ACCIDENTE y RESCATE
EN EL FITZ ROY
Brecha de los italianos
Domingo 8 de febrero de 2004

Por Santiago Storni

Relatos de Daniel Sosa, uno de los accidentados,
Ramiro Calvo, uno de los socorristas y
Horacio “Duro” Freschi, piloto del helicóptero.

ESCALAR
Daniel Sosa: El 5 de febrero me comunico con Andy por radio; yo estaba laburando en “La Humedad”, campamento cercano a “Bridwel”, (rebautizado “De Agostini”) y nos ponemos de acuerdo en salir a escalar él, yo y el Volka. Ese mismo día a las 19.00 hs. nos juntamos en Río Blanco y después de preparar todo salimos para Paso Superior. El tiempo estaba muy bueno, era de no creer. Recuerdo estar descansando antes de subir por la “Escalera al cielo” una noche de luna excelente sin nada de viento. Eso nos motivaba y daba mucha confianza; era el momento, era la brecha de buen tiempo que sueña cualquier escalador que conoce Patagonia. Llegamos al Paso como a la 01.00 hs. y después de preparar un poco la cueva, cenar y acomodarnos, nos acostamos como a las 02.3O hs. Durante el día 6 de febrero descansamos y charlamos de como sería nuestra escalada. Esa misma tarde, con mucho calor llegan al Paso Lucas y Ramiro. Más tarde llegaron el “Capi”, el “Gatito” y “Manzana”. Se vivió un clima espectacular; todos entusiasmados porque sabíamos que ese era el momento, que otro no habría. Esa noche salimos todos rumbo a Fitz: nosotros salimos a las 11.40 hs del 6 de febrero; Ramiro y Lucas salieron una hora antes y el “Capi” con los chicos una hora después que nosotros. Al llegar a la Brecha (de los Italianos) nos encontramos que los chicos, Lucas y Ramiro estaban pasando la rimaya y tuvimos que esperar un rato. La escalada de la Brecha fue un poco complicada porque éramos tres cordadas y nos molestamos un poco. Durante la escalada el “Capi” y los chicos nos pasan. Todos ellos tenían dos piquetas, y de nuestra cordada sólo el primero llevaba dos. Con las primeras horas de luz nos encontramos haciendo el último largo de la Brecha y otra vez tuvimos que esperar, porque los chicos estaban jumareando el primer largo, así que estábamos en La Silla desesperados porque se nos iba el día, y teníamos que seguir esperando. Después que pasan Lucas y Ramiro empieza la cordada del Capi y fue ahí que deciden empezar a bajar debido a su agotamiento. Eso para nosotros fue terrible porque seguíamos esperando. Creo que recién empezamos con el primer largo como a las 08.00 de la mañana de día 7 de febrero. Escalamos durante todo el día con un clima increíble, pero muy preocupados por el tiempo importante que habíamos perdido, así que tratamos de ir lo más rápido posible. Llegamos al largo 11 de la Franco-Argentina a las 18.3O hs y debido al cansancio y la hora que era decidimos bajar, pensando que lo último de fuerzas que nos quedaban era para mantenernos bien despiertos para los rapeles. Justo antes de empezar con el primer rapel nos encontramos a Lucas y Ramiro y nos cuentan que llegaron a la cumbre y nos dicen que estábamos un poco salidos de la ruta, que teníamos que ir la derecha para retornar. Llegamos a La Silla como a las 02.00 hs de la madrugada del 8 de febrero y nos tiramos a descansar unas dos horas. Nos acomodamos después de ese pequeño descanso y empezamos con los rapeles de La Brecha. Después de tres rapeles y ya a pleno día nos juntamos en un relevo a tomar un poco de jugo, Andy y yo colgando del mismo relevo y el Volka todavía colgado del relevo de arriba, pero a nuestro lado. Eso es lo último que recordamos con Andy...

EL ACCIDENTE

Ramiro Calvo: Después de varios días seguidos de excepcional buen tiempo, tres escaladores, Andrés Casal y Daniel Sosa de Mar del Plata, y Gustavo Minotti “El Volka” de Buenos Aires, bajaban rapelando cincuenta metros más arriba del embudo, después de la travesía, en la zona de la Brecha de los italianos. Los marplatences ya estaban auto-asegurados a la nueva reunión y Volka todavía de la anterior. Cuando se hacen a un lado para hacerle lugar, antes de que él se desvincule de la cuerda, se desprendió y cayó todo el bloque donde estaban ellos parados, incluyendo el sector donde estaban pasados los cordines de rapel. El bloque se deshizo  en varias partes durante la caída.
Daniel Sosa: De la caída no recordamos nada. Se borró, por suerte. El Volka nos dijo que estando los tres juntos, nosotros nos movimos y se salió todo, y que terminamos los dos tirados doscientos metros abajo. Él bajó como pudo, nos acomodó un poco y salió corriendo a pedir ayuda. De las siguientes tres horas que quedamos ahí tirados no recuerdo nada.
Ramiro Calvo: El Volka, se las arregló para resolver su situación y al bajar hasta donde habían caído los chicos, los encontró en muy mal estado, del otro lado de la rimaya. Andy estaba inconsciente y desalineado, y el negro Daniel vomitaba sangre y balbuceaba.
Lucas Köpcke y yo (Ramiro Calvo) estábamos en Paso Superior durmiendo. Habíamos bajado de la cumbre, y los habíamos visto a los chicos a eso de las 19.30 hs en el 9º largo, bastante cansados y un poco lentos, y les recomendé vivaquear y subir al otro día o bajar, y bajaron atrás nuestro pero pronto los perdimos de vista.
Como a las diez de las mañana nos despertó el Volka muy shockeado y nos contó lo ocurrido. Escuchándolo nos pareció que el panorama era tétrico y que los chicos ya estarían muertos para cuando llegásemos hasta ellos. Volka siguió para abajo en busca de ayuda, mientras nosotros nos preparamos.
Hicimos bastante agua y tomamos bolsas y colchonetas para armar trineos. Fuimos rápido, lo más rápido que pudimos, pero estábamos cansados, y la nieve y el glaciar estaban en muy malas condiciones. Igual, en menos de una hora llegamos. Acercándonos vimos al negro que se movía, y nos ilusionamos un poco. Cuando llegamos vimos el panorama... Intentamos hablar con el negro que por suerte no estaba tan mal.

AUXILIO Y TRASLADO

Daniel Sosa: Cuando llegan Lucas y Ramiro recuerdo sus voces que me decían: “¡Negro, tenés que caminar!”
Ramiro Calvo: Andy suspiraba y daba la sensación de que se nos podía ir en cualquier momento. Por suerte había sol y esto fue lo que los mantuvo vivos, pero el lugar era muy expuesto. Ya eran varios días de buen tiempo y la montaña estaba cada vez peor. Con lo que teníamos improvisamos un trineo para Andy. Le alineé la fractura un poco, inmovilizamos, y le hice un vendaje compresivo porque había bastante sangre. Lo que más me preocupaba era que no entre en hipotermia porque llevaba varias horas tirado en la nieve, con un polar solamente, sumado a la pérdida de sangre, así que lo más rápido que pudimos los empezamos a llevar para abajo a la parte plana del glaciar donde había sol hasta tarde, y allí podría aterrizar el helicóptero si venía.
Horacio Freschi: Siendo aproximadamente las 13:00 hs estaba almorzando en el Casino de Oficiales de la Agrupación XVI “PATAGONIA AUSTRAL”, en Río Gallegos, de comisión reemplazando al piloto de la zona que se encontraba de licencia. Cuando recibo un llamado telefónico del el Escuadrón 42 “CALAFATE”: el 2do Jefe me requería información para saber si el helicóptero estaba en servicio y la tripulación en capacidad de operar, ya que según información recibida desde la localidad de EL CHALTÉN, había ocurrido un accidente en el Fitz, donde se involucraba a varios escaladores.
Así empezó todo; yo le informé que se quedara tranquilo, que el helicóptero estaba en servicio y la tripulación en condiciones. Le adelanté el combustible que necesitaríamos y le consulté precisiones respecto del lugar aproximado, si se los tenía localizados y si estaban atendidos, o si había que buscarlo;, cantidad de personas, especialmente teniendo en cuenta la hora del día y que para trasladarnos hasta allá necesitaríamos, con la gracia de Dios, por lo menos tres o cuatro horas, a partir de la autorización del empleo.
Ese es otro tema; es difícil de entender para quien no está en nuestra situación, pero nosotros no somos los dueños del helicóptero y necesitamos autorización para desplazar la aeronave de un lugar a otro.  Esto tiene también mucho que ver con una cuestión presupuestaria que deriva de la situación económica. Más aún, recientemente se había recibido una orden señalando que sólo se dispone desde Buenos Aires el empleo de las aeronaves debido a una cuestión presupuestaria.
Inmediatamente de recibido el llamado informé a mis superiores y los asesoré favorablemente con respecto a la factibilidad de la operación.  Por suerte el Jefe de la Agrupación estaba en la ciudad y él se encargó de solicitar vía telefónica  (medio más rápido) la autorización a la superioridad institucional, previas coordinaciones que debió realizar con la autoridades de la provincia de Santa Cruz, ya que está previsto que todo se canaliza vía Gobierno (no fue muy fácil encontrarlos ya que los celulares oficiales estaban todos apagados).

Ramiro Calvo: Nos encordamos todos. Lucas adelante, Andy en el trineo, después yo al lado de Andy y atrás el Negro que daba dos pasos y se caía. Esto nos llevó un buen rato y pasamos bastante miedo era la hora crítica del día y constantemente caían avalanchas chicas.
Daniel Sosa: No sé cómo caminaba, pero lo hice y sin tener conciencia de por qué lo hacía. Sí recuerdo dar tres pasos y caerme; una vez logré dar seis pasos. Cuando me hacían pasar las grietas me tiraba al piso y me daban un tirón fuerte con la cuerda para que las pudiese saltar.
Ramiro Calvo: Se nos complicó bastante pasar una grieta grande con Andy en el trineo, y después pasarlo al Negro. Pero finalmente llegamos al lugar que habíamos elegido para aguantar. Quedaba el último sol entre el Pilar y la cumbre así que rápidamente les sacamos toda la ropa que estaba empapada y les pusimos lo que nos quedaba y algunas cosas nuestras. Más o menos eran las 17.30 hs y vimos dos puntitos en el glaciar subiendo, y pensamos “Ya está, zafamos”. Eran dos gringos muy pilas que traían más abrigo, agua, otro calentador, colchonetas y un buen botiquín, así que ahí nomás mejoró todo. Y de a poco vino más gente: todo el “clan” Mar del Plata con la Comisión de Auxilio local, que se manejaron perfecto. Estaba pedido el helicóptero pero nunca sabíamos si podría llegar o no, pero de todas maneras se formaron diferentes grupos preparados y  atentos por si había que montar tirolesas y resolver pasajes complicados en el descenso hasta la Laguna de los Tres.
Daniel Sosa: También recuerdo cuando llegaron Leo, el Capi, Lorance y Charly, y me dicen: “¡Negrito seguí aguantando que sos de fierro!” Pero no podía verlos ya que estaba muy inflamado. Por momentos me dormía o estaba inconsciente porque fueron muchas horas y recuerdo muy poco.
Horacio Freschi: Pudimos despegar a las 17:15 hs, teniendo previsto arribar a  EL CALAFATE a las 19:30 hs, reaprovisionar combustible y despegar, supeditado a condiciones meteorológicas; destino final: EL CHALTÉN. Vuelvo a decir GRACIAS A DIOS por que habiendo estado dos años (’97 y ’98) destinado en la Sección Aviación RÍO GALLEGOS, me sobran los dedos de una mano para contar los días que se presentaron con condiciones de viento similares a las de aquél día. Al mediodía estaba totalmente “planchado” (calmo), luego fue desmejorando con una tendencia de viento desde el sector Este la que nos benefició hasta casi la mitad de la travesía a El Calafate, por lo que arribamos a las 18:50 hs.  Las condiciones habían desmejorado; conforme a datos de la torre de control el viento era de los 280º, intensidad 25 nudos (aprox. 45 km/h), pero de acuerdo a lo que nosotros podíamos observar y a la experiencia en la zona, nos permitiría llegar a El Chaltén.
Para la operación de rescate propiamente dicha, deberíamos llegar al lugar y evaluar “in situ”. Para ello, luego de reabastecer combustible, despegamos nuevamente a las 19:15 hs hacia El Chaltén.  Durante el vuelo pudimos observar que si bien estaban desmejorando las condiciones meteorológicas, podríamos realizar el intento de ingreso al sector del Fitz.
Ramiro Calvo: Con la última luz de la tarde por fin nos comunicaron que el helicóptero venía; que nos preparásemos.

RESCATE CON HELICÓPTERO

Horacio Freschi: Arribamos a El Chaltén a las 20:30 hs y fuimos directamente hacia el sector del Paso Superior para verificar las condiciones de viento en esa zona. Hasta el momento no teníamos ninguna otra información que aclarara o ampliara la recibida pasado el mediodía. Observando que se podía realizar un intento, aterrizamos en la localidad para descargar los equipos innecesarios y nuestras pertenencia,s con lo que redujimos el peso de la máquina para operar con mayor margen de potencia y seguridad. 
Una vez allí se nos acercó la Dra. Carolina Codó (más conocida como Caro o “La Torda”) y corroboró mis sospechas: los accidentados estaban en plateau al pie de la “Brecha de los italianos” en la cara Este del Fitz Roy, un lugar bastante difícil de volar debido a que está ubicado en la pared de sotavento del cerro (donde baja el viento y genera una corriente descendente).
A las 21:00 hs despegamos con el Sargento Aguilar (mecánico del helicóptero) hacia el sector del accidente tratando de hacer las cosas lo más rápido posible porque se venía la noche, pero sin dejar de lado todos los cuidados que hay que tener para la segura operación.
Cuando llegamos al Paso Superior, cerca de donde hicimos un rescate en febrero del ‘99, pensamos que no íbamos a poder ingresar al plateau debido a que nos topamos consecutivamente con una corriente descendente y una cortante de viento que nos hicieron perder altitud, debiendo hacer el intento de ingreso por otro lado.
Superado el Paso Superior, vimos a los socorristas en el lugar del accidente. Se efectuó un vuelo de reconocimiento lo cual nos permite apreciar las condiciones de viento y el lugar de aterrizaje, y comenzamos una lenta aproximación al sector. Cuando finalmente arribamos, verificamos que sería muy difícil aterrizar ya que existía una pendiente en el hielo y tuvimos que mantenernos con el helicóptero en vuelo estacionario.
Ramiro Calvo: A los chicos los teníamos totalmente inmovilizados, en camillas, pero cuando vino el helicóptero el piloto nos comunicó que así no entrarían en la cabina.
Horacio Freschi: Coordiné por radio con uno de los socorristas y mientras el mecánico tenía la puerta abierta el resto de los socorristas se acercaron cuidadosamente e introdujeron al accidentado más delicado en el helicóptero.
Ramiro Calvo: Fue un momento muy peligroso y de máxima tensión porque hubo que sacarlo a Andy con las palas girando muy cerca de nuestras cabezas, y meterlo así nomás, tratando de que no se vuele nada y sin tocar el patín del helicóptero; de esas cosas que no salen en ningún manual pero los minutos de luz valían oro. Y bueno... “Dale que va!”
Horacio Freschi: Una vez a bordo, Aguilar cerró la puerta y salimos hacia el pueblo. Aterrizamos en el helipuerto de la Sección “EL CHALTÉN” de Gendarmería. Dejamos al paciente en manos de la doctora y fuimos rápidamente a buscar al segundo.
Daniel Sosa: Escuché cuando vino el helicóptero, y se lo llevó primero a Andy. Recuerdo también escuchar todas las voces; cuando me cargaron a mí.
Ramiro Calvo: Y después fue el turno del Negro que no fue tan estresante pero igual corrió la adrenalina. Y después, creo que nos miramos todos sintiendo... ”¡¡ Uhhh!!! Ya está boludo!!”
Claro que quedaba bajar y estar atentos a que no quedara ninguno por ahí sin cordada, y que no pase más nada!

Daniel Sosa: Abajo en El Chaltén me atienden, para lo cual me rompen toda la ropa; y el siguiente recuerdo es ya en el hospital de Río Gallegos, preguntando qué había pasado.

Horacio Freschi: Finalizamos la operación a las 21:45 hs, durante el crepúsculo. 
Ramiro Calvo: Con Lucas habremos llegado a El Chaltén como a las cuatro de la mañana hechos chila. Ya íbamos por la tercera noche de joda así que pasamos por el bar del Boti y nos tomamos un fernet a la salud de los muchachos... y del Fitz!

 

AGRADECIMIENTOS

Daniel Sosa: Creo que tuvimos mucha suerte, pero además si estamos los dos vivos es gracias a toda la gente que participó en el rescate. Por eso les agradecemos con Andy: a Ramiro, a Lucas que estando muertos salieron a buscarnos, a nuestros amigos de Mardel, al Capi y a Leo que fueron los primeros en llegar junto con Lorance y  Charly. Queremos agradecer  a tanta gente que participó en el rescate. Esperamos con Andy algún día poder devolver el favor de alguna manera.
Ahora, cuando Charlamos con Andy o cuando pude hablar con el Volka,  pretendemos volver a intentar el Fitz. Estuvimos muy cerca como para dejarlo ahí. Así que cuando menos lo esperemos nos vamos a encontrar de nuevo intentando la Franco-Argentina.
No me quiero olvidar de agradecerle al Volka porque si no fuese por él, todavía estaríamos allá.