EDUARDO BRENNER
1961-1988


Reportajes e investigación de Santiago Storni, con la colaboración de Marcelo Lisnovsky, y la asistencia de Marcos Couch, Tommy Heinrich y de los demás entrevistados, que con un recuerdo muy afectuoso hacia su amigo brindaron su testimonio para esta nota-homenaje.

Fotos: gentileza Marcos Couch y Alfredo Lysjak de Fugate

 

Eduardo Brenner nació hace 43 años, el 11 de Noviembre de 1961. Falleció en El Chaltén el 5 de Noviembre de 1988 al darse vuelta el bote de goma en el que bajaban el turbulento Río de las Vueltas, pocos días antes de cumplir sus 27 años.
Entre sus logros montañísticos se destacan:

  • Aguja Guillaumet: 21 de enero de 1981. 500 m, IV, V, A2. Eduardo Moschioni y Eduardo Brenner.
  • Fitz Roy: Ruta Franco Argentina (pared sudeste) 9/10 de marzo de 1984. 550 m, 6b, A0. Alberto Bendinger, Marcos Couch, Pedro Friedrich, Eduardo Brenner.
  • Nueva ruta en la cara Oeste del Cerro Catedral (“Via del Orco”) Eduardo Brenner, Pedro Friederich y Marcos Couch; 1986.
  • Fitz Roy:  primera ascensión invernal (ruta Supercanaleta) 26/28 de julio 1986. TD+, 1600 m, 6 a, A2, 85º. Gabriel Ruiz, Sebastián de la Cruz, Eduardo Brenner.
  • Fitz Roy: Noviembre de 1987, Silvia Fitzpatrick, Eduardo Brenner.
  • Aguja Bífida: Pedro Friedrich, Eduardo Brenner.
  • Participó en el primer torneo de escalada Rock Master Frey que se realizó el 23 y 24 de enero de 1988 obteniendo el tercer puesto sobre 29 escaladores (El primero fue Rolo Garibotti y el segundo Marcelo Verne).

 

En una película sobre la escalada al Fitz Roy de 1984, una de las escenas muestra a un sonriente Eduardo Brenner al pie del Fitz, vestido con un polar Patagonia, mostrando el dibujo que tiene esa marca del cerro Fitz Roy, y señalando hacia la cumbre.
En una de las últimas escenas de esa película, Eduardo señala sonriente el dibujo del Fitz Roy y apunta hacia sus pies... en la cumbre.

 

SEBASTIÁN DE LA CRUZ

(Reportaje de Santiago Storni. Este año hemos publicado una extensa nota al cumplirse diez años de ser el único argentino en alcanzar la cumbre del “K2” en los Himalayas)

Escalé mucho con él en el Frey y en Tronador. Fuimos al Aconcagua.
¿Abrieron alguna ruta?
... Creo que una en el Frey. Pero digamos, siempre fue un tipo genial, en todo sentido. Un tipo muy abierto, muy positivo.
¿Qué hicieron en Aconcagua? 
Fuimos a (glaciar de los) Polacos toda una banda: estaba él, estaba Marcos Couch, Daniel Pull, Chulengo Lamunière, Gabriel Ruiz, mi hermano Nico y seguro que me olvido de alguien.
Lo que tuvo Eduardo fue mala leche. Bah! como en todos los accidentes...
Fue bajando en gomón por el Río de la Vueltas...
Sí, no llevaban salvavidas. Eran de los primeros en hacerlo, y estaban empezando. Iban con alguien que era más experimentado. Y bueno, se dieron vuelta...
Pero algunos se salvaron.
Sí, dos se salvaron; Silvia (Fitzpatrick) y otro. Él además de que estaba escalando mucho, tenía su historia de amor con Silvia. Estaban los dos muy bien; habían escalado un montón.

 

MARCOS COUCH
(Colaboración especial para esta nota.)

Con las (linternas) frontales casi sin baterías y al final de los rapeles, nos miramos y dijimos : “¡Lo hicimos!!”. La sonrisa  estaba desdibujada por la noche y el cansancio. Era el 10 de marzo de 1984; la “Franco”- Argentina acababa de abrirse.
Además del Fitz Roy, con Edu compartimos muchas cosas; desde la pica de casi
hermanos por ver quién corría más rápido, hasta la expedición en patota al Aconcagua saliendo de Bariloche. El “Toncek-móvil”, una combi destartalada de Toncek Arko, con Chule, Nico y Seba de tripulación. La mayoría de los recuerdos están hilados por lo divertido de las expediciones. No puedo imaginar un ascenso importante sin que se disfrute realmente de la escalada. Sólo planear la salida generaba un entusiasmo contagioso.
Una Semana Santa fuimos al Tolosa; el Glaciar del Hombre Cojo nos atraía. Sin bolsa de dormir empezamos temprano. En la pared había  hielo  cristalino. Las piquetas y Snargs (tornillos) fracturaban ese vidrio. La adrenalina  empujaba para arriba. De noche y al cese de dificultades el vivac “fresquito” fue obligatorio...
A Edu le solían sudar las manos con sólo mirar fotos de escalada  en roca. Yosemite fue para él una meca que no conoció, pero el espíritu free-climber californiano lo tenía cautivado. Zapatillas EB, pantalones amplios y una bandana eran la moda de la época.
Un 31 de diciembre en la repisa de la vía del Orco (Catedral) festejamos el final del año con vista al Tronador. Al día siguiente terminaríamos la vía...
La Patagonia fue su casa y su pasión.
La última vez que lo vi fue en un sueño: escalando una fisura, del Fitz, quizás del Torre o la Poincenot. Con una sonrisa me dijo que estaba bien.

 

PEDRO FRIEDRICH

(Reportaje de Santiago Storni.

Ya hemos publicado una extensa nota hace unos meses)

 

Cuando Werner Lion prácticamente dejó la montaña, las restantes escaladas más importantes las hice con Eduardo Brenner.
El compañero no sólo tiene la habilidad de complementar una cordada y de seguirle el paso a uno, sino que es el que te motiva a encarar juntos un objetivo. Y ahí esta la energía principal. No es tanto sus habilidades técnicas como sus habilidades humanas por lo que uno percibe que con esa persona podrán lograr grandes cosas. Y eso lo tuve tanto con  Werner como con Eduardo.
Una vez que fui al Cerro Torre, en 1989. Fue la ultima vez que lo vi a Eduardo. Nos encontramos ahí en medio del valle, en invierno, donde éramos los únicos que estaban en la zona. Ni el guardaparques estaba. Y nos encontramos así  de casualidad en medio del Valle del Torre, un lugar que conocemos muy bien. Esa salida fue muy linda, muy intensa. Íbamos a subirlo por la oeste, con Hector Cuiñas. La oeste estaba pelada, no había nevado; en todo el invierno no había caído una nevada fuerte. Así que junto con Eduardo y Silvia, y con Héctor Cuiñas nos fuimos a la (vía) Maestri, y llegamos hasta justo antes del hombro. Mal tiempo, bajamos, yo me tuve que volver y Eduardo, Silvia y Héctor después volvieron a hacer un intento. Llegaron hasta las Grandes Torres en condiciones muy especiales de hielo... Ellos me lo relataron como muy bellas formaciones de hielo. Se ve que justo después de un temporal donde toda la roca queda cubierta de hongos de hielo. Pero nuevamente por mal tiempo tuvieron que bajar. Y para mí también el Cerro Torre quedará para otra vida.

 

TOMMY HEINRICH

Primer argentino en alcanzar la cumbre del Everest.
(Reportaje de Santiago Storni)

Estábamos con Eduardo y “Peta” (Friederich) en el CABA, y al día siguiente voy la facultad de Agronomía y me los encuentro: coincidimos los tres en el mismo año y en la misma materia!
Escalamos bastante en Catedral, en el Tronador, enseñamos juntos varias veces. Con Eduardo estudiábamos todo el tiempo juntos. Bah! Estudiábamos...
Recuerdo que mientras estudiábamos en la casa de sus padres, que viven todavía hoy en un piso 23º, en los descansos, que fueron siempre más largos que los ratos de estudio, solíamos salir por la ventana del living, sin cuerda, y caminar por un muy angosto reborde hacia la ventana de su habitación, o a la de sus padres. También al estudiar, el que fallaba en responder bien una pregunta tenia que hacer veinte flexiones de dedos sobre el dintel del marco de la puerta. Era siempre más fácil salir a correr o ir a la palestra que quedarnos sentados estudiando.
Creo que es una de las pocas muertes que no termino de superar. En ese momento estábamos muchísimo juntos, un par de meses en casa, cuando empezó a salir con Silvia. Escalamos bastante juntos y estaba por ir al Fitz con él el año que murió. Justo yo tenía un último final y la presentación de la tesis. Entonces decidí no ir, y me salió un trabajo en Alemania. Me fui, y justo ahí murió, dos días después de que yo me había ido a Alemania.
Yo creo que fue uno de los mejores escaladores que hubo en ese momento, lejos... Estaban Seba de la Cruz y él. Edu fue una persona clave en mi vida, y en mi carrera de montaña.

 

GABRIEL RUIZ

(Reportaje de Marcelo Lisnovky)

Eduardo era un tipo muy simpático. Un poco todos, todos los que lo conocíamos, probablemente medio en secreto, lo admirábamos. Era muy divertido; siempre hacía chistes.
Además era un tipo muy particular, en el sentido de que era muy fanático de lo que hacía, muy entusiasta de la montaña y de la escalada. Pero además te lo transmitía de una manera muy especial. Estabas cinco minutos con él y salías con ganas de ir a  hacer algo, a escalar, o a la montaña, o lo que fuera. Y además te divertías con él.
Lo conocí en Buenos Aires, en el CABA, en la palestra. Era un tipo que no pasaba desapercibido, en el sentido que, desde sus modales, su forma de ser, hasta un poco la vestimenta. El tipo cuando iba a escalar andaba siempre a la moda “yosemitera” de aquella época: se usaban unos pantalones anchos, tipo pijama, blancos, y siempre tenías las CV Super Graton; y se ponía un pañuelo... Escalaba con esa indumentaria.
Llevaba la montaña muy adentro y además tenía una forma de vivirla muy especial. Siempre se ponía a hablar de escaladores americanos o ingleses, muchos de ellos quizás anteriores al momento que él estaba viviendo, pero que los tomaba como referencia o los resaltaba. Y sobre todo la forma. Si vos ves todo lo que hizo en  la montaña, vas a ver que él le daba prioridad a tratar de hacer nuevas rutas, de buscar cosas interesantes, cosas nuevas, creativas. De hecho la primera ascensión a la vía Franco-Argentina es un ejemplo. Lo que hizo en la Bífida, todo eso...

SUPERCANALETA INVERNAL

¿Cómo se les ocurre hacer la Supercanaleta en invierno?
Eduardo había subido en el ‘84 la Franco-Argentina, con “Peta” (Friedrich), (Alberto) Bendinger y Marcos (Couch); y después “Seba” (de la Cruz) y yo habíamos hecho en el ‘86 la tercera ascensión. Entre medio habían ido unos americanos: Galen Rowell y compañía.
Entonces en el verano del ‘86 estuvimos todos ahí en Patagonia, y nos divertimos mucho, y Eduardo había hecho ese año la Bífida con Peta. Coincidimos. Pese a que estábamos en distintos campamentos-base, tuvimos varios momentos de compartir cabañas y demás. Y entonces Eduardo había hecho ese mismo verano la vuelta al Fitz por el Paso del Cuadrado, y ahí estuvo debajo de la Supercanaleta. La vio, y bueno, la idea original surgió de él. Primero se la planteó a Seba, y después en Buenos Aires me dijo a mí.
Para nosotros era una continuación lógica: habíamos hecho el Fitz y habíamos hecho la Guillaumet, que tiene un couloir (canaleta) que es una mini-Súpercanaleta.
Eran muy jóvenes todos ustedes...
Sí. Yo tenía 21, Eduardo debía tener 24 ó 25 y Seba tendría 16.
¿Cómo se fue desarrollando la escalada?
En realidad fue bastante rápido desde que llegamos ahí, porque después nos instalamos en Piedra del Fraile. Estuvimos ahí unos días y enseguida se nos dio la primera racha de buen tiempo con la cual subimos.
En sí el tiempo fue, subir un día hasta la base. Ahí dejamos una carpa. Al día siguiente subir... El primer día se sube bastante rápido porque hicimos toda la  primer parte desencordados. Todo lo que es el couloir, la parte de hielo y todo eso, se llega prácticamente desencordados hasta donde empieza la parte de roca, roca y mixto.
Y después, el segundo día, las torres, la cumbre, y vivaqueamos ahí cerquita de la bajada, donde empiezan los rapeles.
¿Que le había pasado a Eduardo? ¿Se patinó? ¿Que pasó?
Sí. Lo que pasó fue que terminamos las torres ya con la última luz. Ahí ya estábamos en plena tormenta, mucho mal tiempo, viento, nieve, todo... Condiciones pésimas. Encorados por supuesto. Llegás a la última torre y hay que hacer un pequeño rapel. Bajamos ahí y se hace de noche. De ahí nos desencordamos. La última parte es un lugar muy amplio, donde podés andar desencordado. Aparentemente él tuvo un patinón, de unos pocos metros obviamente. El lugar ahí no es difícil técnicamente pero era de noche y, en realidad yo ni lo ví cuando se patinó. Después de eso a mí no me funcionó la linterna frontal; a los otros dos sí. Nos separamos un poco, yo quedé a oscuras y después los encuentro. Ahí estaban Seba  y Eduardo juntos. Nos reunimos nuevamente, a algo más de cien metros de la cumbre, en un lugar amplio, donde subís caminando. Y Eduardo ahí no quiso subir a la cumbre. Entonces subimos Seba y yo, mientras él se quedó con la linterna abajo. Subimos y volvimos a bajar.
Siempre me lo pregunté, muchas veces... ¿Porqué no fue a la cumbre? Podía haber subido perfectamente. Nunca  me lo explicó del todo. Después, a través de un artículo que leí por ahí, dijo que... que no quería forzar la situación.
A lo largo de los años un poco lo fui entendiendo. Él tenía una manera de ver la montaña muy particular. Era un tipo muy purista, en el sentido de que para él el estilo tenía una gran importancia, y lo veías en la forma de escalar que tenía. Con una técnica muy, muy depurada. Yo me acuerdo siempre verlo cuando iba acá, a la palestra: él hacía una ruta que tiene una fisura que es bien extraplomada, que él le puso el nombre de “La Conde Le Loire”, obviamente con doble sentido. Y el tipo la hacía y todos lo mirábamos, porque era un gusto verlo. Y en la montaña después, cuando escalé con él, era igual. Me acuerdo concretamente en la Supercanaleta había un largo anterior a las torres que era de escalada mixta, muy, muy delicado; y después las mismas torres también, el largo con artificial y en parte mixto y demás. Y me acuerdo la técnica... Lástima que tenía filmado el último largo de las torres, pero después a él se le cayó una mochila y esa filmación se perdió.
¿Iban cambiando de primero? ¿Cómo hacían?
Uno primero y los otros dos con jumar. Y cargando las mochilas. Lo que tenés en invierno es muy pocas horas de luz. Si yo no recuerdo mal tenías luz desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. O sea que eso te implicaba escalar de noche una buena parte.
¿Otra escalada que hayas hecho con Eduardo después de eso?
No, en realidad fue esa escalada, salvo alguna otra vez que coincidí en la montaña. Fue un tipo muy especial, de alta calidad.
¿Fue un innovador de la mentalidad más que de la técnica de lo que se estaba haciendo acá?
Yo creo que, tampoco es que él inventó una mentalidad nueva. Él recogía seguramente cierta mentalidad de otra gente, muchos extranjeros y demás. Gente que tenía una forma de ver la montaña muy depurada, en el sentido de valorar lo que es hacer rutas nuevas, valorar el estilo, la forma como se escala. Él era un tipo que siempre reconocía mucho en los demás lo que hizo tal o cual. Y siempre veías que él admiraba a muchos escaladores realmente reconocidos, ingleses, americanos...
Lo que tenía era una forma de hacer montaña que iba mas allá de tal o cual ascensión que hubiese hecho, sino cómo se movía y lo que él te transmitía.

Gabriel Ruiz: Comenzó su relación con la montaña en Bariloche a los 10 años, en los campamentos de “La Lonja”, del Club Andino Bariloche. Escaló en la  Agujas del Catedral. Escala el Aconcagua por el Glaciar de los Polacos. Luego en Estados Unidos, en el estado de Colorado. En 1986 escala el Fitz Roy y la Aguja Guillaumet. También en 1986 realiza la primera ascensión invernal al Fitz Roy por la Supercanaleta. En 1993 integra la expedición argentina al Shisha Pagma (China), reemplazando tres días antes de la partida a Alfredo Rosasco. Reconoce la influencia de Gerardo Watzl, José Luis Fonrouge y de Eduardo Brenner. Actualmente es vice-presidente del Centro Andino Buenos Aires.