Diciembre 2007    

 

NEVADO DE CACHI
CUMBRE LIBERTADOR GRAL. SAN MARTÍN (6.380 m)
SALTA

Por Eduardo Sibulosky y Fernando Santamaría

Cada uno de nosotros escribe su propio relato, con las circunstancias, contexto, y el sentir de cada ascenso. No sólo llevamos la mochila con nuestro equipo, sino también la “mochila” interior, que en parte compartimos porque somos amigos, y de la que un poco tratamos de dejar en el cerro cuando podemos.
Las salidas las venimos programando de un año al otro. Ésta, integrada por Magdalena López (Pancha) de Salta, Fernando Santamaría mendocino viviendo en Salta, Rolando Pronotto (Prono), Eduardo D`Angelo (Funyi) de Mendoza y yo, Eduardo Sibulosky de Buenos Aires. Del grupo, con Fernando y Eduardo hace varios años que venimos haciendo cerros juntos: Pissis, Tres Cruces, Walter Penck, Llullaillaco...
El ascenso fue realizado por la ruta llamada Normal o de las Cuevas. Siempre nos acompaña la vieja sensación, casi indescriptible, de ascender montañas y sentir este sacrificado deporte como un estilo de vida con todo lo que implica y significa.
He estado unos días aclimatando en Vallecitos junto a Rolando, tres días de intensas nevadas, y desde Mendoza partimos junto a Eduardo hacia Salta.

15 de octubre de 2007: Partimos desde El Algarrobal, en Cachi Adentro, hacia el campamento base. Contratamos los servicios de carga de Walter Tolaba, alias Patacón, que junto con el arriero Crescencio y sus burros nos acompañaron durante dos días de extensa caminata, rodeados de un sinfín de montañas, quebradas laberínticas, vegas y corrales de piedra. Paisajes maravillosos. Días de mucho calor con tardes ventosas y noches muy frías. Cada uno de nosotros muy concentrados en nuestros pensamientos y el sentir. Siempre extraño a mis hijos pero nunca sentí tanta angustia ni los extrañé tan profundamente como esta vez.
La jornada arrancó a las 10.00 hs y terminó a las 17.00 hs, en el Campamento 1, Corral Blanco, a 3.700 m.

El 16 caminamos de las 8.30 hs hasta las 17.30 hs, Campamento 2, Rincón Mina, a 4.625 m.
Saliendo de C1 nos cruzamos con una gran apacheta, a la que ofrecemos agua, cigarrillos y pedimos permiso para el ascenso. La madre tierra es sagrada, hay que reverenciarla y así lo hacemos, y aprendemos con el tiempo. Para los arrieros esto es su verdadero culto, al que no somos ajenos y acompañamos humildemente. Los arrieros se quedan en el campamento Andorra, un poco más abajo y más protegido que el C2. Establecido en el C2, decidimos que al día siguiente no ascenderíamos al C3 (Nivómetro, a 5.000 m). Estábamos muy cansados: Rolando mal de los intestinos, Pancha con fuertes dolores de cabeza, yo molesto y desmotivado, y el resto bien. Aparte de tener que transportar todo el equipo teníamos que llevar 5 litros de agua cada uno, pues en ese lugar no hay.

El 17 seguimos en el C2. Los achacados no mejoraban, y decidimos que al día siguiente saldríamos a la cumbre desde aquí.

El 18 nos levantamos a la 01.00 hs. Habíamos dormido mal. Prono no sube, Pancha sigue con dolores y algunos edemas faciales, y yo al fin pude “ponerme las pilas”. Desayunamos, luego el eterno problema de vestirnos en la carpa, las puteadas y finalmente a las 02.30 hs partimos. Hace mucho frío, no corre viento. El punto es tratar de hacer cumbre no mucho más tarde del medio día, pues luego sopla el viento. Lentamente comenzamos el ascenso, nos cuesta encontrar la canaleta que veíamos perfectamente de día. Cuando damos con ella Eduardo decide volver; no entró nunca en calor; desganando y después de algunos intentos da media vuelta y comienza a descender. Quedamos Fernando y yo. El ascenso por la canaleta se hace lento, muchas piedras, planchas de hielo y oscuridad casi total. A las 05.30 hs estamos en el Nivómetro. A las 07.00 hs estamos al pie de una canaleta que tiene un fino hilo de nieve: esta es la ruta que nos indicó Martín Oliver, pero vemos que es más directo ir por la izquierda. Luego nos enteramos que es una ruta nueva y la llamamos “Diarrea” en honor a Prono. Es dura, todo roca suelta. Subimos y subimos, el filo parece no aparecer nunca, y cuando lo vemos, llegamos aparece otro mas atrás. Durísimo, hasta que a las 12.30 hs luego de atravesar dos glaciares, llegamos al filo que nos lleva a la cumbre.
Caminamos durante casi una hora, descendiendo y ascendiendo por este filo que mira hacia el oeste. Hacia un lado cae un blanco glaciar y hacia el otro sólo acarreo. Finalmente tuerce al norte para dejarnos en la cumbre. Son las 13.30 hs cuando nos abrazamos. Fer llega unos minutos antes que yo. Se repite siempre lo mismo y cada vez tan diferente... Esa felicidad, esas lágrimas que nacen de lo más profundo, por los seres queridos, por los amigos, por la vida, por la libertad y por nosotros, que somos unos privilegiados por estar ahí.
En la cumbre se encuentra un busto del Gral. San Martín, y una placa recordatoria al primer año de democracia en nuestro país.
Una hora después iniciamos el descenso y pasamos a buscar las mochilas que habíamos dejado más abajo. Fue penosamente duro bajar, y más al ver desde arriba que abajo en el campamento ya no estaba una carpa. Nos invadió una mezcla de dolor, bronca, duda y profundo miedo. No sabíamos que había pasado y para colmo tampoco apareció el arriero. Llegamos a las 18.30 hs, a hidratarnos, y nos costó dormir por el cansancio y la preocupación.

El 19 amanecemos temprano, desarmamos el campamento, llega el arriero a cargar parte del equipo y nosotros comenzamos a descender a las 08.30 hs. El descenso no es menos tortuoso que el ascenso. Aquí pudimos descubrir no sólo los dos mil metros de desnivel, sino también la distancia recorrida, sortear los obstáculos que de ida no vimos y poner a prueba nuestra resistencia, orientación y capacidad para salir de este laberinto de filos, quebradas, subidas y bajadas, en esta zona de Las Cuevas. Por momentos nos alcanzan los burros, luego los perdemos y así hasta llegar a nuestro lugar de partida en Cachi Adentro. Eran las 17.30 hs. Esperamos un poco y aparecen nuestros amigos, luego de “putearnos”, abrazarnos, brindar, reprocharnos lo que no hicimos y felicitándonos por lo que sí hicimos. Ellos bajaron porque Prono no mejoraba, Pancha tampoco y Eduardo correctamente tomó la decisión de bajar. Habían tardado doce horas en hacerlo, fue durísimo.

El 20 descansamos en Cachi. Pancha y Fernando se quedan en Salta y el 21 Eduardo, Prono y yo partimos a Mendoza.

Hemos superado más de 1600 m de desnivel, hemos abierto una ruta casi directa hasta la cumbre, hemos bajado cansados y felices. A pesar de nuestros años seguimos “creciendo”. Y lo mejor: mis amigos.

Cronología

15/10: Cachi-El Algarrobal-C1 (3.700 m) Corral Blanco.
16/10: C1 – C2 (4.625 m) Rincón Mina.
17/10: C2 – Aclimatación – Decisión de no subir al C3 Nivómetro.
18/10: C2 – Cumbre – C2.
19/10: C2 – El Algarrobal – Cachi.


Filo cumbrero visto desde la cumbre.


De izq a der: Fernando,Pancha, Prono y Sibu; sentado Funyi


Fernando ascendiendo por ladera de nieve-hielo


Fernando en la cumbre