Historia del Montañismo XIV
Desarrollo del andinismo en la Argentina
Por Jorge González

Seguimos publicando en capítulos este trabajo de investigación y recopilación realizado por Jorge González. Esta sección está abierta a recibir comentarios y aportes de lectores que quieran sumar material, fotos, topos, relatos, observaciones, etc. enviándolos al autor, con copia al editor: georgmallo@yahoo.com c/c santiagostorni@infovia.com.ar.

"La conquista de un pico célebre que ha costado caro y ha deparado mucha gloria suele señalar a menudo el término de un gran período más que su comienzo."
R. L. G. Irving

"Todo lo que se alcanza, se destruye."
Lucien Devies
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El análisis de Sonnier sobre la evolución del alpinismo, (“La montaña y el hombre”, George Sonnier, Editorial RM, Barcelona, 1977) me parece interesante porque está enfocado en la motivación que tuvo el hombre de cada época en salir a conquistar las montañas. No es solo una sucesión de datos cronológicos sino un intento por entender las influencias que ejercían los hechos principales de cada época sobre las conductas. Personalmente, además, coincido con Sonnier en el hecho de que en el resto de las cadenas montañosas del mundo, con cien años de diferencia, se dió más o menos el mismo proceso de los Alpes. En nuestro caso, los pioneros trajeron su formación e influencia europea y, en cada época, dejaron esa marca. Sonnier, enfatiza el hecho de que el crecimiento técnico del deporte fue en desmedro de la mirada más romántica que pareció inspirar a los pioneros: “A lo largo del siglo XIX, primero se logró conquistar la montaña más alta evitando en lo posible las dificultades. Luego se logró vencer a todas las otras montañas y cuando esto ocurrió, empezaron a importar las vías de ascenso, buscando la mayor dificultad posible. En lo sucesivo va a importar más que el alpinista se domine a sí mismo y se supere, que conquistar la montaña.Esta evolución, más que en los espíritus, reside en los constantes avances de la técnica”.
“El gusto por la acción pura se desarrollaría en menoscabo del gusto por el conocimiento, los valores materiales y deportivos, en detrimento de los valores espirituales. Este es el precio de la vulgarización. Como siempre, corresponderá a unos pocos recoger y defender la preciosa herencia”.
Según Evelio Echevarría “Es de los deportes alpinos de entreguerras que se originaron sus equivalentes andinos. El ski y el andinismo sudamericano nacieron bajo la tutela europea y por tanto, las innovaciones y los modelos que necesitaban los sudamericanos tenían que venir de Europa. Y en ello influyeron sobre todo, Alemania, Austria, Italia y Francia. Numerosas cumbres de los Andes Patagónicos fueron alcanzadas por miembros de las Comisiones de Límites Internacionales, a principios del siglo XX o bien por exploradores en los siglos anteriores. En épocas más recientes, geó1ogos e ingenieros que hacían topografía y, a veces, paisanos en busca de nuevos pastoreos, hollaron distintas crestas montañosas. Todas estas "primeras" que tuvieron como mérito principal el cruce del bosque virgen, tremendo en aquellos años sin poblaciones ni recursos, forman en conjunto una gran epopeya ignorada e inédita.”
En nuestro país, recién en 1931 se creó el primer Club Andino: el Club Andino Bariloche. Fue la consecuencia de una actividad incipiente pero recién desde allí se puede hablar de un interés por documentarla, y de la construcción de las bases para su continuidad. Sobre todo, por lo que hace a la formación técnica de nuevas generaciones. Lo cierto es que en la primera época, la actividad se concentró geográficamente en el sur del país y esto explica que allí se diera la mayor evolución en lo que hace al andinismo técnico. El escenario natural fue el de las agujas del cerro Catedral y yo pienso que siguió siéndolo en las décadas subsiguientes.
En “Veinte años de alpinismo-andinismo en el Club Andino Bariloche”, Rodolfo D. Venzano y Andrés Lamuniére hacen una reseña de lo que fue el andinismo en aquella época: “...la mayor parte de nuestras montañas conservan intacta su belleza natural, vale decir que sus flancos inferiores permanecen recubiertos de espesa vegetación sin ninguna clase de sendas para escalarlas... Llegar hasta la base del cerro puede insumir en estos casos, hasta diez y quince días (según el estado del tiempo), debiéndose acampar, trasladar víveres y equipos a pie y, en ocasiones, abriéndose paso a machete... Las cartas topográficas detalladas han brillado siempre por su ausencia dando motivo a que cada excursión nueva se convierta en una caja de sorpresas, con sus correspondientes rodeos, subidas y bajadas inútiles, que se podrían evitar con un buen mapa...Las exploraciones llevadas a cabo durante los últimos 20 años, constituyen un valioso aporte al conocimiento de importantes sectores de la Cordillera de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz y de la parte correspondiente a la Cordillera de Chile. Con fechas posteriores a la realización de algunos de estos recorridos se han publicado algunos mapas oficiales por procedimiento de aerofotografía que no han hecho sino confirmar la existencia de una cantidad de valles, lagos, cerros, glaciares y grandes cascadas, descubiertos por los socios del Club Andino Bariloche.”
Evelio Echevarría, expresaba: “Nuevamente una guerra interrumpió el desarrollo del montañismo mundial. Entre 1939 y 1945, el andinismo argentino, aislado del alpinismo europeo tuvo que desarrollarse por sí solo; con lo que se dio la consolidación de las instituciones dedicadas a la alta montaña y al ski, más una creciente participación de deportistas nacionales... El Instituto Geográfico Militar comenzó a publicar hacia esos años mapas a escala 1:500.000, que siguieron en uso hasta la década del ‘70. Terminada la Segunda Guerra, la Europa alpina reanudó la exportación de equipo de montaña, incluyendo los dos grandes inventos de entonces: la suela Vibram, de goma irrompible y los artículos de plástico.”
George Sonnier sobre el fenómeno en los Alpes, expresa: “Tras la pausa de la primera guerra mundial nació otro alpinismo, de vocación más abiertamente heroica. El peligro y su exaltación se convierten para muchos en un factor de valoración de la montaña. A esta motivación se sumaría pronto, la influencia de las doctrinas nacionalsocialistas, que intentarían arrastrar y comprometer al alpinismo en objetivos chauvinistas y en unos excesos muy ajenos a su índole y su objeto. En lo sucesivo se hablaría de alpinismo alemán, de alpinismo francés o de alpinismo italiano...”
“El período entre las dos guerras mundiales registró la penetración progresiva de la técnica que, después de 1945, habría de triunfar. El alpinista alemán Willi Welzenbach imaginó una cotación de las dificultades en roca que iba de uno a seis y se entabló una especie de "disputa de los antiguos y los modernos". Muchos de los alpinistas de ayer tenían una objeción más secreta y en definitiva más fuerte, de orden sentimental: el alpinismo, hasta entonces, había sido ante todo poesía. Existía aún la magia de la montaña que, por instinto, les sublevaba contra su reducción a ecuaciones. Entonces comenzaba a desarrollarse el divorcio latente entre el alpinismo deportivo, cada vez más dominado por la técnica y dependiente de ella, y la pasión montañera, disciplina completa del espíritu y del cuerpo, basada a la vez en el sentimiento y en el conocimiento”.
A partir de 1940 se insinúa y luego se incrementa una nueva concepción en la escalada. Empieza a interesar la conquista de las cumbres abriendo nuevas vías. Se trata de alcanzar la cima por rutas diferentes de las habituales. Se populariza más el deporte sin preocupación por la cumbre específica de la montaña. Esto no quiere decir que se da por terminada la exploración de la zona ni la conquista de cumbres no holladas por el pie humano. Esta parte de los deportes de montaña también se intensifica, pudiéndose destacar numerosas exploraciones y excursiones realizadas en la zona montañosa del Parque Nacional Nahuel Huapí y en el Parque Nacional del Lago Puelo. Las montañas de la cordillera central y del norte, fueron sobre todo exploradas por geólogos y hombres de ciencias. Las características de nuestros Andes obligaban a expediciones de largo aliento y sobre todo de exploración dadas las grandes distancias. Aquellos libros y notas de esos viajeros, aventureros y andinistas son verdaderas joyas. Tardaban más en llegar, veían más cosas, había más aventura ...


Suiza. Foto Thomas Urlich.


Cerro Tronador-Foto: A. Vallmitjana.


Los equipos de antes y los equipos
de ahora. Foto Thomas Ulrich.


Cerro Tronador.