QUÉ VALE UNA CUMBRE?
Texto Rolando Garibotti
Fotos Leo Dickinson

En el mes de febrero dos escaladores norteamericanos, Josh Wharton y Zach Martin visitaron el Cerro Torre con la intención de repetir el espolón sureste -la vía del Compresor- usando lo más posible seguros móviles, proponiéndose luego sacar los cuatro cientos clavos de presión que lo "cubren". Si bien no llegaron a sacar siquiera uno, la intención fue razón suficiente para generar un debate enardecido. Lo que sigue son ciertas consideraciones sobre el tema.
Las fotos fueron tomadas por Leo Dickinson en 1972, un año después de la aventura de Maestri. En esa ocasión Leo, Eric Jones y Hans Peter Trachsel llegaron hasta la pared final, unos cuatro largos por debajo del punto alcanzado por Maestri. La primera ascención a la cumbre por esta vía fue hecha en 1979 por Jim Bridwell y Steve Brewer.

El espolón sureste del Cerro Torre fue intentado por primera vez en 1968 por un grupo integrado por el Argentino José Luís Fonrouge y cinco ingleses, quienes lograron escalar hasta unos 400 metros de la cumbre. Dos años más tarde, en 1970, el italiano Carlo Mauri intentaba por segunda vez la pared oeste de la montaña. Al regresar a Italia Mauri escribió: "Volvemos derrotados pero sanos y salvos del imposible Cerro Torre". Este comentario fue un misil contra Maestri, quien dice haber escalado la montaña en 1959. Herido, Maestri decidió que la mejor réplica era volver a la montaña explicando: "Vuelvo al Torre. Vuelvo y atacaré sus vías, las que no fueron capaces de vencer (en alusión a Mauri y al grupo Anglo-Argentino). Los humillaré, y tendrán que avergonzarse de haber dudado de mí…" (2000 Metri Della Nostra Vita p.12-13). Usando un helicóptero para trasportar todo su equipo hasta el pie de la montaña incluyendo un taladro a aire comprimido que con sus mangueras pesaba 200 kilos, Maestri intentó el espolón sureste sin éxito en el invierno de 1970, y luego volvió a intentar en la primavera siguiente. En su segundo intento Maestri alcanzó el fin de las dificultades en roca, unos 30 metros por debajo de la cumbre. La clave fue el compresor, el cual Maestri utilizó para perforar la roca y colocar casi cuatro cientos clavos a presión.

La intención de Wharton y Martin fue seguir la línea natural del espolón sudeste, colocando seguros móviles en las fisuras existentes en vez de utilizar los clavos instalados por Maestri. Mas del 90% del espolón puede ser escalado utilizando seguros móviles, sin que por eso la dificultad cambie en lo mas mínimo, aunque sí implica una ascensión mas lenta. Gracias al compresor que le permitía perforar la roca fácilmente, Maestri eligió una línea ilógica y poco natural. La gran travesía de 80 metros se puede evitar siguiendo la línea intentada por Fonrouge, una fisura corta que lleva al espolón. Las ristras de clavos en las "Torre de Hielo" se pueden evitar escalando en hielo apenas unos metros a la izquierda. Es sabido que a Maestri el hielo no le gustaba. Sobre la pared final, Maestri mismo admite: "Podríamos haber escalado muchas secciones con clavos normales, pero ya que los habíamos dejado en la rimaya -1000 metros mas abajo- no tuvimos otra opción que perforar la roca" (Mountain 16, Julio 1971). En 1999 Ermanno Salvaterra y Mauro Mabboni escalaron la vía obviando mas de la mitad de los clavos. En esta ocasión los norteamericanos obviaron casi la tres cuartas partes de los mismos, y calculan que solo treinta o cuarenta son "indispensables", por estar colocados en placas compactas donde no es posible asegurar con seguros móviles.

Muchos han asociado a Wharton y Martin con la imagen clásica del invasor que en tierra extranjera intenta imponer su propia ley de forma arbitraria. Basta clarificar que Maestri jamás consultó a nadie y sin duda no tiene ni una gota de Argentino, y que gracias a nuestra propia invasión -la de los inmigrantes europeos que en la zona sur de la Patagonia data a solo 150 años atrás- hoy no hay con vida siquiera un Tehuelche a quien poder consultar. ¿A quién le corresponde la decisión¿ ¿A Parques Nacionales? ¿A quien vive en Chaltén y solo esporádicamente visita las montañas? ¿O a alguien como Salvaterra que a pesar de su calidad de "extranjero" a pasado meses y meses de su vida en la paredes de la zona, especialmente en el Torre? No me parece que esta pregunta pueda tener una respuesta objetiva y por lo tanto no me parece válida esta línea de critica.

La escalada, o el alpinismo, al igual que muchos otros deportes, es una actividad en la cual los participantes, a diferencia de la exploración espacial o la guerra, limitan el uso de los medios tecnológicos. Si no fuere así el helicóptero hubiese ya solucionado todos los desafíos existentes. De poco vale ganar una maratón en motocicleta, o jugar al básquetbol utilizando una escalera para alcanzar más fácilmente el aro.

Las reglas de la escalada están muy poco definidas, y muchos practican la actividad como una expresión de libertad. Sin embargo, para preservar el espíritu de la actividad, existe un cierto acuerdo tácito que implica aceptar el desafió natural de la manera más justa posible, utilizando la menor cantidad de medios, priorizando la calidad de la experiencia y el desafío por sobre la necesidad de alcanzar un punto geográfico determinado. Disciplinas como la escalada libre o el bloque nacen de esta misma inquietud. El bloque es posiblemente la forma mas pura, permitiendo la menor cantidad de "ayudas". Si el alpinismo fuera una actividad donde alcanzar un cierto punto fuese lo único que cuenta, hace tiempo que la actividad habría perdido su encanto y todos seríamos pilotos de helicóptero, turistas que observan paisajes sin esfuerzo ni incertidumbre. Estos desafíos, estos esfuerzos y esta búsqueda de calidad de la experiencia que cada uno lleva adelante a su nivel, son vehículos que nos ayudan a encontrarle sentido a la vida y que en algunos casos nos permite descubrir algo desconocido dentro de nosotros mismos. Personalmente considero que la verdadera "cumbre" del alpinismo es este encuentro consigo mismo. Cada uno a su nivel, cada uno descubriendo su propio abismo y enfrentando sus propios demonios, cada uno con su propia "cumbre", sin importar el punto alcanzado. Cuantas más ayudas utilicemos menor será el desafío, y por lo tanto menor la calidad de la experiencia. Como alpinistas mucho tenemos que aprender del bloque…

En 1952 luego de realizar la primera ascensión al Cerro Fitz Roy el alpinista Francés Lionel Terray describió el Cerro Torre como una "montaña imposible". Los cuatro cientos clavos de presión colocados por Maestri le han quitado ese aura, y lo han trasformado en una montaña más. Al facilitar la ascensión, Maestri lo ha hecho más accesible, pero también ha reducido significativamente la calidad de la experiencia de quien lo asciende. El uso desmedido de medios le ha quitado todo sentido al desafío. El Cerro Torre de Terray, el Torre "al natural", no es el mismo que el Cerro Torre de hoy. En 1972 la revista inglesa Mountain tituló el articulo sobre la aventura de Maestri: "Cerro Torre: Una Montaña Profanada".

La problemática que se presenta en este caso es similar al dilema del uso del oxígeno en el Everest. ¿Tiene sentido subir una montaña de casi 9000 metros si para hacerlo hace falta usar oxígeno? ¿Sirve de algo ganar una carrera de bicicleta en moto? No creo que una ascensión de la vía del Compresor pueda ser considerada una verdadera ascensión del Cerro Torre. Si tomamos esto en cuenta el Cerro Torre tiene menos de diez ascensiones "reales", hechas por el flanco oeste, sur y oeste, y este-norte y oeste de la montaña.

En 1970, habiendo alcanzado la base del hongo de hielo Maestri mismo tuvo la intención de sacar sus propios clavos: "Cuando nos estamos preparando para bajar se me ocurre una idea diabólica: sacaré todos los clavos. Dejaré la pared limpia como la hemos encontrado." (2000 Metri Della Nostra Vita), pero después de romper 20 o 30 desistió en vistas de lo quijotesco de la empresa. Quizás sea hora de terminar el trabajo que Maestri empezó y de devolverle carisma al Cerro Torre. Los clavos de Maestri son históricos, y como tales estarían mejor bajo el techo de un museo.

 



cinco clavos en menos de 50 cm2 . Otro ejemplo del desastre de Maestri.

Maestri escribe: "Podríamos haber escalado muchas secciones con clavos normales, pero ya que los habíamos dejado en la rimaya -1000 metros mas abajo- no tuvimos otra opción que perforar la roca." Aquí se ve uno de los muchos ejemplos donde Maestri colocó clavos a presión justo al lado de fisuras perfectas donde se puede colocar clavos clásicos o seguros móviles.




Eric Jones en 1972 durante un intento de repetición apenas un año después de la ascención de Maestri. En esta imagen Eric escala la travesía de 80 metros que puede ser fácilmente evitada siguiendo la línea natural intentada por Fonrouge. Solo en esta travesía Maestri colocó mas de cien clavos de presión. En algunos casos los clavos están a menos de 50 cm uno del otro.