CERRO TORRE
PRIMERA VÍA ABIERTA EN ESTILO ALPINO
Siguiendo los pasos de Maestri y Egger

Traducción y edición: Santiago Storni. - Fuente: www.colmar.it.
En este sitio web hay más información actualizda, y un completísimo análisis que explica la polémica sobre la ascenicón de 1959, escrito en 2004 por Rolo Garibotti. También pueden verlo en la web americanalpineclub.org, link "alpine journal", link "artículos".

Pocos días antes de partir de Italia, Salvaterra dio este reportaje que publicó la revista "La Provincia" del 5 de octubre de 2005.

LOS PROTAGONISTAS

ERMANNO SALVATERRA Líder de esta expedición. Vive en Pinzolo (Trento, Italia), donde nació el 21 de enero de 1955. Esclaba de chico en las Dolomitas, luego se hizo guía en 1979. Durante los años siguientes viajó a Estados Unidos a probar la escalada en California y Colorado. En 1981 se enamoró de la Patagonia, y en 1982 viene. Escaló el Cerro Torre y acertó en encontrar el compresor que había quedado a 50 metros de la cumbre. Al año volvió e hizo toda la vía hasta la cumbre con Maurizio Giarolli. En 1984 fue a los Himalayas, y luego en 1986 marca un record de velocidad en esquí. Pero el llamado de la Patagonia prevalece de nuevo. Vuelve a Sudamérica y escala el Cerro Torre en invierno,. Luego se aventura en Alaska, en la isla de Baffin y luego vuelve a California. Tiene otro “record”: 21 viajes a Patagonia. En 2004 bautiza la vía “Quince años en el paraíso”, que abre hasta la cumbre del Torre con Alessandro y Giacomo.

ALESSANDRO BELTRAMI De 24 años, nacido en Carisolo (Trento), es un guía alpino aún en los comienzos de su carrera profesional. Acompañó a Salvaterra en el ascenso del 2004 al Torre.

ROLANDO GARIBOTTI Nacido en Italia, argentino que creció en Bariloche y actualmente reside con su mujer en Boulder, Colorado (U.S.A.). Con 30 años es un experto en escaladas muy veloces y de un alto grado de dificiltad. Su curriculum incluye una impresionante lista de ascensos y travesías *Cerro Murallon, segunda ascención. Con Silvo Karo.

¿Por qué esta expedición Ermanno?
Porque el Torre es el Torre. Y porque si hay alguna oportunidad de resolver el misterio, este es el modo de hacerlo: yendo allí e intentando ese ascenso imposible, una y otra vez.
Vos no creés que ellos realmente lo hayan logrado en el '59.
No, ahora no lo creo. Sopesé todos los factores y llegué a la conclusión de que la historia no cierra. Pero otros lo sienten de un modo diferente. Así que vamos a dar otra mirada mejor.
Ya lo has intentado dos veces...
Eso fue hace años, demasiados quizás. Y no tuve suerte entonces. Espero tenerla esta vez.
¿Cómo lo convenciste a Garibotti?
Él no es exactamente del tipo que necesite convencerse. Por algún tiempo ambos estuvimos comentando nuestros proyectos. La verdad es que siempre pensé que Rolo era demasiado fuerte para mí, no exagero, y que entonces atarme a su cuerda no era la mejor delas ideas: estoy viejo para ciertas escaladas veloces. Pero cuando me vino con un proyecto particular en Patagonia dije “¡Bueno, estupendo! Pero primero (pensé) me gustaría intentar esto otro en el Torre. Hagamos esto: ahora el mío, después el tuyo.”
¿Y qué dijo?
Dijo “OK, entro en el juego, vamos!” Así que ahora estamos compartiendo dos sueños, no sólo uno. Tres en realidad, porque si la escalada de la cara norte nos sale bien, me gustaría intentar otra nueva línea, también muy bella.
¿Cómo te sentís, van a tener éxito con el primero, por la cara norte?
¿Quién lo sabe? Trataremos, y con el estilo correcto. Escalando muy livianos, quizás para algunos demasiado livianos. Tres, sin carpa. Sólo bolsas de dormir y bolsas de vivac. Lo único seguro es que vamos a pasar frío, pero no hay otra alternativa. Llevaremos dos cuerdas, tres a lo sumo para tener una de seguridad. Puro estilo alpino. Suministros también, reducidos a lo mínimo. Tendremos lo necesario para pasar cuatro días en la pared. Vamos y lo intentamos. Cordada de tres, con algunos trucos para ganar tiempo...
¿El estilo adecuado para tener éxito?
Eso creo. En todo caso es el único estilo que creo que tiene sentido allí arriba: hayan tenido éxito o no en el '59, la ruta a seguir es la de Egger y Maestri. Dos hombres que tuvieron mucho coraje.
¿Van a cambiar las técnicas, comparando con tus anteriores intentos?
Esta vez quiero ir exactamente al Collado. Aunque no me parezca lo más lógico para hacer. Voy a ir hasta el collado y mirar bien alrededor: quiero tratar de razonar del mismo modo que Maestri y Egger. Quiero ponerme bien en las mismas condiciones en que ellos se encontraron. Sabiendo lo que sé, sabiendo lo que ambos Cesare (Maestri) y Cesarino Fava dijeron. Por eso cuando lleguemos ahí veremos lo que tenemos que hacer. Y también daremos una buena mirada alrededor.
¿Para encontrar rastros de aquella primer secuencia de hace 46 años?
Sí. Traigo una filmadora, también, para documentar la situación lo mejor posible. También traigo cámaras de fotos, claro. Y un GPS, precisamente porque quiero reunir todos los datos que pueda, y esto incluye las altitudes de varios puntos clave. Y luego verificar el tiempo que toma hacer las distintas etapas de la escalada, mediremos los gradientes y todo el resto. Queremos hacer las cosas bien.
¿Algún equipo en especial?
Tengo unas piquetas especiales preparadas con mi propia azuela en la punta. Tiene que trabajar como un "peso muerto" mejorando nuestro anclaje. El hielo en el Torre es un poco bastardo, y en la cara norte puede ser incluso peor.
¿Dónde van a terminar?
Si tengo que responderte ahora, creo que saldremos al filo nor-oeste, donde las formaciones de hielo son más estables, y supongo que más sólidas. Pero preferiría no comentar esto ahora: quiero darme cuenta allí, en el Torre. Y quiero entender si realmente es lo más lógico a hacer. Pero para darme cuenta, primero debo estar allí.
¿Y si habiendo pasado por los clavos de Maestri, Fava y Egger, terminan más alto de donde hasta ahora fueron hallados?
Si encontramos al menos un clavo justo antes de llegar al collado ya voy a saltar de alegría! Así que te podés imaginar si nos encontramos uno más alto!
Creo que sería una broma: precisamente a ustedes que discuten la escalada de Maestri, fuesen quienes se encuentren con pruebas de su error.
Nosotros no tenemos problema con Maestri o Fava “per se”. Lo que nos molesta es la parte de su historia que no cierra.
Pero si llego a encontrar un clavo nunca antes hallado? Se lo voy a refregar a todo el mundo en la cara, pero primero y muy especialmente a un tal Ermanno Salvaterra. ¿Lo conocés?

Ermanno, Rolo y Alessandro seguían esperando, desde mediados de octubre, una ventana de buen tiempo para escalar el Torre.
La espera de varios días en El Chaltén les hizo escribir para internet informes, algunos típicos de quien hace tiempo mientras mira llover, pero también otros con algunas reflexiones y recuerdos, que acá transcribimos.

17 de octubre ‘2005. PENSAMIENTOS.
Ermanno

Aquí otra vez. De vuelta al Cerro Torre, la montaña que amo más que ninguna otra. La montaña que fue fuente de grandes satisfacciones para mí, que me dio la oportunidad de disfrutar de tantas emociones, que me ha hecho llorar y sufrir tanto. Estoy contento por tantas razones y sé, no importa como nos salgan las cosas, que va a ser otra experiencia fabulosa. Nos sentimos muy en sintonía uno con el otro, estamos realmente metidos en lo que estamos haciendo y nuestras ideas coinciden perfectamente. Este año vi que Ale, acá conmigo por segunda vez, “calza” más que nunca, quizás porque ahora él ya está familiarizado con el lugar. Rolo, Rolando Garibotti, nació en Italia, en el pueblo de Bari, aunque su familia originalmente es de Génova. Cuando tenía dos años, él y su familia se mudaron a Argentina, donde sus abuelos habían emigrado buscando trabajo. Ahora desde hace doce años él vive en los Estados Unidos, en Boulder, Colorado, con su mujer Beth. Aunque él se siente argentino, también siente orgullo de tener un pasaporte italiano. Rolo es lo más grande, y hemos pasado los mejores momentos charlando con él. Él sabe todo de la escena internacional del montañismo y es maravilloso escucharlo hablar. A veces habla en italiano, otras en castellano. Caminar con él es un placer, porque es como estar dentro de la mejor biblioteca de escalada y alpinismo. Él conoce a todos los montañistas del mundo, y sabe todo acerca de ellos. Nos la pasamos acosándolo con preguntas pensando que, tarde o temprano, él va a parar y a respondernos en algún idioma extraño sólo para que nos callemos.

31 de octubre - Rolo
Esta noche Ermanno va a brindar una presentación en el Centro de Visitantes del Parque Nacional, un lindo gesto de su parte. El Centro fue construido hace un par de años en el mismo sitio en el mismo sitio donde había un viejo albergue. Había una vez, en que esa construcción y la casa del guarda parques eran las únicas casas acá. Hoy, este nuevo Centro está dedicado a la memoria de Fonzo, un guarda parques que, junto con otras dos personas, fallecieron en un accidente en el Río de Las Vueltas. Eduardo Brenner, uno de los mejores y más queridos escaladores argentinos de todos los tiempos, murió en el mismo accidente. En 1984 "Edu" hizo la primer repetición de la ruta francesa al Fitz Roy, haciendo algunas variantes. Este ascenso luego se convirtió en la ruta normal, la Franco-Argentina. Y junto con otros dos escaladores muy jóvenes, Sebastián de la Cruz, de 17, y Gabriel Ruiz, de 21, Edu completó el primer ascenso invernal al Monte Fitz Roy. En esa ocasión, luego de un resbalón en la nieve extremadamente peligroso a pocos metros de la cumbre, Edu decidió dejar a sus compañeros escalar hasta la cumbre mientras él los esperaba unos metros más abajo. Unas pocas semanas antes de su muerte, solos con Silvia Fitz-Patrick, intentó "Quijotesco" en el Cerro Torre, escalando por encima del cordón del cerro Adela por la cara este, atravesando las tres cumbres de las Adelas (sur, central y norte). Desde allí hicieron un descenso al Collado de la Esperanza, con la idea de atravesar el nevé de la cara sur del torre y así llegar a la Ruta del Compresor, justo debajo de la pared final. Luego de escalar por varios días, desistieron justo por encima del Collado de la Esperanza.
Un día alguien llegó a El Chaltén con un gomón y los invitó a hacer el descenso del Río de Las Vueltas hasta el Lago Viedma. Silvia, Edu, Fonzo y otras tres personas aceptaron la invitación. Ninguno de los seis en el bote llevaba un salvavidas. Pocas horas después Fonzo y otro muchacho estaban muertos, y Edu desaparecido. Silvia se las arregló para aferrarse a una roca y sobrevivió. Pocos días más tarde se halló el cuerpo de Edu flotando en el Lago Viedma. Así fue como esta persona tan querida, que tenía una expresión tan buena en su rostro y una personalidad tan particular, falleció.

6 de noviembre -Ale
Nunca en mi vida ví antes nada como el espectáculo que se abrió delante de mis ojos cuando llegué al Collado de la Conquita. Había intentado imaginarme el Hielo Continental pero, no importa cuán imponente lo haya visualizado, la realidad superó ampliamente mi imginación.

NO ENCONTRAMOS NINGUNA TRAZA POR ENCIMA DEL DEPÓSITO DE MATERIAL AL FIN DEL DIEDRO INICIAL

La expedición concluyó sobre el cierre de esta edición, y ampliaremos esta nota en el mes próximo. Lo que sigue fue enviado por mail por Rolo Garibotti desde El Chaltén el 21 de noviembre para "al borde".
Nuestra intención nuestra era abrir una vía nueva al Cerro Torre en estilo alpino, siguiendo una línea que fuese independiente de la "via ferrata" del espolón Sud-este, la vía del Compresor. Para esto elegimos en rasgos geneales la línea que Cesare Maestri dice de haber realizado en 1959 junto a Toni Egger y en parte junto a Cesarino Fava. Este supuesto itinerario se desarrolla por la pared este, norte, nor-oeste y espolón Oeste.
Hicimos un primer intento los días 6 y 7 de noviembre. Esa vez logramos subir unos 900 m hasta 300 m de la cumbre, pero debimos renunciar por mal tiempo. El segundo intento llegó apenas unos días mas tarde, cuando el día 11 empezó a dar señales de buen tiempo. Ese día salimos desde El Chaltén hasta nuestra cueva de hielo al pie de la pared Este del Cerro Torre. Por la tarde escalamos los primeros cuatro largos y fijamos nuestras tres cuerdas de escalada para ganar algo de tiempo la mañana siguiente. La mañana del 12 partimos a las 05.00, y gracias al hecho que conocíamos bien la vía logramos llegar al Col de la Conquista cerca de las 12 del mediodía, habiendo escalado unos 700 m. Para ahorrar tiempo utilizamos las triquiñuelas clásicas de la escalada rápida, tales como "short-fixing", o sea que cuando el primero de cordada llega a la reunión recupera cuanta cuerda queda para poder escalar unos metros por sobre la reunión en el tiempo que los segundos suben a jumar. Este sistema nos ahorró mucho tiempo ya que a veces el primero lograba realizar hasta 15 m extras.
Los primeros 300 m escalamos el diedro importante que lleva al nevero triangular, al fin del cual se encuentra un viejo depósito de Egger, Fava y Maestri, que es el último lugar donde hay traza de su paso. Luego de cruzar el nevero triangular escalamos una serie de placas difíciles ubicadas apenas a la izquierda de una goulotte de hielo muy evidente, para alcanzar la base del gran Diedro de los Ingleses, escalado por Phil Burke y Tom Proctor en 1981. Desde allí giramos a la derecha, subiendo por una rampa fácil ubicada al pie de la pared norte para alcanzar un punto apenas por encima del Collado de la Conquista. Un rappel corto nos depositó en la pared nor-oeste a lo largo de la cual seguimos escalando pasando nuestro lugar del vivac del intento anterior, y llegando cerca de las 16.30 hs a una pequeña terraza en el borde del espolón norte, que había sido nuestro punto máximo alcanzado durante el intento previo. En esta sección escalamos algunos largos que ya habían sido escalados por los Italianos Mauricio Giarolli, Elio Orlandi y Odoardo Ravizza durante un intento de apertura que habían hecho desde el Oeste. Debido al calor de la jornada esta sección fue bastante peligrosa por la caída constante de hielo. En esta pequeña terraza decidimos pasar la noche pero en vistas de la hora temprana decidimos fijar dos largos por sobre ese punto, escalando a este punto en la pared norte misma. Después de una noche bastante "fresca" empezamos a escalar cerca de las 8 de la mañana, y luego de haber escalado otros dos largos por la pared norte alcanzamos el filo Oeste del Cerro Torre, donde nuestra vía se une con la vía de los Ragni di Lecco. Desde allí, cuatro largos más nos llevaron a la cumbre, que alcanzamos cerca de la 23.00 hs en el medio de una fuerte nevisca. Uno de estos largos resultó ser bastante difícil, y nos llevó casi cuatro horas completarlo, turnándonos entre los tres para progresar.
En vistas de la hora tardía, y de la fuerte nevada, decidimos permanecer en la cumbre hasta el amanecer antes de empezar el descenso. Eventualmente cerca de las 04.00 hs de la mañana, entumecidos por el frío decidimos comenzar el descenso a lo largo de la vía del Compresor en la cara Este, llegando al Hombro cerca de las 10:30 AM, y al glaciar
una hora mas tarde.
La nuestra es la primera vía abierta en el Cerro Torre en estilo alpino. Decidimos llamarla "El Arca de los Vientos" (1200 m, ABO), y dedicarla a la memoria del argentino Teo Plaza y el español Pepe Chaverri, quienes en el 1994 realizaran un importante intento en estilo alpino en la Aguja Standhardt (Teo, el andinista argentino con mayor potencial de todos los tiempos, murió pocos meses mas tarde en una avalancha en el cerro Tronador. Pepe murió varios años más tardes en los Alpes.) A pesar de haber seguido en gran parte el trazado descripto por Maestri, no encontramos ninguna traza de su paso por encima del depósito de material al fin del diedro inicial, a 300 m del glaciar. Esto sumado al hecho de que las descripciones de Maestri no concuerdan con el terreno que encontramos, nos convencen sin ningun tipo de duda de que la primera ascensión al Torre fue realizada en 1974 por los Ragni di Lecco (Arañas de Lecco): Daniele Chiappa, Mario Conti, Casimiro Ferrari y Pino Negri (Maestri subió por el espolón sur-este en 1971 -la vía del Compresor- pero admite haberse retirado a unos 40 m de la cumbre).
Rolando Garibotti


Rolo Garibotti


Ermanno Salvaterra


Alessandro Beltrami