en Buenos Aires.
La actividad que en mi adolescencia era cosa de mochileros bohemios medio hippies, se había puesto de moda, empezaba a atraer a muchos chicos y parecía que podía convertirse en un trabajo rentable para algunos que tomasen la drástica desición de dedicarse profesionalmente.
Cien números han pasado desde entonces. Nos sorprendimos abriendo camino en cierto modo, como una publicación independiente, en la que pueden convivir notas de montañistas que personalmente estarían enfrentados, trabajada a pulmón por aficionados, que fuimos aprendiendo a hacerla sobre la marcha, robándole tiempo a nuestros trabajos habituales para que saliera un ejemplar por mes, y a lo largo de cien números convirtiéndonos en la publicación especializada con mayor permanencia en el correr del tiempo. Páginas y páginas que nos han colmado de satisfaciones, y también de ansiedades, pero que hoy siguen saliendo mes a mes, y en ocasiones nos sorprende contándonos lo que en ningún otro lado se difunde, y que se ha convertido en un lugar de encuentro de amantes de la aventura, desde principiantes hasta expertos, quienes son los principales hacedores de “al borde”, y gracias a quienes llegamos a este número cien.


LOS PRIMEROS TREINTA NÚMEROS
Creo que la primer vuelta de tuerca “al borde” la hizo en el segundo semestre de 1999. Hasta entonces era algo así como un pasquín de cuatro folios, ocho páginas blanco y negro, que empezó con temas medio dispersos vinculados a la aventura. Pero en esos años ni siquiera estaba muy definido qué era Deporte de Aventura y Turismo de Aventura. Eran términos recién acuñados que buscaban su identidad como nuestra publicación, pero que empezaban a darle forma a algo que estaba pasando.
Los primeros ejemplares eran apaisados, incluyendo temas que hoy ya casi no aparecen en nuestras páginas: Deportes acuáticos, como Wakeboard, Buceo (hubo varias notas de buceo hasta que nadie siguió escribiéndonos del tema), Kayak (Gustavo Feldman estuvo desde el primer número aportando notas). También Espeleología (una serie de exploraciones en cavernas que se ocortó, y nunca más), Safari Fotográfico (por Marcelo Gurruchaga), Avistaje de Aves (mientras el Vasco iba a la Orintológica del Plata), y Cabalgatas (desde el Nº 5 la serie de anécdotas y reflexiones de Hernán Uriburu fue para algunos lectores una columna de culto). “El loco Mastrángelo”, escalador de barrio hincha de Racing y “super-héroe” creado por Federico Lausi, que siempre terminaba sus peripecias preso, comiendo pizza con la policía, fue recién desde el Nº 21 (marzo ’99) la única columna de humor. Actuamente “el Loco”, devenido en corredor de aventura, es una historieta ilustrada en el foro Atletassur.
Desde los primeros números hubo una serie de notas dedicadas a cada uno de los Parques Nacionales, de la mano de Eduardo Haene. Gustavo González escribió algo de Trekking y un montón de notas de Cicloturismo, tema del que también nos escribía un entonces desconocido Mariano Loréfice asombrándonos con los relatos de su vuelta al mundo en bici por los lugares más fríos del hemisferio norte.
Víctor Rázuris insertó en el Nº 4 (sept ’97) a la Escalada Deportiva como un tema que entró para quedarse; pero recién en el Nº 14 (jun ’98) de la mano de los chicos de la AADED se publican los resultados de un torneo. Para entonces se agrega un folio: doce páginas.
Jorge Álvarez escribió desde el principio una serie de “clases” de temas de Montañismo, a lo largo de varios números. En esa área Pablo Monteverde tuvo una aparición inicial; y como quien no quiere la cosa, una nota de Sebastián de la Cruz contando su curso de Hielo, pasó desapercibida en el Nº 9 (feb ’98); pequeños lujos de una publiación que estaba ocupándse de un “nicho” vacante. También en el Nº 24 (jun ’99) Daniel Pizarro manda una nota de escalada en cascadas de hielo, disciplina que hasta años después no volvió a tener otra nota. Desde el Nº 6 (nov ’97) Eduardo “Calefón” Fernández publica una serie de notas tan humanas que nos remiten al montañismo romántico y clásico, y se convierte en una caracerística de la publicación.
Pero durante todo el primer año las notas de Montañismo estuvieron casi reducidas al Trekking, y se mezclaban con el Turismo de Aventura, del que en varias notas se ocupó nuestra amiga María Luz Guarrochena, que hasta el día de hoy mantiene su aviso.
Recién en el Nº 13 (may ’98) publicamos una ascención: Fedrico Norte nos mandó su solitaria al Nevado de Chañi, y quedó como un valioso colaborador ocasional y amigo de la publicación.
Chrisitan Vitry también nos escribe dos páginas de las montaña del norte en el Nº 14.
En el Nº 12 dimos la noticia de la expedición Salteño-Jujeña al Cho-Oyu; después de muchos años la Argentina volvía a los Himalayas.
En ese mismo número, en la última hoja se crea la sección Agenda, que ocupaba menos de una página. Avisos clasificados todavía no había.
Las Carreras de Aventura ni figuraban, salvo una aislada mención al Rally Transmontaña en el Nº 4 (sep ’97), y en el Nº 11 (abr ’98) en menos de una colmuna se habla del Desafío del Cerro Challhuaco. Nada más.
Tampoco hay todavía notas de opinión y debate. Solamente una noticia: en el Nº 10 (mar ’98) publicamos la protesta que se organizó pidiendo la reapertura de la palestra del CENARD que llevaba dos años clausurada durante la gestión de Hugo Porta en la Secretaría de Deportes. Llegaron a haber versiones de que la podían demoler

Nº 15 a 21. En 1998 el Vasco me sugiere que escriba una nota, a lo que le respondo que prefiero entrevistar a los que saben, que si no quizás nunca se sienten a escribir, y sus historias se pedrerían.
Yo iba con una mochila a la montaña desde 1975, pero recién en 1997 hice un curso de escalada. Eso me ponía en una posición de ser de la generación de los guías e instructores, pero tener compañeros principantes de la generación siguiente, y notaba que casi no conocían cómo eran las cosas antes.
Mi primer reportaje de montañismo fue a uno de quienes me había enseñado a escalar en roca vertical, y se publicó en tres capítulos a partir del Nº 15 (ago ’98): En “Charlando al pie del muro” con Marcelo Fayer se muestra una pantallazo de las distintas vertientes del montañismo y modos de practicarlo. Una introducción al tema de los que serían luego decenas de reportajes que realizara a diferenes escaladores.
Otro que me había instruido en los rudimentos de la escalada fue José Beccar Varela, una vez que hice una cabalgata con “Feeling Turismo”, en Los Molles, Mendoza. Le hice un reportaje publicado en el Nº 21 (mar ’99) en el que se plasma cómo tener éxito en una expedición al Aconcaquija, una región poco difundida y con escasa información publicada, lo que la convirtió en una nota muy consultada luego en nuestra web.

Expo-Aventuras
Las sucesivas “Expo-Aventura” que se hicieron anualmente hasta la devaluación, fueron un momento clave en el año para nosotros. Allí se daban cita operadores de todo el país que venían a Buenos Aires.
Cuando en mi adolescencia iba a los refugios de Bariloche, el libro de cabecera era la Guía de Sendas y Picadas de Toncek Arko. Entrevisté en la Expo a su hermano Clemente, refugiero del Challhuaco, con quien hicimos un “paneo” de todos los refugios clásicos de Bariloche, resaltando lo más característico de cada uno, y luego extendiéndonos más en el suyo, reportaje que publicamos en enero y febrero de 1999, en los números 19 y 20. Así empecé a hacer algo que con frecuencia me dio muchas satisfacciones: tratar de tender un puente entre el montañismo de antes, y contárselo a los chicos que se inician ahora.
Otras “secuelas” de esa Expo ’99 fueron: en el Nº 22 (abr ’98), “Respetar la comunidad local”, fue un primer reportaje de opinión, surgido de una entrevista a un consultor brasilero, en el que da pautas sobre ética, políticas, y planes que debería tener en cuenta el Turismo de Aventura. Interesante para contrastar con lo que empezó siendo una actividad informal y se estaba convirtiendo en un producto de profesionales.
Ya empezábamos a ser obsevados. Una estudiante de turismo hace como trabajo práctico y nos lo pasa, un reportaje a Carlos Acosta, por su ascenso al Aconcagua en 1964 por el Glaciar de los Polacos (Nº 23, may ’99). Desde fines de 1998 vamos habitualmente a la palestra del CENARD, donde Pablo Minteguía y Diego Geier, en ese momento directivos del CABA, toman contacto directo con nosotros, y publicamos una breve historia de ese muro en el Nº 19 (ene ‘99).

En el Nº 26 (sep ’99) se evidencia un cambio en “al borde”: apuntando a la Expo-Aventura ‘2000, se cambia el diseño (empieza a haberlo), y se incorpora a Karina Hernández como diseñadora. La foto de tapa pasa a ocupar toda la página completa. Y por primera vez dos notas de Rolo Garibotti, de nivel internacional, mismas que se publicaban en la Desnivel de España y en el American Alpine Journal de Estados Unidos. Una nota con todas las rutas del Cerro Torre hechas hasta entonces, y otra con la primer parte de toda la actividad de escalada realizada en la temporada del verano en Patagonia, informe que venimos publicando con exclusivdad en Argentina año tras año el “Informe Patagonia ’98-‘99” fue algo muy importante, y empezó a marcar una diferencia en los contenidos de “al borde”.

Nº 27 (oct ’99): El número anterior que incluía mi reportaje a Diego Magaldi recién instalado de vuelta en Argentina, se distribuyó en plena Expo-Aventura, y sus declaraciones “...En el país no existe todavía una asociación que realmente forme guías...” explotaron en los pasillos entre los stands.
Indignado y descepcionado Alberto del Castillo convocó a una improvisada reunión de Guías AAGM que se concretó a puertas cerradas. Si bien éramos aficionados , lo que yo veía era a ocho prestigiosos guías sentados alrededor de mi grabadorcito, muy interesados en que “al borde” escuchara y publicara sus respuestas a las declaraciones de Magaldi, y alcanzaba ver también que a ellos mismos les hacía muy bien esa reunión e intercambio de opiniones. Que no era habitual que los guías-operadores se juntaran espontáneamente a debatir e intercambiar opiniones sobre la asociación que los había titulado.
Lejos de asustarme yo sentía un cierto orgullo de que nuestra publicación hubiese provocado eso. Era la primera ocasión en que los profesionales nos habían buscado a nosotros. Alberto del Castillo, Eduardo “Calefón” Fernández, Oscar Pandolfi, Marcelo Pagani, Alex Outerial, Gabriel Rapaport, Marcos Couch y Craig Ross, se reunieron a debatir alrdedor de mi grabador; y creo que a la AAGM no le vino nada mal. No fue consecuencia directa de nuestra publicación, pero al poco tiempo el curso de guías pasó a convertirse en dos módulos, invierno y verano, de tres semanas cada uno.
En el mismo número publicamos la primer participación de un escalador argentino en un mundial de escalada: Diego Marsella relató todos los inconvenientes que tuvo que superar para pooder ir a la tercer fecha de la copa del mundo de escalada deportiva, casualmente en la ciudad de Marsella. Y en el mismo número Nico de la Cruz escribe sobre su ascención en 1996 al Monte San Lorenzo.

En esa misma Expo-Aventura del ’99 aproveché para hacer otros reportajes:
En una misma mesa del bar reuní a Héctor Cuiñas, Marcos Couch y Pablo Schlögl, que me relataron sus recuerdos de la expedición al Shisha Pagma.
Y en un stand chico, en un pasillo, un señor tenía a la venta sobre un escritorio el libro de Alejandro Randis del Aconcagua. Le pregunté si Randis vendría a la muestra, y sonriendo me dijo que era él mismo! Lo entevisté y hablamos fundamentalmente del Aconcagua y de la Escuela de Mendoza. “Creo que habría que poner un helicóptero en Aconcagua” comentaba cuando eso parecía una quimera inviable por los costos.

Nº 28 (nov ’99). Primer reportaje múltiple: “Rescates en El Chaltén” es el relato casi cinematográfico del doble salvataje del cordobés Gatito Durá y el austríaco Peter Janschek al pie del Fitz Roy.
La Comisión de Auxilio de El Chaltén estaba casi en sus comienzos como tal, y esta fue una prueba de eficiencia, y de coordinación con otras fuerzas como Parques Nacionales y Gendarmería.

Eco-Challenge y carreras de aventura
En el Nº 20 (feb ’99) ocupaba media página una “Carrera combinada” organizada en Campo de Mayo por Marcela Iglesias y “Entrenamientos de Montaña” que todavía no se llamaba oficialmente así.
En el Nº 26 irrumpen las Carreras de Aventura ocupando dos páginas de la mano de la “Adventure Race” de Villa La Angostura. Una columna breve anuncia que el próximo Eco-Challenge, vendría a la Argentina!
Fuimos invitados a cubrirlo a Bariloche. Todo era muy sorprendente y extraño a la vez. Eco-Challenge fueron 13 millones de dólares puestos en la Argentina, que hicieron que los argentinos funcionáramos como un reloj de precisión. Parques miró para otro lado para que los helicópteros de una firma chilena volaran a baja altura con una gigantesca Web-Cam esférica, o con un grupo electrógeno puesto en las nieves eternas del Tronador para abastecer las baterías de equipos de filmación y radios. Uno podía entrar al comedor de la Hostería Pampa Linda y ante un despliegue de los mejores equipos de montaña y de fotografía oyendo sólo hablar inglés, veía tras el ventanal el cerro Tronador y no entendía dónde estaba. Y la misma situación podía repetirse en Villa Catedral, en el Refugio Frey, en el Meiling, o en la llegada de Bahía López.
Variosde los habituales guías de Bariloche fueron contratados en esa particular “pre-temporada” para realizar lo que llamaron “Eco-Changas”, asisitiendo a los 17 equipos de filmación y productores.
Por entonces no existía aún el término “Reality show”, pero uno de esos guías me dijo: “El Eco-Challenge es la única película para televisión en la que los protagonistas en vez de cobrar, pagan, y encima para que los hagan sufrir!”
Allí nos encontramos con Jorge González, que por entonces trabajabapara la revista Tiempo de Aventura. Su primer nota en “al borde” la publica en nuestro Nº 32, (mar ‘2000). Hoy publica en dos páginas por mes en nuestro periódico su Historia del Montañismo en Argentina.

En el ‘2000 fuimos el foro de otro debate. En dic. Del ’99 un amigo que se había ido a El Chaltén me comentó que había un refugio-vivac pre-fabricado que lo iban a poner con un helicóptero en el Paso del Cuadrado, y se barajaba poner otro en el Paso Marconi. Mandé la noticia ese mes, aunque al principio nadie acusó recibo.
En enero hicimos una encuesta en El Chaltén que publicamos de febrero a abril de 2000 (Nº 31 a 33). Hecha entre operadores, guías, escaladores y guardaparques de la zona, se les preguntaba su opinión acerca de poner refugios en puntos críticos como el Paso del Cuadrado, el Paso Marconi, y los campamentos base. Si bien al publicar los resultados de la encuesta la instalación de algún refugio ya había sido cancelada, fue interesante el debate. La opinión mayoritaria era la de dejar las cosas como estaban, sin refugios ni parcelas concesionadas, manteniendo los lugares lo más vírgenes posibles. Opinaron Alberto del Castillo (que dio detalles y aclaró que se abría del proyecto), Rolo Garibotti, Adrián Falcone, Susana Querio, Eduardo “Calefón” Fernández, Sebastián de la Cruz y Carlos Comesaña.

Epílogo
Esto fue un resumen de los comienzos. En el Nº 33 fue el Raid Aventura y en adelante todos los números tuvieron las primeras páginas dedicadas a las Carreras de Aventura. Después nos invitaron a cubrir el primer Desafío de los Volcanes, una de las secuelas locales del Eco-Challenge. Fue el Vasco, y volvió con otra cara: feliz! A partir de ese momento quedó encantado con el mundo de las Carreras de Aventura y yo, para contrapesar, más me dediqué a lo que ya me venía ocupando: las notas de Montañismo.
Al día de hoy estamos desbordados de material por publicar; tenemos que pedir disculpas a quienes esperan meses para ver sus notas impresas. Es gracias a ellos, y a todos ustedes, nuestros lectores y anunciantes, que hemos llegado a concretar estos primeros cien números


Santiago Storni, al fondo las cumbres del Tronador, durante el Eco-Challenge, dic. '99. Guiado por Andi Lamunière "al borde" fue el único medio en llegar al PC ubicado en La Depresión, debajo del Pico Argentino.


Marcelo Fayer escalando en Arenales, Mendoza. Abr. '97. Hacía dos meses habían inaugurado el muro de Perú Beach, y dado el primer curso de escalada. Foto S. Storni.


Eduardo "Calefón" Fernández, escribió sobre montañismo clásico en los primeros números. En esa época grabó su CD "De Roca al Alma" entre El Chaltén y Buenos Aires.


Hernán Uriburu (con la camisa del Camel Trophy) y Federico Norte, de Salta, circa 1998.


Aconquija, a 4.000 msnm, José Beccar Varela sobre un mar de nubes.


En el Muro de Perú Beach se hicieron los torneos nacionales desde 1997. Hernán Dalrí da seguro a Allison, 1998.


Diego Marsella fue el primer argentino en ir a competir a un mundial de escalada. Foto S. Storni.


Santiago Castello también se destacaba en escalada deportiva. 1998. Foto S. Storni


Diego Magaldi hizo la primer expedición al Aconcagua que bajó no sólo la basura sino también la materia fecal.


Alberto del Castillo, presidía la Comisión de Auxilio de El Chaltén.
Participó de los debates sobre la formación de guías y sobre la instalación de refugios en la zona de El Chaltén.


Diego Marsella en Salto del Angel, 8b+.


Santiago Storni durante el Eco-Challenge en el refugio Frey, cuando acababa de hacerse la ampliación en el frente (dic ’99).


Un improvisado helipuerto frente a la hostería Pampa Linda, una de las bases de operaciones y puesto de control durante el Eco-Challenge. Foto S. Storni.


En la playa de Bahía López Mark Burnett recibe a los equipos que luego de seis a doce días de carrera terminan el Eco-Challenge. Desde una cámara “jirafa” se captan las imágenes en alta definición. Al año siguiente el Eco-Challenge fue en Borneo y pasó a televisarlo AXN. Foto S. Storni.


Desde el helicóptero filman a la llegada en Bahía López para Discovery Channell. El equipo ganador tardó menos de seis días habiendo dormido menos de nueve horas en total.


Rafting en el Río Manso durante el Eco-Challenge. Durante la carrera hubo días de sol y una tormenta de nieve obligó a hacer cambios. Foto S. Storni.