Febrero 2010    

 
 
 

El Señor de las Montañas

Alfredo Eduardo Magnani, nació en Mendoza el 8 de diciembre de 1929 y nos ha dejado el 9 de marzo del 2010. Sus cenizas, han sido esparcidas en el Cementerio de Puente del Inca, al pie del Cerro Aconcagua.

Cuando visite a Alfredo Magnani en Mendoza me recibió de manera cordial y generosa. Yo estaba en plena elaboración del libro “Historia del Montañismo Argentino” y no había visto otro trabajo similar como el que estaba llevando a cabo Magnani. Una historia completa de todos nuestros Andes y nuestras montañas en más de diez tomos encuadernados en los que había volcado los informes de las primeras ascensiones. Un trabajo descomunal. Lo de cordial lo digo por que me abrió su casa, de manera gentil y amistosa, lo de su generosidad es porque actuó de forma instantánea y elocuente: abrió los archivos de su computadora y con una mano en mi hombro me expresó “Ahí tiene mijo, lo que necesite, lo graba y se lo lleva...”.
En sus propias palabras, un prólogo para el libro Historia del Montañismo Argentino, (Ediciones Palloni) podemos tener una dimensión de su largo recorrido por las montañas y montañistas del mundo y, como él manifestó, un despertar de muchos recuerdos:

“...Surgieron hombres; montañas; glaciares; selvas; sacrificios y esfuerzos en muchos casos tremendos y hasta peligrosos y en otros, momentos idílicos destinados a la contemplación de las indescriptibles bellezas que brinda la montaña y el disfrute de la paz espiritual que tan generosamente ofrecen las alturas.
Desfilaron ante mi mirada las figuras de Mattías Zurbriggen, cuya aldea adoptiva, Macugnaga en Italia, visité en busca de sus rastros; Nadine de Meyendorff, primera mujer que ascendió cumbres en los Andes Centrales y cuya tumba descubrí por casualidad en el florido cementerio de Chamonix, Francia; Alfredo Kôlliker, miembro de la primera expedición al Hielo Patagónico Sur realizada a principios del siglo pasado y a quien encontramos en Suiza en nuestra avanzada al Daulaghiri y nos relacionó, para obtener la importante experiencia himalayana de los alpinistas de ese país; Federico Reichert, el padre del andinismo, infatigable explorador y escalador de cumbres a lo largo de los Andes argentino-chilenos, desde la Puna hasta los más australes glaciares y picos patagónicos, que recibió con sorpresa y emoción su tarjeta personal que casi medio siglo antes habrá depositado bajo un grupo de piedras al pie de los Nevados Navarro y Gemelos y que fuera encontrada y enviada por quien escribe; Alberto M. de Agostini, que en sus numerosas y variadas incursiones, recorrió y trepó las misteriosas montañas recubiertas por nieves eternas y azotadas por los vientos huracanados de las recónditas regiones patagónicas y con quien tuve la fortuna de compartir un campamento al pie de la laguna del Torre en la zona del Fitz Roy, días durante los cuales me embelezó con anécdotas de sus aventuras y experiencias andinas; Nicolás Plantamura, primer argentino que alcanzó la cumbre de América y que tanto colaboró con mi ascensión al Aconcagua en 1946; los franceses Maurice Herzog, primer hombre en llegar a una cima de más de 8000 metros, el Annapurna, Lionel Terray y Albert Dragory que superaron como primicia el impresionante Fitz Roy el primero y la casi insuperable pared sur del Aconcagua el segundo, montañistas que hicieron posible y nos  acompañaron durante las exigentes etapas del curso de Aspirante-Guía en los Alpes franceses;Víctor Ostrowski, que obtuvo las "primeras" en el impresionante Mercedario y el intocado glaciar Noreste del Aconcagua y cuyos sabios consejos guiaron mis ascensiones juveniles; Edmund Hillary, el primer montañista que pisó la cota máxima de la tierra, la cumbre del Everest y que nos acompañó solidariamente en Katmandú con motivo de la tragedia de Ibañez en 1954.
También las imágenes de mis queridos compañeros y amigos de la montaña: Mario Caretta: Valentín J. Ugarte; Héctor Perone; Vicente Cichitti; Francisco Ibañez; Víctor Bringas; Carlos Sonntag; Gerardo Watzl; Dinko Bertoncelj; Roberto Busquets; Felipe A Godoy; Juan Carlos Tretrop; Alberto Vendrell; Bruno Uggeri; Herman Kark y tantos otros cuyos nombres escapan en este momento de mi memoria, hoy fallecidos en su casi totalidad y que participaron en mis expediciones en los Andes argentinos; chilenos; bolivianos; peruanos; Alpes e Himalaya, danzaron ante mi mente despertando el recuerdo de intensos momentos compartidos...
Tan rico caudal de vivencias así como mi llegada a los 80 años, de los que dediqué casi setenta a mi pasión montañera, traen a mi mente un pensamiento del inolvidable Dr. Reichert:
"Adios ¡oh! áurea juventud pasada en las alturas que tanto me has brindado. ¡Oh! maravillosos períodos de lucha y embate, ímpetu de creaciones y espíritu emprendedor en mi segunda patria, Argentina, que dieron a mi existencia, valor, emoción y sentido".

Alfredo Magnani cumplía 80 años. Era 8 de diciembre de 2009. Estábamos en su departamento, en su cubil, rodeados de libros de montaña y con un café que nos traía Haydée su compañera de toda la vida. Alfredo nos recibió afablemente y se disculpaba por los continuos llamados que le deseaban un feliz día y otros 80 años más...Busquets desde Chile, Jackeline de Watzl, sus nietas, un yerno desde Túnez, sus hijas. Era un día especial. Con su hablar lento, pensado, meditado y su gesto como disfrutando de algún sabor en su paladar, se acomodaba sus anteojos, se cruzaba los brazos, se tiraba hacia atrás en el sillón y seguía con sus imperdibles descripciones de montañas, valles, quebradas, pasos, filos y glaciares. Las manos parecían dar otra vuelta de página a cada momento. Sobre todo cuando el mismo se corregía diciendo “Bue, pero eso es otra historia...”  sin terminar del todo la frase...

Ya estaba en marcha el libro de su biografía, uno de los títulos de la colección “Dinosaurios” que va a presentar Carlos Palloni en este 2011. Me puse a trabajar con entusiasmo  en este  proyecto y con el placer de imaginarme compartiendo con Tito la presentación, “su” libro, pero...en octubre del 2010, Haydée me enviaba esta noticia: “Te escribo con mucha pena, he venido a casa a buscar algunas cosas porque acabamos de internar a Tito con un posible ACV...” y de allí en mas, vivimos a la distancia, su angustia, su esperanza por leves mejorías, su amor, su pesar hasta que el día 9 de marzo, nos dio el triste aviso: “El Señor de las Montañas ha partido. Agradezco sus cariños y, recordarlo, es la mejor forma de tenerlo con nosotros...”.
Al día siguiente la llame a las siete de la mañana, le deje mi abrazo y partí para el Colchiqui, el cerro sagrado en Ongamira. Arriba, antes de volcarnos a la cara Oeste, el viento movía los pastos como si fuera un mar dorado y allí con Alfredo, imaginariamente, agradecimos la brisa fresca y los privilegios que la vida nos da al sentir esta libertad en las montañas.
Ese fue mi homenaje, querido amigo...

Alfredo Eduardo Magnani
Obtuvo  el título de Abogado en la Universidad Nacional de Córdoba en 1952. En 1944 escaló la cima del Cerro El Plata (6300) y en 1946, alcanzó el Cerro Aconcagua (6970) convirtiéndose en el andinista más joven que había logrado esa meta. En 1950 organizó y dirigió la primera expedición andina argentina al extranjero, escalando los cerros Illimani y Huayna Potosi, en Bolivia. Seleccionado por la Federación Argentina de Ski y Andinismo, en 1952 participó de los cursos de alpinismo de la Ecôle Nacional de Ski et Alpinisme de Chamonix. Integró la primera cordada argentina que pisó la cumbre del Monte Blanco. En 1954 fue seleccionado para participar en la Primera Expedición Argentina al Himalaya, a la  entonces invicta cima del Monte Dhaulagiri (8160). Llevó a cabo, numerosas exploraciones y escaladas sobre montañas de Perú; Chile, Francia e Italia y en 1976 participó en exploraciones sobre el Glaciar Khumbu al pie del Monte Everest. Corresponde al Dr. Magnani la iniciativa e impulso en la creación de los Parques Provinciales Aconcagua y Volcán Tupungato. Ha sido designado Miembro Honorario de la Escuela de Guías de Alta Montaña y Trekking de la Provincia de Mendoza y de la Asociación Argentina de Guías de Alta Montaña, con sede en San Carlos de Bariloche. Las Tropas de Montaña del Ejército Argentino le otorgaron en 1999 el “Cóndor de Oro Ad Honorem” y en 2000 la Legislatura de la Provincia de Mendoza le confirió la “Distinción Legislativa Don José de San Martín”. En el año 2004 U.P.A.M.E Unión Panamericana de Asociaciones de Montaña le otorgó la medalla de  Honor. En abril de 2007 el Gobierno de Mendoza designó con el nombre de “Dr. Alfredo E. Magnani” al Centro de Visitantes del Parque Provincial Aconcagua, construido en el ingreso al mismo. En agosto de 2009 el Club Andino Bariloche le otorgó una distinción y la Escuela Militar de Montaña el título de “Caballero de la Montaña, en el grado de Oficial”. Es autor de “Aconcagua” en colaboración con Luis A. Parra (1981), “Argentinos al Himalaya” (1955 y 1999), “Mendocinos al Himalaya” (1994) y Colección de Montañas Argentinas (inédito)