Carta de Carlos Comesaña a Rolo Garibotti,

enviada también al grupo italiano de los Ragni de Lecco, en relación con la Maestri '59 al Co. Torre, con motivo del debate a realizarlse en Lugano.


Fortaleza, Ceara, Brasil, 28 de abril de 2006
Estimado Rolo:
Creo que todavía no los felicité lo suficiente por el "Arca de los Vientos".
Vayan ahora entonces, aunque tardíamente, mis mas calurosas congratulaciones a todo el equipo por el trabajo realizado.
Respecto a la proyectada reunión de Lugano en la que se van a apreciar y discutir las diversas opiniones respecto la veracidad de las afirmaciones de Maesti y Fava de haber concluido la ruta del '59 al Co. Torre, te hago llegar mis impresiones sobre el tema y sobre la oportunidad de la misma reunión.
Antes que nada, creo que estarás de acuerdo conmigo de que es probable que un alpinista haya sentido alguna vez en su vida deportiva, aún inconscientemente, la tentación de acrecentar un poco más los detalles de las reales dificultades superadas en la apertura de una nueva vía o la conquista de una montaña por primera vez. Es natural y comprensible dado los esfuerzos realizados, las dificultades superadas y las características intrínsecas del ser humano. Puede ser también que incluso la misma llegada real a la cima sea motivo de tentación. Me incluyo en ese grupo, al menos por una vez, pues en julio de 1965 en la cordillera Huayhuash, al abrir en alpina una primera, también "diretisima" a la pared sur del Yerupajá, me sentí inclinado a declarar que la ruta era una segunda ascención a la cima sur del Yerupajá cuya primera, por la vertiente oeste, había sido dificilmente conquistada años antes por un grupo argentino del Club Andinista de Mendoza. Al bajar de la ruta, esa noche, ya de regreso en nuestra carpa al pie de la pared, mi compañero de cordada, José Luis Fonrouge, me corrigió al oirme y me dijo "...Carlos, no hicimos la cumbre sur, hicimos nuestro objetivo que era abrir una diretisima en la pared sur del Yerupajá; para la cumbre sur restan todavía 150 mts. de filo, y unos 50 mts de desnivel !!". Entendí que la confianza acumulada por José Luis en sus escaladas anteriores y las que esperaba realizar en el futuro, lo galvanizaban frente a esa tentación!!
Creo que con el correr del tiempo y con el aumentar del propio curriculum de cumbres y vías conquistadas resulta aun más dificil para algunos controlar esa tentación, sobretodo si existen rivalidades con otros alpinistas, entre clubes o países.
Nos consta que, como en otras manifestaciones deportivas, también en la historia del alpinismo existen antecedentes de situaciones que obligaron a modificar las antiguas concepciones. Y es así que, como modernamente ocurre en la escalada deportiva, donde el primero en abrir una vía "propone" una graduación de dificultad, para que solo se "confirme" después que otro escalador la repita, también en la ascención a cumbres y vías vírgenes en las diversas cordilleras del mundo, se adopta el criterio de presentar pruebas materiales y no más considerar la palabra del alpinista como verdadera, aún si su curriculum está a la altura de la dificultad de la meta pretendida. Los frecuentes hechos a contra mano de la tradicional ética montañera, sobretodo en expediciones extraeuropeas, obligan a requerir esas pruebas concretas para asegurar la veracidad de las declaraciones.
Cuando se trata de la primera ascención al Co. Torre en 1959, reclamada por Maestri y Fava, la falta de pruebas materiales, los contradictorios relatos y la comprobada inexistencia de vestigios de su pasaje por la vía permitieron nacer dudas sobre el punto arribado en esa ascención. Si bien la cordada de punta que integró esa expedición estaba sin duda alguna entre las mejores de la época, el Cerro Torre era, sobretodo en aquellos años, un objetivo dificilísimo y muy probablemente fuera del alcance de los escaladores, y de la técnica y el equipo de ese tiempo.
La pregunta es, ... si con las experiencias vividas en la misma zona el año anterior, los expedicionarios del '59 ya sabían de las dificultades de la montaña,... ¿por qué no se aseguraron de traer o dejar alguna prueba material de esa ascención? (la mas dificil de la historia del alpinismo, a la época, segun Terray). En mi opinión, esos maduros escaladores podrían definir su logro, sin menoscabo de valor, como un extraordinario intento sobre esa fantástica montaña.
El Co. Torre, me parece que al presente, debido al continuo deshielo de la zona, es más vulnerable que en la década del '50 o del '60 . Lo mismo ocurre con el Fitz Roy y otros dificiles objetivos de la Patagonia. El clima mejoró sustancialmente como lo comprueba el impresionante retroceso de los glaciares. Si bien en el balance final de las dificultades se debe computar como positivo la menor y menos frecuente coraza de hielo en las paredes y como negativo la mayor frecuencia de avalanchas de hielo y piedras, en mi opinión es más factible prevenir y superar estas últimas y aprovecharse más de los tramos de roca desnuda, donde las técnicas modernas (no estoy considerando spits y otros medios artificiales de progresión) permiten avances y velocidades que antes eran imposibles. Por todo esto, por la mejoría del clima, por las técnicas disponibles, los materiales y otros elementos usados antes y ahora, creo que la vía reclamada por Maestri del 1959 nunca podría compararse por ejemplo, a la recientemente abierta "Arca de los Vientos", puesto que a mi modo de ver aquella en 1959, sería objetivamente mas dificil y peligrosa.
Podemos decir que al poner en duda las palabras de Maestri por la apertura de la ruta al Co. Torre del '59 se "entierra un derecho de los alpinistas", que es un valioso principio ético de nuestro deporte. Pero... ¿no fue un "entierro" el uso de un compresor?... ¿no fue otro "entierro" declarar que el hongo cae cada tanto y no es cumbre?... ¿no es un "entierro" despreciar principios que llevaron a tantos alpinistas a declarar que no llegaron a la cima a pesar de todos sus esfuerzos, incluso de vidas perdidas?
Esos alpinistas merecen nuestro respeto y que luchemos por sus principios que aún hoy son nuestros!!
Es por eso que a mi entender deben exigirse pruebas irrefutables para titular fehacientemente una primera ascención y en el caso de la vía Maestri del '59 al Co. Torre por el conjunto de elementos disponibles resulta dificil hacerlo. La historia del mundo nos enseña que con el correr del tiempo hechos considerados verdaderos, justos y aceptables en el pasado ya no lo son más. Los protagonistas de la expedición del '59 al Co. Torre deberían reflexionar y acabar con esta discusión que perjudica a ellos y al alpinismo y definir finalmente, con el reconocimiento de la totalidad de la comunidad montañera, que su escalada fue un extraordinario intento (ya que además reconocen que no se escaló el hongo terminal, que sabemos ahora que conforma una indiscutible y permanente parte de la montaña), aceptando el hecho de que a pesar de los esfuerzos y logros alcanzados no pueden probar materialmente que alcanzaron la cumbre.
Finalmente, creo que la proyectada reunión de Lugano para discutir este tema hará más mal que bien al alpinismo y probablemente mantendrá y acrecentará la posibilidad de teatralizar comercialmente el tema y sus personajes.
Saludos,
Carlos E. Comesaña
PD: después de tanta charla... ¿cuándo vamos a la oeste del Riso?