Historia del Montañismo XVII
Por Jorge González

Seguimos publicando en capítulos este trabajo de investigación y recopilación realizado por Jorge González. Colaboró en este capítulo Patricia La Spina. Esta sección está abierta a recibir opiniones, comentarios y aportes de quienes quieran sumar material, fotos, relatos, observaciones, etc. enviándolos al autor, con copia al editor: georgmallo@yahoo.com c/c santiagostorni@infovia.com.ar.
Los temas restantes son: los libros de montañismo en el país, las polémicas, biografías, y en elaboración, argentinos en la Antártida.

Evolución en Argentina de la fabricación de equipo e indumentaria de montaña

El desarrollo de la actividad animó a experimentar en la fabricación de equipo técnico y de indumentaria de abrigo y accesorios, que poco a poco se fue consolidando y ganando un mercado estable.
La fabricación de equipo, y luego de indumentaria específica de montaña, nació de manera enteramente artesanal.
En los comienzos de la década del ’50, Alfredo Fiala ofrecía sus piquetas, grampones, mosquetones y clavos. A su fallecimiento, una expedición del C.A.B.A. al Cordón Portillo, en 1955, le rindió un homenaje bautizando un cerro de 5.600 metros con su nombre.
El ingeniero Francoise Boucher se inició con su marca “Montaña Sports” ofreciendo indumentaria y equipo técnico para montaña y esquí. Se estableció “Cacique” en el mercado, y otro clásico como “Marazco y Speziale” especialmente dedicado a la fabricación de zapatos de montaña. “Duvet Sport” se sumó a las opciones que había para adquirir material de escalada, carpas, mochilas y vestimenta de duvet; ubicado en Barrancas de Belgrano tenía en el frente un muñeco escalando por la fachada del local, que hoy pertenece a “Ecrin” de Michel Bourdoncle. Y en Mendoza, Miguel Dediol, fabricó clavos, martillos, piquetas y ochos de rappel. Era un verdadero artesano y herrero artístico.
Ya en la década del ’70, se tuvo al alcance los “scarponi” de José Fazio, con su marca “Mastrosanto” que mantuvo siempre la línea artesanal de zapatos cosidos a mano, algo rígidos en la punta y con la muesca en el talón para los esquíes de travesía. Hermann Joss comenzó a fabricar toda la línea de indumentaria de montaña con la marca “Andes Camping”. Y apareció “Fugate” que comenzó en Valentín Alsina con la unión de Alfredo Lisjak, Luis Botessi, Pedro Serra y José Filip y la leyenda cuenta que las primeras mochilas las hicieron con los sacos de correo. Me parece tan romántico que no me ocupé en desmentirla. Su fuerte han sido las mochilas y las carpas pero incursionaron también en la fabricación de mosquetones.
Hubo alguien que puso su nombre a los productos que fabricaba pero además un sello personal a su taller y un estilo a su vida, que lo convirtieron en un personaje inconfundible: Héctor Vieytes. Sus bolsas y sacos de duvet fueron símbolo de una época que tuvo veinte años de vigencia. Por allí pasaron casi todos los grandes que tenían principalmente como destino a la Patagonia, como por ejemplo Jim Donini y otros se quedaron cociendo un tiempo en su taller, como el escocés Rab Carrington.
Hector Cuiñas, diseñó y fabricó el calentador a bencina “Chaltén” que dio excelentes resultados. Jorge Arias, entrando a los años ’80, creó la firma “Quewar”, que recuerda una montaña de Salta. Pablo Bello inició su fabricación con la marca “Rupal”, nombre de la vertiente del Nanga Parbat que venció Reinhold Messner en solitario. El mendocino Daniel Florentino Villarruel impuso su marca “Libo” recordando a “Liborio Luna” un pequeño pueblo del interior cuyano y en homenaje a todos los pequeños poblados de nuestra Argentina. El sello siempre fue lo artesanal. Roberto Riverti incursionó poco tiempo en el rubro. En San Juan, Alberto Graffigna, impuso la marca “Ansilta” que fue una de las más consolidadas en el interior. Los hermanos Tarditti de Córdoba, lograron extender toda su actividad en la montaña también a la fabricación de equipo e indumentaria con la marca de su apellido. Gustavo Glickmann creó “Outside”. Fernando Martínez hace primero bolsas de pluma y luego también camperas y otros enseres con la marca Makalu. En 1989, Mauricio Manzi comienza en San Juan la fabricación de mochilas e indumentaria con la marca “Cimma”. Fabián Mautino, aparece a principios del ’90 con la marca “Chaltén”, en el ’92 Ariel Marmulsztein con “Eurus” iniciando con camperas e indumentaria para luego desarrollar mochilas y vriados accesorios de montaña; y otros fabricantes de equipos e indumentaria que pedimos disculpas por no poder incluir a todos.
El desarrollo de la actividad explica el crecimiento de la tecnología nacional. entre ellos, la fabricación de zapatillas de escalada y botas. En 1989 Leo Gilardoni y Edgardo Gómez crean “Teknia” que en nuestros días sigue con Edgardo en la confección de zapatillas de escalada y ahora agrega las botas de trekking. Las pédulas “Aspen” no lograron ganarle el mercado nacional. Darío Bernardos comercializa también sus botas de trekking con la marca “Front Limit” desde fines del año 2002. Se comienza a popularizar la construcción de muros y presas de escalada, y una de las primeras marcas fue “Block” cuyos creadores Leo Gilardoni y Víctor Rázuri se iniciaron en el ‘96, e hicieron la primer multipresa nacional “Crab”, luego rediseñada por Leo para Europa-para “Top 30”- para ser la famosa "Space Invaders". También fueron precursores con el diseño y la construcción de muros (Indoor ‘92 Cenard y mini muro en “Wild Life” de Rampezzoti). Leo se radicó en Europa y las escuelas de aquella iniciativa son las tomas que hoy se venden en “Escalando”. Las presas “Vertical side” de Diego Paladea pararecen cuando aún se escalaba en la “Philips” (Paredes de la General Paz), alrededor del año 1995. Ya en el año 2000 tenemos marcas como “Muro” de Diego Mattio, “Contacto” de los chicos de “Realization” Ariel Edgardo Martorello y Andrés Puertas y también las tomas que hacen los chicos de La Plata.
La devaluación del ‘2002 fue terreno fértil para la reconversión de la industria. El mayor desafío quedó planteado en productos que hasta entonces no se imaginaban fabricables en el país con alta calidad: las herramientas para la escalada en hielo y las cuerdas eran nichos no cubiertos por fabricantes argentinos en esos años. Agustín Inchausti y su socio Gustavo aprovecharon su taller de escenógrafosa ubicado entonces en un sótano del Abasto para dar una respuesta a esa demanda con la marca “Standhardt” fabricando principalmente piquetas y crampones.
La tecnología computarizada y robotizada de Europa para la fabricación de cuerdas de escalada se ve como imposible de emular en el país. El salto en los precios de las cuerdas a partir de la devaluación hizo aparecer cuerdas estáticas o de seguridad industrial en usos antes impensados en paredes de escalada. Frente a esta necesidad surgen en Tandil, aproximadamente hace seis años, las cuerdas Mizot de Gastón Ilarragorri, incluso fabricando cuerdas dinámicas, aptas para la escalada.

Mosquetones - Por Aldo Sánchez

“El precursor de la fabricación de mosquetones en nuestro país fue el señor Miguel Dediol, montañista radicado en Mendoza, que tenía un taller metalúrgico, un poco industrial y otro poco artesanal. Comenzó proveyendo al ejército grampones de 10 puntas, piquetas, clavos y mosquetones de hierro. Fabricó creo que tres tipos: el oval, otro en forma de pera y otro oval de seguridad. Todo el material de muy buena calidad. No tenía distribuidor, además por esa época no existían las casas de andinismo, todos se proveían por envíos en encomienda y el pago por giro.
No tengo presente pero esta fabricación duró hasta 1970, aproximadamente. En la década del ‘60 comenzó en Europa la fabricación de “Dural” los primeros fueron los “Pierre Alain” la ventaja del aluminio es su bajo peso (en hierro mas de 300 g, y en aluminio 150 g de promedio).
En 1975 (aproximadamente) se desarrollan en Alemania mosquetones partiendo de un tubo de Dural (huecos) que solo pesaban 75g. Pero no dieron resultado debido a que cualquier marca o golpe la disminuía notablemente la resistencia. Los mosquetones de aluminio fueron difíciles de conseguir ya que las pocas expediciones que venían al país, regresaban con todo el material.
Poca gente viajaba al exterior para encargarle, y era más difícil aún importarlo, por costo y burocracia de aduana. En el año 1970 (aprox.) por ser andinista y además por mi profesión, estaba relacionado con el trabajo de precisión de metal, y comencé con el desarrollo del herramental para conformar y maquinar mosquetones en forma semi-industrial. La elaboración de los mismos fue en parte gracias a la colaboración de un ingeniero amigo, de la fabricación de aviones de Córdoba, del cual aprendí mucho del trabajo en Duraluminio, entre ello el tratamiento térmico para ablandarlo (recocido), y así darle forma, y luego templarlo para darle dureza. Este tratamiento térmico es muy crítico, tuve que fabricar un horno eléctrico con instrumentos muy precisos en el control de la temperatura. Luego de varios viajes al Departamento Técnico de la Fábrica de Aluminio en la cuidad de Buenos Aires, conseguí que elaboraran barras de 12 mm de aleación especial, el mayor problema es que elaboraban 200 kg como mínimo. Pero por suerte el negocio funcionó y tuve que hacer varios pedidos de 200 kg. Debido a la necesidad de mosquetones en el país, y que para mí era un gran esfuerzo económico, recibí una ayuda económica del C.A.B.A. (Centro Andino Buenos Aires) a devolver en mosquetones. Fabriqué hasta 1975 que viajé al exterior por cuatro años.
La resistencia de los mosquetones llegó a los 2000 kg Pero fue imposible aumentarla, aún reformando el cierre, pero esto se debe a que nuestros materiales no tenían la calidad de los europeos y especialmente de los franceses, ya que estos son pioneros en la industria del aluminio.
Estando nuevamente en el país, pensé en la posibilidad de retomar la fabricación, pero con la llegada de la convertibilidad las condiciones del mercado lo hicieron imposible. Hoy en día, con la situación económica que esta atravesando el país, y el resurgimiento de la industria nacional, creo que es posible intentar nuevamente este emprendimiento. Queda expuesta la inquietud para quien quiera seguir la posta”.

Aldo Sanchez



· Los socios originarios de la firma "Fugate" en el taller de la calle Gorriti, en 1982. De izquierda a derecha a Pedro Serra, Alfredo Lisjak y Luis Botesi. Falta Jose Filip. Foto Jorge González


· Hector Vieytes, en su taller de la calle Gorriti, fue un referente en la fabricación de bolsas y camperas de duvet en las décadas del 70 y 80. Foto 1982, Jorge González.


· Don Miguel Dediol, en el Cordón del Plata en los años ‘90. Foto gentileza de su mujer Ninfa de Dediol.