Refugio Otto Meiling
Foto: S.Storni

Cerro  Tronador
Refugio Otto Meiling

El Tronador es una montaña única en el mundo, muy grande, no tanto en su altura sino en la dimensión que abarca y los recorridos que permite.Otras montañas en el mundo quizás sean más empinadas o de mayor altura pero el Tronador además de disponer de unos 3.500 msnm, tiene una dimensión muy espectacular.
Chulengo Lamunière

Reportaje a Nico Betinelli realizado por S.Storni en el refugio Otto Meiling el 3 de marzo de 2001


En el Refugio

¿Cuánto hace que estás a cargo del refugio?
Este es el quinto año que tengo la concesión. Antes estaba de socio con Sergio Barbagallo, un amigo; y a apartir de este año estoy solo.

¿Y antes?
Antes de estar los dos, estuvo Sergio solo mucho tiempo: dieciséis años; los últimos cuatro conmigo.

Estamos cumpliendo treinta años del refugio ¿Cómo se fundó?
Hubo un subsidio de la Provincia al Club Andino, que se usó para construir los refugios Neumeyer en el valle del Challhuaco, y este en 1971.

¿Y el refugio viejo?
Lo hicieron en el ’38 y fue el único refugio en el Tronador hasta que hicieron
el meteorológico acá al lado, en el ’58 creo. Y este se hizo después al lado de ese, que ya se usaba.

Es un lugar bastante estratégico...
Sí, hasta acá llegaba el glaciar cuando se construyó el refugio. Y a medida que pasó el tiempo retrocedió como setecientos metros en los últimos treinta años. Si el hielo hubiese estado más arriba tal vez lo hubieran construido más arriba.

Hubo veranos en los que había nieve hasta "la almohadilla", donde llegan los caballos...
La nieve sí, pero no el hielo. El hielo vivo es lo que llegaba hasta acá. La nieve varía cada año. Hay años que nieva hasta acá nomás y otros que se cubre hasta Pampa Linda.

Y la actividad en hielo sería la característica de este refugio...

En las fotos que habitualmente se publican de Otto Meiling, suele vérselo viejo y serio. Esta foto, nunca antes publicada es una gentileza de la familia Lamunière

Sí. No se estaba explotando demasiado antes, y ahora estamos tratando de darle manija. Caminatas sobre el hielo y excursiones dirigidas más hacia todo el público, que es algo que no se hacía y que está muy bueno.

¿Por ejemplo?
Caminatas sobre el glaciar Castaño Overo, o el cruce hacia Paso de las Nubes por el Glaciar Alerce: en vez de dar toda la vuelta bajando a Pampa Linda y tomando la picada, cruzamos a la gente directamente desde acá.

Como se hizo en el Eco-Challenge...
Exactamente. Eso lo estamos haciendo desde hace cuatro años: llegás al Paso de las Nubes y la gente sigue su camino o a Pampa Linda o al Lago Frías. Y el Guía vuelve con todo el equipo al refugio.

Desde La Depresión Foto: S. Storni

Está muy bueno porque hay mucha gente que quiere venir al refugio, y a Paso de las Nubes, y al Frías, y por el otro camino demorarías dos días más que haciéndolo por acá. Tenías que bajar, volver a subir... En cambio desde acá es todo para abajo! Está muy buena y mucha gente está saliendo a hacerla.

¿Encordados y con crampones?
Sí, con todo el equipo: piqueta, crampones, arnés, casco...

Piqueta por seguridad, pero no escalás...
Para caminar, por seguridad y porque a veces durante la excursión si hay tiempo, el Guía también les da la posibilidad de meterse en una grieta y escalar un poco. Si no hay tiempo es sólo la caminata.
Esto es del refugio hacia el norte. La caminata sobre el glaciar Castaño Overo es del refugio hacia el sur. Ahí se hace más escalada en hielo; la gente baja dentro de la grieta y sube escalando.
Y hay otras excursiones más tranquilas, caminatas, para quien no quiera escalar. El cruce al Filo del Camping, que es el morro que divide el Glaciar Manso del Glaciar Castaño Overo, desde donde ves la vista del Glaciar Manso. También tenés excursiones al Refugio Viejo, a la cumbre, al Filo de La Vieja, al
Filo de La Motte...

¿Te referís a la cumbre del Argentino?
Sí; al Internacional no estamos llevando gente. En este momento, la caparazón de hielo se está derritiendo muy rápido y la cumbre es casi completamente de roca volcánica, toda podrida y quebrada. Caen derrumbes de piedras todo el tiempo, entonces el riesgo más importante no es la escalada en sí sino que te caiga una piedra en la cabeza. Es tan reducida la época del año en que se puede hacer con seguridad, y encima eso se da más bien en la primavera, que preferimos no arriesgarnos, y no lo hacemos. El Internacional antes era una bocha de hielo, duro y relativamente fácil de escalar, pero ahora está todo suelto.

Los paseos los hacemos muy completos, con mucha información de cómo funcionan las glaciaciones, cómo es la escalada, y todo lo que a la gente le intriga saber del tema del hielo, más allá de la práctica de estar caminando sobre él, que es una sensación muy copada. La gente se engancha mucho.

Cóndores ¿hay siempre?
A veces vienen, a veces no. A veces hay treinta o cuarenta cóndores volando y alguno aterriza por acá y todo; y otras veces por una semana o dos no aparece ninguno. Nadie sabe bien. Los están estudiando para entender por qué a veces están acá y a veces en la estepa. Dicen algunos que van a la estepa a comer y vienen acá a huevear, pero nadie sabe muy bien.

Hernan Llovera Y Martín Lezcano en la cumbre del Pico Internacional Foto: CABA

¿Cómo quedaste a cargo del refugio?
Nací en Bariloche y me pasé toda mi vida esquiando, escalando y haciendo actividades de montaña. Y la vida me fue trayendo para acá nomás. Ya de chiquito vine muchas veces y de adolescente también, a esquiar, a escalar un poco. Me fui enganchando, laburando y casi sin darme cuenta ahora estoy al frente de todo esto.

¿Y quién más trabaja?
El equipo es: Las Refugieras: Julieta y Betiana; los Guías: "El Colo", Mauricio, Walter y "Puga", además de mí; "El Tano" Másperi y "Marvin" son los Porteadores, ellos son los encargados de subir la mercadería al refugio. La cantidad de gente que trabaja varía según el momento y el tipo de temporada.

¿Cierran..?
A fin de abril se cierra porque el clima se pone tan áspero que no viene nadie y no tiene goyete quedarse acá arriba. Llegar acá en invierno es durísimo. Mucha nieve, un frío de locos y lo que podés hacer acá arriba no es demasiado porque el clima no te permite mucho. Esquiar no se puede porque la nieve es muy blanda y la pendiente muy poca, entonces no te delizás. Acá se esquía en primavera y en verano; en invierno no, y en otoño menos, así que cerramos hasta octubre en que empezamos a venir, y en noviembre ya está abierto.


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