MUJERES EN LA MONTAÑA
HAGO LO QUE MÁS ME GUSTA

Reportaje a PATRICIA LONA
de Santiago Storni y Patricia Laspina
Abril de 2007

¿Dónde naciste, y fue en tu familia que te inculcaron
el deporte?

Soy patagónica, actualmente vivo en Mendoza pero nací en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1968. En mi familia, sin ser ellos deportistas se dieron cuenta que me gustaba mucho el deporte, y siempre me apoyaron hacia mis motivaciones.
Practiqué recreativamente distintos deportes, pero no sistemáticamente en busca de un rendimiento deportivo.

¿Cómo fue que empezaste a escalar y a qué edad?
Cuando conocí a Mauricio (Fernández) a fines de 1987 él se iba de expedición a Patagonia. Al mes, viajé con toda mi familia a Río Gallegos para conocer donde yo había nacido. Desde allí contratamos un remis para viajar a Calafate y El Chaltén con idea de visitar a Mauricio, pero no lo encontré tan fácilmente; él estaba en el campamento base sin saber que yo estaba allí. Triste por la situación después de tan largo viaje, y ya teniendo que regresar, pedí a mis padres quedarme. No fue fácil para ellos pero aceptaron, y así me quedé en El Chaltén con mi hermana, ayudando en la única hostería que existía en aquel tiempo, con Walter y Graciela.
Siento que fueron allí mis comienzos, no por practicar el deporte (ya que no conocía ni el trekking) sino por el lugar. Esas montañas maravillosas de una belleza tan especial que me enamoré de ese lugar. Además de la gente, con la que compartí hermosos momentos. Gente normal y muchos alpinistas de todos lados, con su locura por esas montañas, su filosofía tan especial, todos congregados en aquel remoto lugar de la tierra; mi cabeza se abrió a un mundo nuevo  de posibilidades y me enamoré de todo eso.
Al volver a Mendoza, hice un curso de montañismo. Unos años más tarde empecé a escalar incentivada por Giani y Mauricio. Luego viajamos a Europa con “Mauri”, y su compañero de cordada no pudo ir. Entonces yo me transformé en su  compañera de cordada, con muy poca experiencia. En aquel viaje subimos montañas como el Naranjo de Bulnes, el Cervino, el Mont Blanc y alguna agujas en Dolomitas. Me encantó. Además allí pude observar muchas mujeres que escalaban por todos lados, y eso me motivó mucho. Hasta entonces nunca había visto mujeres escalando. Yo tenía 23 años.

¿Cómo te fuiste insertando, qué personajes recordás en de tu carrera?
El primer contacto fue en 1988 en Patagonia donde conocí alpinistas, gente muy especial, con un fuerte sentimiento por la escalada y la montaña. Gente “rara”, diferente para una visión común y corriente como la mía en aquel momento. Recuerdo algunos personajes como Esteban, Carlos, Horacio, Yuyo, Marcos,  Pato y Mauricio. También extranjeros, gente reconocida como Jim Bridwell, Reinhold Messner, Walter Bonatti, Gino Buscaini y Tommy  Bonapace.
Luego, Mauricio conoció a Gianni, el cónsul italiano, y comenzaron a equipar Arenales. Al principio yo los acompañaba y los esperaba abajo mientras ellos escalaban. Después ellos me incentivaron a escalar, y así comencé, por un cuarto grado en Arenales. Recuerdo que Gianni me contaba que en Europa las mujeres escalaban y alcanzaban grados altos de dificultad. Al principio me daba impresión ese deporte, pero también me atraía muchísimo.
En Mendoza se había armado un grupo de escaladores con quienes compartíamos muchas salidas a los Arenales, generalmente a equipar y otro poco a escalar. Recuerdo a Guillermo, Gastón, Miguel y Luky. Luego, vinieron los Seminarios de Escalada Deportiva, patrocinados por la Federación Francesa de Montañismo y Escalada. Recuerdo a Alan y Hugo quienes llegaron a contagiarnos de una gran motivación por la escalada deportiva, tanto en roca como en muro. Recuerdo las famosas competencias, el entrenamiento y la apertura de rutas en muros, el mini-muro en casa; eso lo implementé de inmediato.
También hubo personajes que despertaron mi motivación por la escalada como Lynn Gill, Caterine Destivell, Louisa Iovani, Silvia Fitz Patrick, aunque parezca mentira y de una manera un tanto indirecta, a través de reportajes en revistas, videos de escalada, etc. Esta gente que hace cosas con tanta intensidad penetra profundamente en la mente y el corazón de uno, marcando un punto de referencia de posibilidades. Si quierés algo intensamente, y estás decidido a ir por ello con todo tu potencial, es muy posible que lo logres.

¿Cómo se fueron dando los campeonatos y qué significaron en lo personal?
La competencia la incorporé como un juego. Recuerdo el verano ’91-’92, que para promocionar la escalada Mauricio y Gianni organizaron un torneo de escalada en roca en Arenales. Fue genial; era la primer competencia en que participaba. Nunca había escalado de primero de cuerda. Allí fue mi bautismo y mi primer vuelo. Es increíble pero con la tensión de la competencia ni pude pensar en el temor a escalar de primero; fue algo natural, me até a la cuerda y salí para arriba pasando mi cuerda en cada express que encontraba a mi camino.
Desde la primera vez que competí, me di cuenta que ese juego, me encantaba y me estimulaba de una manera que nunca había conocido en otros deportes. Resultó ser un juego muy divertido. Las primeras competencias fueron probar el juego y ver de qué se trataba. Como me gustó, adquirí un compromiso conmigo y con la escalada deportiva, y así comencé un auto-entrenamiento. Me puse a estudiar y hasta el día de hoy lo sigo haciendo porque me interesa todo en torno al entrenamiento en la escalada. Como era profesora de educación física, experimenté todo lo que pude en materia de condición técnica, física, mental y táctica aplicado a la escalada. Esto me sirvió mucho y sentí que evolucioné. Yo no era una gran talentosa; sin embargo con motivación,  trabajo metódico y disciplina me fui moldeando como escaladora. La organización de competencias evolucionó, y así desde las primeras en roca pasamos a las indoor, en muros artificiales y en zonas urbanas, demasiado urbanas.
La competencia fue un gran aprendizaje. Uno se expone con todo su ser al público, a los jueces, al resto de los competidores, y luego entra en el campo de juego y hace lo que puede, a veces mejor a veces peor, sólo hay una única oportunidad de escalar cada vía, y una vez que se despegan los pies del piso, no hay vuelta atrás. Eso me parece genial. Te empuja hacia un pequeño abismo y al ser acorralado uno saca lo mejor que tiene para dar, es increíble. El resultado, es anecdótico. Puede ser alucinante o un poco frustrante, no importa. Si uno dio todo en el campo de juego, queda satisfecho y entusiasmado para otra oportunidad.
La escalada pasó a ser un camino de auto-conocimiento. Aún hoy, ya no compito pero sigo ligada a la escalada. Me entreno cotidianamente, me gusta observar mis diferentes estados mentales y su influencia en la escalada, me atrae el hecho de poder dar lo mejor de uno, y esto es un esfuerzo profundo de entrega impecable a la dificultad y control de tu propia energía. Me gusta observar a otros escaladores, y trato de interpretar su escalada desde distintos puntos de vista, con ojo clínico, como si le sacara un diagnóstico; me gusta analizar en que podrían mejorar para escalar vías de mayor dificultad.
Así fue, escalé y competí todo lo que pude, desde torneos locales, nacionales y algunos sudamericanos. Hasta que me cansé de competir y volví a la montaña.
Este año me acerqué a ver el Rock Master de Frey, muy diferente a los otros torneos: otro sistema de juego, otro reglamento, la gente escala hasta cansarse y mucho más relajados, porque si se caen o no resuelven una ruta, igual no quedan fuera del juego y pueden seguir intentando otras vías. Muy interesante. Además, descubrí que es mas divertido ser participante en un torneo que ser espectador.

¿Algún consejo para las escaladoras?
No tenerse pena a la hora del esfuerzo y estar dispuesta a entregar lo mejor de sí  en cada ocasión, para intentar ese estado tan deseado y glorioso de fluir precariamente por las rocas. Motivación verdadera, voluntad y puesta en escena, y no rendirse jamás.

¿Hubo períodos de inactividad, lesiones?
Hubo períodos de inactividad por lesiones varias en la escalada, pero por suerte relativamente cortos, no más de dos meses. Dado que me gustaba mucho este deporte a veces no sabía controlarme y simplemente escalaba hasta romperme algo. Hubo veces donde llegué a pasar por tres lesiones distintas en el mismo año.
Generalmente en las lesiones de dedos, después de un período de reposo y tratamiento llegaba un momento donde tenía que retomar la actividad, aún con dolor y miedo. Pero de a poco y con suavidad, protegiéndome los dedos con cinta, usando tomas grandes y anatómicas, volvía a escalar hasta que mis dedos se fortalecían nuevamente y el dolor desaparecía casi totalmente. Hidratar bien, entrar en calor los dedos y los brazos antes de escalar dificultad, me resultó muy favorable para prevenir lesiones.
Lesiones relacionadas a la escalada, tuve tendinitis de dedos escalando la final en una competencia 1993, rotura de menisco/rodilla escalando en Córdoba 1994, en Brasil 1995, esguince de tobillo entrenando en mi casa, contracturas de hombro y diversos tirones e inflamaciones en dedos.

En la escalada a La Esfinge Mauricio iba de primero en todos los largos. ¿Cómo funciona la cordada?
Si, lo recuerdo, era una pared muy grande, un “big wall”. Nunca había estado en una gran pared, aunque si había hecho unas prácticas de dormir en hamaca en Arenales. Creo que en aquel momento, aunque ya escalaba bastante deportiva, esa pared me quedaba bastante grande. Además una cuestión estratégica de tiempo, ya que yo no escalo muy rápido y en esa pared no hay agua, por lo tanto hay que llevarla y si se te acaba estás en problemas. De hecho estuvimos al límite y pasamos un poco de sed. Esta cordada funciona así, de acuerdo a la dificultad del objetivo o de cada largo, y va primero el más experimentado.

¿Te gusta más la escalada deportiva o la clásica, y qué sentís en una y otra?
Ambas me gustan, son diferentes sensaciones. Aunque me he dedicado más a la escalada deportiva por ser mas accesible.
Pienso que la escalada deportiva es más accesible porque generalmente se aprende a escalar en escuelas equipadas para eso. Están los anclajes fijos, y sólo hay que escalar, usando el equipo básico. Los sitios de escalada deportiva están más cerca o se accede más fácilmente.
En cambio en la escalada clásica estás metido en la montaña, aislado de todo, en un ambiente exquisito y aterrador, con más peligros objetivos, mayor responsabilidad en tus actos, y un compromiso implícito con tu cordada. Todo eso me parece muy fuerte.
La escalada deportiva me permite sentir lo máximo de lo que es mi cuerpo en movimiento, todo el foco esta ahí, en superar cada paso, y la sensación corporal es extrema.
En cambio, en la escalada clásica o alpina mi atención esta puesta en más cosas que hay que controlar: el entorno, la altura, las maniobras, la seguridad, la colocación de anclajes, el descenso, las caídas de piedras, la luz disponible, los cambios climáticos, el control emocional ante las dificultades que se puedan presentar, la resistencia física para muchas horas de escalada y seguir haciendo todo bien aún cansado. Pero todo esto le da a esta experiencia un grado de tensión extra que finalmente se disfruta al llegar otra vez a tierra firme. Todo eso siento en la escalada de aventura, una experiencia muy fuerte.
Podría pensar que en la escalada deportiva uno se entrena cómodamente para resolver dificultad pura, en un entorno bajo control.
En cambio, en la escalada alpina uno penetra en un terreno hostil y de aventura donde tendrá que resolver mucho más que dificultad pura; tendrá que poder volver entero a casa.

¿Los más lindos recuerdos?
Momentos gloriosos de algunas competencias, recordar esos lapsos sublimes donde escalaba más allá de mí misma.
La primera vez que vi una persona escalando por un techo en muro artificial, quedé tan absorta que pensé: “Yo quiero pasar por allí también.”
Escalar en Patagonia con  Mauricio y Walter el cerro Mocho, escalar allí siempre me pareció una cosa seria.
La escalada al Cervino, con Mauricio.
La escalada a la Esfinge, con Mauricio.
Muchas escaladas en Frey.
Charlas fanáticas de movimientos de vías de escaladas con amigos con quien sentimos similar.
Momentos compartidos con amigos en las paredes captando un momento de conciencia de dónde estamos.
Llegar al final de una vía después de mucho trabajo y tiempo buscándola.
Darme cuenta de que elijo hacer lo que más me gusta: la escalada y la montaña.

¿Proyectos; cómo quisieras que siguiera tu carrera y tu vida?
Proyectos, acabo de alcanzar algunos y estoy en un período de búsqueda tratando de sentir qué es lo que más me motiva, ya que lo que eliges requiere bastante tiempo de tu diario vivir.
Con respecto a mi carrera quisiera seguir evolucionando todo lo que pueda, en escalada deportiva siempre hay un grado por delante para encadenar, y en escalada clásica, lo mismo. En escalada alpina me siento en un nivel básico de manejo, siempre tengo que hacerlo con alguien más experimentado para hacerlo más a gusto. Es increíble los lugares que se pueden transitar con aquellos que tienen más experiencia que nosotros. Liderar o ser acompañante son ambas una gran experiencia.
Con respecto a mi vida, quisiera una buena cantidad de tiempo en la montaña, haciendo deporte todo lo que sea posible, desafiándome con nuevos proyectos, y poder transmitir esta experiencia de vida poco convencional, pero muy rica en experiencias.

 

Competencias Nacionales

Rock Master – Arenales 1991 -  1 puesto
Campeonato Argentino 1993  -  3 puesto
Campeonato Argentino 1994  -  1 puesto
Campeonato Argentino 1995  -  1 puesto
Rock Master Frey           1996  -  1 puesto
Campeonato Argentino 1996  -  1 puesto empatado
Campeonato Argentino 1998  -  1 puesto
Campeonato Argentino 1999  -  1 puesto

Competencias Sudamericanas

Campeonato abierto – Chile        1993  -  3 puesto
Campeonato abierto - Córdoba   1994  -  1 puesto  (Chile, Brasil, Argentina)
Campeonato abierto - Brasil       1994  -  2 puesto
Campeonato abierto – Brasil      1995  -  1 puesto
Campeonato sudamericano – Colombia 1996  – 1 puesto
Campeonato sudamericano – Colombia 1998  -  2 puesto
Copa de los Andes Australes – Córdoba 1998  - 2 puesto
Campeonato sudamericano – Colombia 1999  -  2 puesto

Escaladas en roca varias

Naranjo de Bulnes en España 1991
Cervino o Materno en Italia  1991
La Brenta alta en Las Dolomitas, Italia  1991
La cima picola de Lavaredo, Italia  1991
Primera escalada invernal de El Cohete, Arenales 1994
La Esfinge (Perú), 2000
El Mocho por la vía de Piola, Patagonia,  2003
Escaladas en Arenales (Mendoza), y en Frey (Bariloche).
Escaladas en Brasil y en Colombia.

1989. Bolzano 5+ Arenales.

1991. Cumbre en el Cervino por la arista del Lyon, con Mauricio Fernández



1995. Ganadora en el Campeonato Abierto de Brasil. Entrega el premio Francois Legrand.

2003. Con Walter y Mauricio, Vía de Piolá en el Cº Mocho, Patagonia.

2005. Con Valentina, Fernando y Mauricio en el Cajón de Los Arenales, Aguja Carlos Daniel.

2005. Pan de Azúcar, Río de Janeiro.

2006. Cipo, Minas Gerais.

2006. Trabajando la vía “Pichula de Caballo” 7C+ en Los Arenales.

Patricia en una fiesta