CORDILLERA BLANCA- MONTE ROSA
PISCO - CHOPICALQUI - ALPAMAYO

Texto y fotos Alejandro Carrasco
escaladacarrasco@hotmail.com

La Cordillera Blanca me regaló momentos difíciles de olvidar.
Después de cuatro días de micro y 5.500 km llegamos a Huaraz, un pintoresco pueblo ubicado a 3.000 m de altura entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra, lugar que por algo lo llaman “La Suiza peruana”.
Ocupamos todo el día en acomodar nuestro equipo y a descansar. Al día siguiente hacemos una caminata a la laguna Churup (4.450 m) para aclimatar, donde se contempla el cerro homónimo. Para llegar hay que pasar unos pasos de tercer grado fáciles.
Es nuestro tercer día en Huaraz y nos sentimos bien; hacemos las compras en el mercado: pan, pasta, huevos, cereales y demás. Mañana salimos para intentar dos cerros: el Pisco (5.752 m) y Chopicalqui (6.345 m).

El Pisco tiene desde su cumbre una vista panorámica de 365 grados por encontrarse entre dos circos glaciares, el de Paron y el de Llanganuco.
Temprano tomamos un colectivo (combis Toyotas que van a mil). En Yungay tomamos un taxi compartido que atravesó la quebrada de Llanganuco hasta el portachuelo donde hay un puesto que se llama Cebollapampa, y está a una altura de 3100 m, en el que uno puede contratar burros para llevar sus petates.
Luego de andar unas horas hacia el oeste comienza a divisarse nuestro objetivo, el Cerro Pisco.
Armamos la carpa cerca del Refugio Perú, a 4.765  m en el denominado Campo Base. Mañana tenemos que atravesar una gigantesca morena para llegar al Campo 1 (4.950 m) desde donde llegaremos fácilmente al comienzo del glaciar.
Nos despertamos  a las cuatro de la mañana. Después de una hora comenzamos a encordarnos para atravesar el glaciar. El clima está bueno y esperamos que se mantenga. Comienza a amanecer y la cumbre parece estar al alcance de nuestras manos.
Algunos pasos fáciles en hielo y a las ocho de la mañana estamos arriba; el día está despejado y nos regala una vista increíble de la Cordillera Blanca, Huascaranes, Huandoys, Artesonrraju, Alpamayo, etc. Todo parece tan cerca! Sacamos algunas fotos y comenzamos el destrepe hacia el C1. Desarmamos y seguimos hasta el Base donde comemos algo y continuamos a Cebolla Pampa, al cual llegamos a las 18.00 hs, cansados pero felices después de haber alcanzado nuestro objetivo, nuestra primera cumbre peruana. Cenamos y a descansar.

Amanecemos tarde y subimos hasta la carretera donde nos había dejado el taxi, y enseguida aparecieron varios. Luego de pelear la tarifa acordamos que nos lleve por el mismo camino unos kilómetros más arriba donde comienza el ascenso para el cerro Chopicalqui, nuestra segunda meta.
Comenzamos una tranquila caminata por la quebrada de Ancosh, primero por un bosque de quenuales, donde luego de algunos minutos encontramos un campo base, el cual por la proximidad decidimos saltear e ir directamente al que denominan Campo Base Avanzado, situado en un riñón rocoso a 4.900 m. Para llegar a éste hay que atravesar una morena muy grande por la derecha, e ir ganando altura donde el camino es muy evidente. Este campamento es cómodo y se encuentra protegido de la caída de piedras, y el agua la podemos encontrar a cinco minutos, en el comienzo del glaciar, teniendo mucho cuidado con las piedras que caen de la arista noreste del Huascarán.
Dormimos con un poco de miedo porque se escuchan muchos desprendimientos. Ponemos el despertador a las doce de la noche porque queremos tirar cumbre desde este campo avanzado. Pero nos damos cuenta de que está nevando, y decidimos seguir durmiendo.
Al medio día mudamos la carpa al Campo 1, a 5.300 m, por si existe una brecha de buen clima; vamos a estar más cerca de la cumbre.
Par llegar al C1 hay que atravesar un glaciar muy agrietado, extremando las precauciones y teniendo cuidado con la caída de piedras.
Después de unas horas estamos compartiendo campamento con unos españoles y con una expedición italiana guiada por el peruano Jaime Ramírez. Comemos, nos hidratamos y nos acostamos temprano esperando que a la madrugada el clima mejore. Ley de Murphy, el clima sigue igual; un día más en la carpa.
Cuando suena el despertador a las 4.00 hs no podíamos creer que la noche se viera despejada y totalmente en calma. Tomamos algo caliente, nos encordamos y salimos para la cumbre con los españoles. El camino es bastante confuso y la nevada borró las huellas. En medio de la noche aparece un serac del tamaño de un edificio. Probamos por la izquierda y nada. Luego de un rato y con un poco de incertidumbre escalamos una rampa bastante empinada por la derecha, y de apoco lo vamos dejando atrás. El amanecer nos encuentra llegando a la ante-cumbre. Uno de los españoles no se siente seguro y decide esperarnos acá. La vista del hongo cimero es increíble, habíamos visto tantas fotos, la imaginé tantas veces, pero esto era más, era asombroso. Pasamos una grieta bastante grande por la izquierda y trepamos a la arista final. Antes de llegar a la cumbre el tiempo empeora, no se ve ni a cinco metros, y el frío se hace sentir. Un largo más y estamos en la cumbre en medio de la tormenta. Sacamos fotos y rápidamente armamos los rapeles. En la ante-cumbre nos encontramos con el español y a las 18:00 hs llegamos a las carpas. Nos hidratamos y cenamos unos ricos tallarines, comemos el último Mantecol y a dormir, porque mañana tenemos un largo descenso hasta la carretera. A las 15:00 hs estamos peleando con los choferes.

Llegamos a Huaraz entrada la noche. Nos dedicamos dos días enteros a descansar, preparar la comida y todo lo necesario para subir el que seria la frutilla del postre: el Alpamayo (5.947 m). Tengo su foto desde hace diez años, y no hubo un día en el que no haya soñado con escalarlo.
El Alpamayo es una de las montañas mas lindas que vi. Fue elegida en un concurso en Munich como la montaña más hermosa del mundo. Esta noche dormimos en Caraz y mañana temprano vamos hacia Cashapampa, un pueblito al pie de la quebrada Santa Cruz.
Nos liberamos un poco de peso mandándolo en una mula para poder acortar un día de aproximación. Caminamos todo el día por la quebrada Santa Cruz dejando atrás las lagunas Ichiccocha y Jatumcocha, para desviarnos hacia el norte por la quebrada de Arhuaycocha hasta llegar a las 19:00 hs al Campo Base que se encuentra en un bosque de quenuales. La puesta del sol ilumina el Artesonraju y el Pirámide, tiñéndolos de un color naranja increíble.
Temprano vamos ganando altura hasta el pie del glaciar donde esta el Campo Morena. Hay balcones para varias carpas, y la vista del valle y de los cerros cercanos es muy gratificante. Vemos como van cambiando los colores con la puesta del sol.
Nos levantamos a la 7:00 hs. El glaciar está a unos minutos. Lo atravesamos esquivando un mar de grietas hasta llegar a la base del collado entre el Alpamayo y el Quitarraju. Escalamos un tramo corto pero de 60 grados aproximadamente, con todo el peso en la espalda para poder instalar del otro lado, en el plateau somital entre el Alpamayo y el Quitaraju, nuestro Campo 1, desde donde atacaremos la cumbre. Contemplar desde el campamento el Alpamayo es como estar en un sueño en el que nosotros somos los protagonistas.
Dedicamos el día siguiente a descansar y alimentarnos bien porque salen demasiadas cordadas y tornan la ruta muy peligrosa. Ponemos el despertador a las 3:00 hs. Como tenemos todo preparado tomamos algo caliente y salimos rápido. Sólo vemos dos linternas delante nuestro. En una hora y media estamos en la rimaya de la vía Vasco-Francesa donde nos encontramos con Benja que nos pregunta si puede subir con nosotros, porque su compañero Javi no se siente bien. Rearmamos la cordada y comenzamos a escalar. La noche esta fría pero calma, la luna nos ilumina y los largos de a uno van saliendo. El hielo no es del todo bueno pero los tornillos entran bien. El amanecer nos sorprende en medio de la pared, el Alpamayo proyecta su sombra en todo el glaciar y a lo lejos comienza a iluminarse el Quitaraju; esta vista no tiene precio.
En el anteúltimo largo nos pasa una expedición italiana sacando chispas con sus jumars en una cuerda fija, tirando hielo de todos los tamaños y obligándonos a seguir escalando más a la derecha. Un trozo de hielo rompe la nariz de Benja y el casco de Alfonso, un vasco que se encontraba debajo de nosotros. El último largo es el más parado de la ruta, luego de una travesía para la izquierda, un cresteo muy expuesto y de nuevo no se ve nada. Nos sacamos la típica foto cumbrera, pero nos quedamos con ganas de una buena vista, mientras las nubes cubren todo el paisaje. Desandamos nuestros pasos y comenzamos los rapeles. El primero desde estacas y para los demás hacemos Abalakovs*, que durante algunos días me siguieron atormentando (* agujero hecho artesanalmente en el hielo con forma de “V” invertida por donde se enhebra la cuerda para rapelar). Llegamos a las carpas a las cinco de la tarde y Javi nos recibió con jugo, sopas y unos muy ricos fideos. Con el anochecer llegan los vascos que se les hizo un poco tarde. Les damos té caliente que preparamos cuando los vimos comenzar a rapelar tan tarde.
Dormimos hasta las 9:00 hs. Desarmamos todo y comenzamos el descenso de un solo tirón. Rapelamos las rampas del collado, destrepamos el glaciar, pasamos de largo el Campo Morena y a las 19:30 hs. estamos en el Campo Base. Nos invitan a cenar los vascos, hoy comemos como en casa, fideos con atún, tortilla y cerveza. Nos tiramos a dormir con los porteadores y los arrieros de los vascos.
A las 6:00 hs. nos despertamos y desayunamos con ellos café, té, galletitas y panqueques con dulce. Caminamos todo el día y al atardecer ya estamos en Cashapampa. Esa noche cenamos en la casa de Andrés de “Andean Kingdom”. Guille prepara unas pizzas caseras en el horno de barro que compartimos con los chicos de Bariloche, Mendoza y Mar del Plata.
Se nos van terminando los días y estas increíbles escaladas peruanas, que nacieron como sueños, luego fueron proyectos y ahora están entre nuestros recuerdos.

Quiero agradecer a mis amigos, a mi familia, a Guille que sin vos esta aventura no hubiera sido posible, a Vero por apoyarme en este proyecto, y a mi papá, compañero de cordada en la vida que desde el cielo me cuida. Gracias a todos.

Auspicios: Esta expedición fue posible gracias al apoyo de Westerns westerns.com.ar, Lippi lippi.cl, El Refugio aconcagua6962.com.ar, y la Municipalidad de Rosario.  

 


Mercado de Huaraz


Cerro Pisco (5752 m)


Guillermo Her y Alejandro Carrasco en la cumbre del cerro Pisco


Guille camino al C.1 del Chopicalqui (6345 m)


Ale y Guille en la antecumbre del Chopicalqui


Ale y Guille en la cumbre del Chopicalqui


Cerro Alpamayo (5947 m)


Benja en el último largo del Alpamayo


Ale y Guille en la cumbre del Alpamayo


Campo Base del Alpamayo con el Quitaraju al fondo


Ale Rapelando el collado Alpamayo Quitaraju