Diciembre 2007    

 

MUJERES EN LA MONTAÑA

UNA DANZA MÁS ESTÉTICA Y ESPIRITUAL

Reportaje a MARIA JOSÉ MOISÉS, escaladora y guía de montaña (EPGAMT), realizado por Ángel Ezequiel Armesto.

Contanos un poco de tu infancia, donde naciste, y como comenzaste a sentirte atraída por las montañas.
Nací en la ciudad de Mendoza  pero viví toda mi infancia y parte de la adolescencia en el campo, cerca de Tunuyán, situación que despertó en mí gran interés por la naturaleza. Por esos tiempos me la pasaba caminando por senderos en los campos cercanos a mi casa, hasta que a los ocho años mis padres comenzaron a enviarme a campamentos infantiles organizados por el Club Andino Tunuyán. Gracias a esos primeros pasos y al espíritu aventurero de mi papá, nació mi pasión por las montañas.
Pocos años después y con sólo quince primaveras decidí cruzar los Andes en mountain bike desde Chile hacia Argentina, siguiendo el valle del Rió Tunuyán. Durante este viaje descubrí que estar en la montaña era lo que quería para mi vida.

Cuándo realmente entendiste que podrías llegar a competir a alto nivel?
La verdad es que nunca esperé llegar a competir a nivel nacional y menos internacional. Sin querer me fui metiendo en el ambiente de las competencias cuando comencé a escalar en el CAM.  Allí varios amigos insistían en que compitiera porque pensaban que me podía ir bien, y haciéndoles caso empecé a viajar por diferentes provincias, sin esperar nada, aunque la mayoría de las veces obtenía el primer puesto, cosa que fue un gran estímulo.
Pasados algunos años de prudente crecimiento, compitiendo a nivel nacional, decidí probar suerte en un sudamericano de boulder en Chile. Allí fue cuando realmente me di cuenta de lo que podía lograr gracias a la motivación, el entrenamiento y mucho amor por la escalada. Ese campeonato me mostró que mi nivel no sólo era bueno en la Argentina sino que también se comparaba con el de otros países.

Cuanto tiempo dedicaste al entrenamiento y cómo lo distribuías?
Durante varios años, especialmente cuando cursaba en la universidad, dedicaba al menos tres días a la semana a entrenar en el muro, y cada fin de semana que podía salía a escalar en la roca. También alternaba un poco la escalada en roca con ascensiones a cerros de altura. Eso me daba estado aeróbico mientras que la escalada hacía lo suyo con lo anaeróbico.
Fue sólo después de terminar con los estudios que pude dedicarme a viajar y a escalar en la roca a pleno. Eso pulió lo que faltaba a mi técnica, subiendo de grado, y convirtiendo la escalada en una danza más estética y espiritual.

Además de ser escaladora sos montañera; comentanos algunos de tus logros más relevantes y cuál es el que más satisfacción te dio?
De los lugares que he visitado, uno de los que más me ha gustado ha sido Perú. Allí tuve la oportunidad de escalar varias montañas de las que más me gustaron y marcaron mi trayectoria deportiva. De todos ellos rescato como favorita, a la ascensión a La Esfinge, que es sin duda mi mayor logro en escalada alpina, una suerte de combinación entre la altura y una escalada clásica y comprometida.
En segundo lugar pero muy justitos, Los Nevados Artesonraju y Chopicalqui, que me deslumbraron con sus increíbles laderas de puro hielo, y pusieron en evidencia la importancia de la voluntad y fortaleza mental que hacen falta para llegar a la cima.

Cómo compatibilizás el entrenar para una disciplina tan exigente como es la escalada, con el trabajo de guía en el Aconcagua o en la Patagonia?
A pesar de que la disciplina que más me atrapa es la escalada en roca, nunca dejaron de gustarme las ascensiones y la escalada en hielo. Me parece que la combinación perfecta es ascender una montaña, con tramos de hielo, de roca y que además sea de altura.
El trabajar de guía en lugares como el Aconcagua o la Patagonia me permiten desarrollarme como montañista, y ayudan a que mi espíritu se fortalezca para enfrentar situaciones extremas, ya sea cuando estoy guiando o en una escalada comprometida.
Eso sí, se hace bastante difícil mantenerme entrenada para la roca cuando me paso días caminando con una mochila pesada y sin tocar una presa!

Alguna vez te sentiste incómoda por la poca cantidad de mujeres que practican el deporte?
La pasión que siento al escalar hace que no me importe la diferencia de géneros, el secreto es mantener la motivación bien alta y no perder el foco de lo que se está haciendo y de  lo que se pretende lograr. Algunas veces encuentro cosas que no me gustan del “ambiente montañístico”, pero trato de que no influyan en mi escalada. Hay muchas mujeres fuertes y capaces de hacer grandes logros en la montaña; sólo tienen que proponérselo.

Ya que has tenido la oportunidad de conocer otros países, cómo ves el nivel y la forma de entrenamiento del deporte femenino local con respecto al exterior?
Creo que el nivel femenino nacional a dado un gran salto en los últimos años. Cada vez hay más chicas escalando con objetivos claros y afán de superación. Si bien en otros países el nivel femenino es muy alto, también es cierto que hay una cultura de escalada anterior que en la Argentina, y por lo tanto también hay más escuelas, escaladores y aperturistas, situación que ayuda a subir el nivel.


Majo Moisés.


En Los Gigantes, Córdoba.


En “El Cohete”, Arenales, Mendoza.