Thomas Ulrich de nuevo en Patagonia
Hielo Longitudinal. Record en velocidad


Reportaje y traducción: Santiago Storni
Colaboró en la edición Raúl Indarte
Fotos: Visual Impact / Thomas Ulrich.


Esta expedición duró del 24 de agosto al 16 de octubre de 2004, y fue publicada mundialmente por National Geographic, pero inexplicablemente no se la vio hasta ahora en la versión en español de la revista. El 28 de abril de este año, Thomas Ulrich pasó por Buenos Aires y nos concedió esta entrevista exclusiva.

LOS ALPES

-Naciste el Suiza...
En Interlaken
-¿Empezaste a escalar de chico?
Sí. Pero cuando empecé no podía decírselo a mi mamá. En esos tiempos la escalada no era algo aceptado como ahora, nos consideraban locos...
-¿Años?
Aproximadamente 1967. No te lo imaginás. A los maestros de la escuela no les gustaba, y si se enteraban capaz que llamaban a tus padres. Hoy es diferente, incluso ahora es parte del sistema educativo, y hay escuelas con muros de escalada. Te hace sentir responsable. Ahora es distinto a cuando yo empecé.
En realidad primero fui esquiador. A los 17 participaba de carreras de esquí, pero la escalada me fue interesando cada vez más. Y soy una persona que le gusta empujar los límites, así que rápidamente comencé a escalar duro y parejo.
-¿En los Alpes?
Sí, cerca de mi casa. No tenía que viajar mucho; está lleno de montañas por ahí. Y no sé si a los 23 ó 24 años llevé conmigo una camarita por primera vez para tomar algunas fotos, y a la vuelta explicaba a mi madre lo que hacíamos (para entonces ya podía contarle). Pero realmente nunca soñé con convertirme en fotógrafo. Lo hacía para aprovechar la ocasión.
-¿Cuáles fueron las montañas más significativas, y luego cómo empezaste a escalar fuera de Los Alpes?
Tenemos varios, el Eiger por ejemplo. Pero el 1988 vine por primera vez en una expedición a Patagonia a escalar el Fitz Roy.

PATAGONIA

-¿Entonces tu primer escalada fuera de los Alpes fue en Patagonia?
Sí.
-¿Y cuántas veces volviste?
Creo que con ésta son diez veces. Te cuento por qué me interesan especialmente estas montañas: Yo puedo escalar diez veces en el Cerro Torre, que para mí es más aventura y me voy a sentir más feliz que si viajo a los Himalayas, Pakistán, etc. Me gusta volver a estos lugares que conozco, con gente que conozco, y descubrir más y más.
-¿Cuál es para vos la montaña más importante en tu carrera?
Creo que el Cerro Torres en como... como una llama que está siempre encendida, y siempre vuelves hacia ella porque siempre está allí. Otros lugares también son muy lindos pero el Cerro Torre es algo especial. Y no por la "gloria" de alcanzar la cumbre, sino también por los amigos, la experiencia en la montaña... Subir por la cara oeste en el '99 fue toda una experiencia (Ver National Geographic marzo '2000).
-Vi un video en el que estuvieron con Casimiro Ferrari...
Esa fue otra expedición, en el 2001. Una experiencia fuerte también, pero de otra manera (intentaron la Maestri-Egger). Yo me reencontré con Casimiro después de algunos años de habernos conocido. Ahí tuvimos que rescatarlo, y mas tarde murió en Italia
-¿Ustedes lo rescataron?
Sí, estábamos con él en su estancia, y organizamos el rescate, que hubo que hacer con helicóptero para sacarlo.
-En el video se ve a su mujer, Ana Rojo, pidiendo asistencia por radio.
Sí, estábamos todos juntos ahí. Fue un poco extraño porque nos encontramos con Casimiro en Buenos Aires, cuando llegamos de Suiza y le contamos lo que pensábamos hacer en el Cerro Torre, en invierno. Y él nos invitó a su estancia. Se lo veía lleno de fuerza, y nadie me dijo que estaba enfermo. Entonces yo pienso que si no hubiésemos venido, él quizás se hubiese quedado en Calafate, y quizás no hubiese caído tan enfermo. Pero la gente me dice que Casimiro era muy fuerte, pero en parte fue un momento muy difícil para mí (N.E: El video muestra que la cantidad de nieve acumulada en el camino los obliga a, primero empujar y luego a abandonar la camioneta y continuar con esquíes bajo una intensa nevada para llegar a la estancia). Luego en la escalada tuvimos buen tiempo, y estábamos motivados . Pero después de seis días, en los que por primera vez yo estaba en la montaña así, haciendo fotos, filmando y escalando, un gran pedazo de hielo se nos cayó encima; casi pierdo la vida.
Yo estaba justo ahí, preparándome para escalar el siguiente largo, y si hubiera ocurrido un minuto después, hubiera estado justo donde el hielo cayó. Por eso fue una experiencia fuerte para mi. Tenés los dos aspectos: a veces la gloria y a veces esto. Por todo eso el Cerro Torre significa mucho para mí, y creo que voy a volver a escalarlo.
-¿A intentar qué otra cosa?
Quizás escalar muy tranquilo la ruta del compresor, solo. Pero con cuerda, sin hacer locuras; no como lo hacen algunos buenos escaladores jóvenes ahora. Lo haría sólo para mí. O ir de nuevo a la cara oeste, a experimentar eso de nuevo.

NATIONAL GEOGRAPHIC
-¿Cómo te contactaste con National Geographic y cómo fuiste convirtiéndote en un fotógrafo de montaña de renombre?
Yo no me convertí en fotógrafo profesional de un día para otro. Trabajé como guía. Tuve una compañía de paracaidismo, saltos en tandem. Entonces fui desarrollando mis negocios y creciendo gradualmente hasta adquirir un buen nivel. Y como soy yo, que siempre me gusta romper con lo establecido, un día decidí contactar con National Geographic. Otros fotógrafos creen que es apuntar demasiado alto, y no se acercan. Pero si te acercás tenés que estar seguro que vas a proponer algo que va a ser aceptado. Porque si te presentás varias veces con cosas que no les gustan, te vas a quemar. Mi primer presentación fue en 1999 con la propuesta del Cerro Torre. Y luego volví con la propuesta del Campo del Hielo. Y ahora estoy con una historia partiendo de Rusia.
-¿Cuál?
Böerge y yo haríamos una pequeña expedición en unas islas al norte, que podría ser otra historia para publicar.
-¿Cuándo?
La haríamos en julio.
Ellos toman solo a los mejores, realmente es un alto nivel. Uno puede sentirse un poco orgulloso de poder hacerlo.
-¿Cómo se conocieron con Rolo Garibotti?
Lo conocí en Suiza en realidad. Él estaba trabajando en la misma agencia con Nico (de la Cruz), que hacen actividades de aventura: canyoing, rafting, paracaidismo, escalada, rapel. En 1999 creo. Ahí lo conocí y me contó que era de Argentina. Ahora hace años que no lo veo. Me gustaría verlo de nuevo. Ya nos encontraremos; le dije que si va por Europa me avise.
-¿Vos haces fotos y videos?
Sí, pero no filmo mucho incluso en el Campo de Hielo hicimos un video, pero estuvimos más concentrados en las fotos que en filmar. No podés hacer las dos cosas a la vez en muy alto nivel; Tenés que optar.
-Es una dificultad adicional escalar haciendo fotos...
Sí, seguro, A veces sólo quisiera estar escalando. Quizás con el tiempo deje de hacer este tipo de expediciones.
-¿Si?
Sí, también por la familia.


LA FAMILIA
-¿Cuando uno forma una familia, le cambia la actitud?
Sí, totalmente. Pero a mi también me ayuda mucho. Porque cuando yo era joven era medio loco. Desde que tengo familia tengo que ser más inteligente, y si te sentís responsable de tu familia pensás mejor las cosas. Pero me ayuda a sacar buenas conclusiones, y si estoy en situaciones de peligro, o si tengo que decidir éste o aquél otro camino, ahí me son de gran ayuda, porque siempre tenés a tu familia detrás. Cuando voy a una expedición, la seguridad es la primera prioridad. Si voy a una expedición que puede tener algún riesgo, entonces la seguridad debe estar al más alto nivel; si no, podés perder tu vida. A veces la gente cree que a uno no le importa eso, pero la verdad es todo lo contrario, a uno sí que le importa. Y la familia es lo que realmente hace que yo vuelva a mi casa cada vez. No dudo de eso.
Porque aprendí que a veces hay que decir "no". A veces es una decisión difícil, porque yo ya no escalo entre amigos, sino que tengo sponsors, y sé que si hago una determinada escalada va a ser algo importante, que va a salir en las revistas, que se va a filmar y va a tener un aspecto comercial interesante. Pero aún así a veces hay que decir "no", y en esos momentos mi familia es una gran ayuda para mí.

POLO NORTE Y EVEREST
-¿Además de Patagonia, en qué otros lugares hiciste expediciones?
No muchos más. Estuve en Groenlandia dos veces, y Estados Unidos...
-¿Te gustaría ir a la Antártida?
Sí, no estuve. Ahora estoy planeando una expedición que pasará por el Polo Norte.
La travesía del Campo de Hielo Patagónico me enseñó mucho acerca del desplazamiento por el hielo horizontal, ya no vertical. Entonces estoy planeando cruzar el "Océano Ártico" en el 2006, desde Siberia a Canadá, solo, y
sin ningún apoyo.
-¿Solo?
Sí. El norte me atrae. Mi esposa es de noruega, y me gusta la cultura que tienen allí.
-¿Y utilizarás elementos similares que en el Campo de Hielo?
Sí, kite, esquíes, etc. Creo que va
a ser mi proyecto mas importante.
-¿Cuántas veces en el año salís de expedición?
Todos los años salgo por lo menos durante dos meses. En el 2003 estuve un poco más parado porque, con el proyecto del Campo de Hielo con la National Geographic Society, que no terminaban de decidirse, no tuve mucho que hacer.
Entonces la televisión suiza me buscó para ir como camarógrafo al Everest. Le expliqué a mi familia que estaba con poco trabajo y que tenía que hacer algo, y que podría ganar bien si iba al Everest. Pero que si se confirmaba lo del Campo de Hielo, haría ambas cosas.
Lo hablamos, y dijeron que podrían con eso. Entonces me fui al Everest, por dos meses con la televisión Suiza. Al décimo día de estar en el campo base recibí el mensaje de la National Geographic, y en total yo iba a estar afuera cinco o seis meses. Y cuando volví a casa estu-ve un mes y medio y volví a irme, para hacer el Campo de Hielo.
-Un lugar muy distinto, porque el hielo patagónico es la soledad...
Sí, el Everest es loco. Por eso no es un sueño importante para mí. Si fuera allí por mi cuenta, haría más bien una historia de los sherpas, y de cómo es vivir allí; no de una expedición.
-¿Está muy comercializado?
Sí, porque vas y te ofrecen todo lo necesario para ir a la cumbre, y eso no es aventura para mí. Pero fue una experiencia extraña. Tuve que ser muy tolerante porque yo era el camarógrafo de cumbre, y todo el tiem-po tenía gente junto a mí, y yo tenia que filmar, y a veces me hubiera gustado mandarlos a la luna! Además tienen una mentalidad que no comparto. No son muy amables con los sherpas, que en realidad son los que los ayudan, y mucho, a tener éxito con la cumbre.
Luego volví a casa, tuve unos días de relax, y salí de nuevo a esta dura expedición del Campo de Hielo, que fue muy exigente. Así que fue una experiencia extraña pasar de una expedición a otra. Pero me las arreglé.

FOTOGRAFO Y ESCALADOR
-¿Otros fotógrafos de montaña que admires?
Si, los hay, pero no me fijo mucho en lo que pasa a mi alrededor. Yo hago las cosas a mi modo y tengo mis propias ideas. No me interesa ni copiar ni competir. A veces estás copiando si saberlo, de mane-ra automática, pero normalmente prefiero inventar cosas nuevas.
Varios años pude pensar más en las fotos, cuando salía de viaje.
Por ejemplo cuando hicimos la cara oeste del Torre en el '99, había buenos escaladores y yo no tuve que escalar mucho, lo que me permitió tomar lindas fotos. Pero en el Hielo fue lo contrario, y tuve que ocuparme, más del aspecto deportivo. Sé que tengo mucha experiencia, todavía escalo en un nivel alto; a mi edad aún escalo 8 a. Entonces sé que soy un buen deportista, no sólo un buen fotógrafo. Por eso ahora quiero experimentar, quizás por última vez, lo que puedo hacer físicamente. Por eso esta expedición que planeo al Polo Norte es más por el aspecto deportivo. Pero junto a eso, tengo la posibilidad de documentarlo profesionalmente, y difundirlo en medios, y eso ayuda mucho. Por ejemplo en el Everest yo no era un montañista sino un camarógrafo. Pero en el Campo de Hielo era un explorador que tomaba fotos. Eso es lo que me gusta, poder ponerme de un lado y del otro.
-¿ Qué te considerás vos? ¿Un escalador, un fotógrafo, o ambos?
Los últimos años estaba un poco desanimado viendo que la gente me tomaba solamente como fotógrafo, sin ver lo que tenía yo que hacer detrás de los trabajos. Por ejemplo, la expedición que te contaba del '99 al Cerro Torre, tuve buenos compañeros de equipo, pero no estuvieron del todo bien cuando estuvimos allí: uno se en-fermó, otro tenia problemas, y por momentos tuve que liderar el grupo y a la vez tomar fotos. Por eso me decepciono un poco si me ven sólo como fotógrafo. Pero tenés que convivir con eso. A veces, si conozco a alguien nuevo, es mejor no contarle todo lo que hago, porque si le empiezo a decir que soy piloto, paracaidista de tandem, guía de montaña, fotógrafo, cineasta, puede parecer demasiado.
.¿Alguna vez hiciste salto B.A.S.E.?
No, no me gusta. Casi lo hago de soltero. Porque tenía un muy buen amigo, suizo, muy buen escalador, que escalaba solo en El Capitán hace años. Y volvió a Suiza con el salto B.A.S.E. y le tomé muchas fotos practicando. Y después se mató. Antes de eso veníamos ha-blando de que podría empezar yo también.
.Acá se proyectó tu película de salto B.A.S.E en el Eiger...
Ah, sí; del "Champignon" (formación rocosa. Ver Tapa al borde Nº 75). A veces no es fácil entender las distintas cosas que hago. Parecen demasiadas. Pero cuando las cuento hay quienes ven que tienen más posibilidades si trabajan conmigo. Muchos años trabajé como guía de montaña con licencia internacional, y varias veces me contrataron para películas, como una James Bond, como guía de seguridad.
.¿Cuál?
"Golden Eye", para la escena del avión, que en la película transcurre en Siberia, pero se filmó en Suiza. Estuve dos meses trabajando ahí.
.¿Otra?
Sí, hay otra que vi que va a venir a la Argentina. Es una producción Inglesa y Danesa. Es en Groenlandia, y estuve un mes allí. También me contrataron para varios avisos y clips. Es que no podés hacer únicamente expediciones. Los negocios y estos trabajos comerciales te aportan el dinero para mantener a la familia.
.¿Aparte de tu plan del 2006, pensás que volverás para la Argentina?
Seguro. Voy a volver a la Patagonia.
.¿Sabes cuándo?
No, pero me encantó tomar contacto con los caballos en Patagonia. Y creo que algún día me gustaría hacer alguna expedición con caballos.
-En tu película del Cerro Torre aparece mucho Don Guerra. ¡Casi parece el protagonista!
Sí (risas), muy buen tipo. (Proveedor casi legendario de caballos a montañistas en El Chaltén). Me gustaría hacer algo así. Quizás con mis dos hijas, que les gustan mucho los caballos. Quizás sea una expedición familiar. Por eso ya no pienso en expediciones difíciles. El Cerro Torre ya tiene un montón de vías, y no se por qué pero eso ya no me atrae, como sí me atrajo la cara oeste. Yo creo que las demás rutas no son necesarias. Con la oeste es suficiente. Porque las otras son casi como escalda deportiva, demasiadas vías.
Así que no creo que vuelva para hacer expediciones muy exigentes, o quizás vaya solo al Cerro Torre, pero no a hacer locuras, sino solamente a vivir una linda experiencia. Y también la otra montaña que escalé acá en 1988, el Fitz Roy; cuando vi el Torre dije "O.K. subamos el Fitz Roy, pero después vamos a hacer el Torre". Ya lo ví no sólo como escalador sino también como fotógrafo, y es simplemente hermoso. Así que, sí, de este otro modo pienso que voy a volver a la Patagonia.
-¿Qué mapa recomendás del Campo de Hielo, el de Tamayo, el de Pablo Besser?
Lo mejor es usar fotos satelitales, como tuvimos que hacer nosotros.
-¿Las bajaste de internet?

En internet podés conseguir, pero no con buena definición. A nosotros nos las proveyó una agencia.
Yo considero que nos es UN campo de hielo, sino dos. La falla Reichert es un pronunciado desnivel que te obliga a aplicar técnicas de montañismo. Las fotos de Sebastián de la Cruz de la falla fueron importantes para saber con qué nos íbamos a encontrar. Hay primero un descenso, luego subir, y luego otro des-censo más abrupto. Yo no hubiera podido hacer el Campo de Hielo sin Ousland y él no hubiera podido cruzar la falla sin mí. Así que hicimos un buen equipo (dice mientras muestra una foto de los dos kayaks vinculados transversalmente con los esquíes formando una balsa en los fiordos chilenos).
-¿Las velas fueron de kitesurf, o hechas especialmente?
Hechas especialmente. Porque las de kitesurf son más complejas. Éstas las soltás y se abren, y te llevan. No las usamos mucho, pero cuando las pudimos desplegar, con viento de atrás, fueron una gran ayuda.

Como preparación a su travesía por el Polo Norte, Thomas ya hizo una visita sobre el terreno al norte de Siberia, y en un video explica cómo cruzar un espejo de hielo delgado cuando la superficie puede ceder: arropado con un traje de agua impermeable amarillo se tira cuerpo a tierra sobre el hielo, y empuja delante suyo el kayak (que a la vez como pulka va lleno con toda la carga). Avanza arrastrándose y el hielo se rompe; Thomas se hunde en el agua helada, pero el kayak, al que toma con sus manos, le sirve de flotador. Sigue avanzando en el agua como puede con toda esa ropa, empujando delante suyo el kayak lleno con sus cosas, hasta que lo sube delante de él a una superficie de hielo más grueso y resistente, y sale del agua helada reptando.


Thomas Ulrich entrenado

La cara norte del Eiger
con equipo de época
Fotos de Thomas Ulrich.