MUJERES EN LA MONTAÑA
Aconcagua
Invernal
POPI SPAGNUOLI


Primera mujer en la cumbre
del Aconcagua en invierno.

Texto: Alicia Pacheco
Relatos: Graciela 'Popi' Spagnuoli y Gonzalo Dell'Agnola
Fotos: Horacio Cunietti, Popi Spagnuoli y Gonzalo Dell'Agnola
Editó: Santiago Storni


Son cientos los montañistas que año a año ascienden por las ya 37 rutas que tiene este cerro, el más alto de occidente, una de las siete cimas más altas del planeta. Pero en esta ocasión la particularidad no sólo la dieron las bajas temperaturas y la nieve acumulada, sino que por primera vez una mujer ascendía en invierno. La ruta elegida fue la normal o Noroeste, y la mujer que se propuso llegar a la cima, nacida en Bahía Blanca.
Una presentación en el Hostel "Huellas Andinas", con fotos y el testimonios de la expedición. El lugar lleno de alumnos de la Escuela de Guías de Mendoza que concurren a rendir los finales de agosto. Todos alrededor de ellos, besos, abrazos, muchas felicitaciones y expresiones de cariño para la "Popi" y el "Gonza"...

La gestación del sueño
Gonzalo Dell'Agnola conoce a Horacio Cunietti, Guía de Alta montaña y Profesor en la Escuela de Guías de Mendoza. En esa institución inmediatamente pasa a formar parte del un grupo de entrenamiento que dirige Horacio, y su destacada evolución lo lleva a convertirse en su ayudante. En el año 2003 Gonzalo integra una expedición invernal al Aconcagua con Juan Benegas por la ruta normal haciendo tareas de logística. En el 2004, vuelve a ser convocado para acompañar a una expedición brasileña que están entrenando para ascender el Everest. Apenas si puede hacer los porteos a Nido de Cóndores para aprovisionar, limpiar y acondicionar el refugio que Guarda parques utiliza en el verano, debe bajar para dirigirse a Perú donde lo espera una expedición al Vilca Nota, cordillera cercana a Cuzco. Ese año el único de los tres que alcanza la cumbre es Horacio Cunietti, la segunda invernal consecutiva.
El camino estaba iniciado y se vuelven a reunir los tres para armar, ahora sí, una expedición para ellos, sin clientes, con el único objetivo de po-der alcanzar la cumbre en invierno, para Gonzalo y para Popi, y la expedición se pone en marcha.

Solo al pie de la canaleta
El primer intento a la cumbre lo hacen el día 19 de julio. Tenían una ventana de buen tiempo y aunque no estaban del todo aclimatados, deciden subir y ver qué pasa. Salieron de Plaza de Mulas a las once de la mañana y llegaron a Nido de Cóndores 15:30 hs.
Lo hicieron subiendo por una rampa de hielo desde "El Semáforo" hasta Canadá, pasando por la izquierda de Canadá para seguir la ruta que les marcaba el hielo y así avanzar tranquilos y bastante rápido, considerando que en verano este tramo lo ha-cen en tres horas. El día estaba ventoso pero soleado. Luego continuaron hasta "Cambio de Pendiente" y llegaron a Nido de Cóndores, hidratándose durante el resto del día. Descansaron, comieron y fijaron la hora de salida hacia la cumbre para las 3:00 del siguiente día.
El 20 salen a la hora acordada, con mucho frío, -45ºC en el termómetro, y el viento que fue el gran protagonista del día. A las 5:00 llegan a Ber-lín, y continúan la marcha. Popi con Horacio siguen un rato más pero luego deciden bajar. Gonzalo sigue solo. "Me equivoqué" diría después. Apuró el paso y a las 6:30 llega al Refugio Independencia todavía a oscuras. El sol asomaba 8:30 de la mañana y decide esperar para con ese calor, poder continuar. Espera en refugio, que está casi destruido, pero lo reparaba un poco del viento.
Durante esa estoica espera consume los dos termos de té que llevaba, unos sobres de power gel, y evalúa su equipo: las botas especialmente le dieron un resultado extraordinario. Pero se mantuvo en constante movimiento para no enfriarse.
Con las primeras luces avanza hacia la cumbre, cruza el Peñón Martínez y se protege ahí del fuerte viento, que si bien no lo tira, no lo deja avanzar. Así transcurre una media hora, saliendo del peñón y teniendo que volver a su reparo.
A las 10:30 hs puede dejarlo; el sol le da de lleno. Cuando llega al pie de La Canaleta el frío se hace intenso, y comienza a sentir un cansancio físico general. Esas dos horas en el refugio Independencia no fueron beneficiosas. Mira hacia la cumbre, eran sólo 300 metros. Pero si llegaba estaría solo, sin nadie con quien abrazarse; y decide bajar y reunirse con sus compañeros.
Llega a "Nido" y entre unas tazas de té y algo de comer los tres rearman la estrategia a seguir. Bajan a plaza de Mulas en espera de mejores condiciones climáticas.

Otro intento
Luis Cunietti, padre de Horacio fue el encargado de enviar a los expedicionarios los partes meteorológicos. Su colaboración fue fundamental en la toma de decisiones que el equipo debió evaluar, aspecto que tanto Gonzalo como Popi insisten en destacar.
Además, el éxito de esta expedición tiene una raíz más profunda, que son los años de amistad que une a los tres andinistas.
Popi entró por primera vez al Parque Aconcagua fuera de temporada estival una primavera como porteadora para una expedición suiza, y Gonzalo también forma parte de la logística. Cuando Cunietti la convoca para formar el equipo que acompañara a los brasileros en 2004, de forma urgente tuvo que conseguir el equipo necesario porque con el que contaba en ese momento era muy precario para el clima de los Andes Centrales en invierno.
Esa expedición brasilera, de 13 miembros, contaba entre ellos con una mujer que no alcanzó la cumbre ese invierno. De haberlo hecho, hubiese sido ella la afortunada en ocupar el papel que en adelante le per-tenece a Popi Spagnuoli en la historia de ascensiones del Coloso de los Andes.
Si bien el trabajar en verano para Popi es gratificante y le da la posibilidad de aprender y de conocer montañistas de todas partes del globo, disfruta mucho más las expediciones invernales. Haber bajado a Plaza de Mulas, al contrario de lo que se puede pensar, no afectó su ánimo. Estaba feliz, y sabía que podía estar en el cerro todo el tiempo necesario. Esto no era una obligación; esto era para sí misma. Con la experiencia fabulosa en lo personal y como deportista de tener el cerro para ellos tres solos.
Llevar el cuerpo y la mente al límite, la sorpresa de sí misma frente a un desafío de esta magnitud.
La importancia de estar bien entrenada, descubrir cómo ha avanzado su estado físico, y cómo le responde al haber incorporado un sistema metódico y planificado de entrenamiento, además de ascender montañas que había sido su único método hasta ahora.
Y la sensación de plenitud; la comunión con la naturaleza, darse cuenta lo chiquito y frágiles que se es, pero a la vez sentirse fuerte, más allá de lo físico, en lo espiritual. Ver renovada su capacidad de asombro, de disfrutar de la vida..!
El aprendizaje fue constante para los tres, antes y durante la expedición. Muchas de las previsiones técnicas, como llevar sondas para rescate en caso de avalanchas, el estudio de las laderas y la evolución del manto níveo que cubría la ruta. Estos y muchos otros aspectos fueron opacados por el protagonismo del éxito de alcanzar la cumbre. Que para Popi representó el fruto más preciado de esta expedición.
Ver y sentir cómo ha progresado su carrera deportiva, y cómo ahora parecen posibles otros desafíos que asoman en su horizonte.

Cumbre
El viernes 22 de julio salieron del Refugio Plaza de Mulas y llegaron a Nido de Cóndores al medio día. El sábado 23 se trasladaron a Berlín y allí pasaron la noche para salir el domingo 24, a las 6:30 hs hacia la cumbre, con -40°C. Llegaron a las 15:30 hs con -50°C.

Del diario local de Bahía Blanca
La bahiense Graciela "Popi" Spagnuoli se convirtió en la primera mujer que subió al cerro Aconcagua de 6.962 metros de altura, durante el invierno. "Popi" nació el 1º de febrero de 1977 y creció en una casa de la calle Martín Rodríguez al 800. La deportista alcanzó la cumbre junto a dos andinistas más, los experimentados guías mendocinos Horacio Cunietti y Alfredo Dell Agnola con temperaturas de hasta 50 grados bajo cero.

POPI SPAGNUOLI
Desde el 2001 trabaja en una empresa de Barranquismo en España, en el Pirineo aragonés, en nuestro invierno, y en verano en Aconcagua, en el Refugio Plaza de Mulas. Está en la Escuela de Guías Valentín Ugarte de Mendoza. Ha subido algunas montañas de Bolivia, también en la Cordi-llera del Atlas (Marruecos), en los Pirineos (España), en los Alpes (Francia), trekking en Machu Pichu (Perú), en Patagonia, y por supuesto en los Andes mendocinos (Aconcagua, Plata, Va-llecitos, etc.). Y sueña con un 8.000.