Febrero 2010    

 
 
 

Los Glaciares por dentro

Si las enormes lenguas congeladas del Hielo Continental Patagónico son un atractivo único que convoca a visitantes de todo el mundo, las redes de cavernas ocultas bajo los glaciares lo son aún más, aunque ese espectáculo esté reservado a los pocos que se animan a explorarlas.
Las imágenes de esta nota muestran el trabajo realizado por el grupo italiano “La Venta” que en distintas ocasiones vino a la Argentina a hacer espeleología dentro de los glaciares de Hielo Continental Patagónico.
En febrero de 2004 estuvieron en el glaciar Upsala y en abril de ese año en el glaciar Grey, en las Torres del Paine, Chile, siendo la décima vez que visitaban nuestro país desde 1988. Seis de esas veces hicieron trabajos de exploración: en 1991 vinieron al glaciar Marconi, en 1994 y 1995 al Perito Moreno, en 1997 al Viedma, en 2000 al Tyndall y en 2004 al Upsala y al Grey.

Una expedición de reconocimiento puede ser de cinco personas, con 50 kg de carga por persona y puede durar diez días. Pero una expedición completa de trabajo incluye equipos de buceo, helicóptero, diez o doce personas, dos o tres toneladas de equipo y puede durar quince días.

Explorar los hielos significa habitar paisajes increíbles; hombres hollando el glaciar e introduciéndose en los laberintos internos. El agua recorriendo extrañas formas de hielo cristal azul profundo. Las vidriosas venas de los glaciares forman un paisaje tan maravilloso como misterioso. El hielo es muy duro y muy azul por la ausencia de aire. En la superficie el hielo se ve blanco porque aloja micro-burbujas.

"Es impresionante. Las galerías son bellísimas”, dice el director Giovani Badino.
“Hemos explorado las cuevas más hermosas del mundo, y la que hallamos en el glaciar Perito Moreno está  entre ellas, no sólo porque es la más larga que encontramos en el hielo sino porque es de las más lindas".

“El Hielo Patagónico Sur tiene una extensión de 22.500 km2, mientras que las lenguas miden 100 o 200 km2; son muy chicas comparadas con esa fuente" agrega Badino. "Eso es lo que las hace deslizarse hasta lugares más cálidos: el Perito Moreno se ubica en un medio inesperado, llegando a lugares donde nunca podría existir un glaciar", observó al aludir al entorno boscoso del glaciar que constituye el principal atractivo turístico santacruceño.
En particular, Badino coincidió con el diagnóstico de investigadores de la Universidad de Wisconsin y la agrupación ambientalista Greenpeace respecto del glaciar Upsala, también en Santa Cruz. El Upsala "retrocede de manera impresionante y está  en situación de crisis. Hace años se lo podía cruzar por
varios lugares, ahora sólo por puntos específicos", advirtió.
"Mi impresión es que por sus condiciones topográficas, el Perito Moreno está  muy bien. El Upsala está  muy mal, y el Viedma -el otro gran glaciar santacruceño- está  en un punto intermedio, bajando pero no en situación de crisis", sintetizó.
Al cuantificar esa crisis, el investigador dijo que en el Upsala "se pudo observar un descenso de 100 metros en la altura respecto de los años 80", y que en esa merma "se perdieron unos 50 km3 cúbicos de agua".
"Hay una situación cuasi patológica en los glaciares: los estudios se reducen a ver un poco por encima, pero se requiere un estudio sistemático. Hay que hacer mucho más. Es extremadamente importante estudiarlos ahora", insistió el científico italiano.

"El cambio climático implica la modificación del régimen hídrico, la disponibilidad de agua, la vegetación. Poco para hacer, mucho para entender", sentenció Badino, al considerar que es "extremadamente importante hacer esfuerzos para apoyar la investigación Argentina" en esta  área.

(Edición de Santiago Storni de notas propias y de Telam).