Sierra de la ventana

Por:  Irene Mezzaluna de Tabor Club de Aventura


Irene Mezzaluna, de "Tabor" Club de Aventura.
El Cerro Tres Picos


Tres Naposta  Foto: Néstor Hannoch

Hacer vivac puede conceder extraños privilegios a los que nos es difícil conciliar el sueño, como fue ver el resplandor rosado del amanecer recortado sobre el perfil ondulante de las sierras que nos rodeaban. Esta es una de las imágenes más presente que guardan mis recuerdos de mi última escapada de dos días al Tres Picos.

Éramos doce, en pleno mes de julio. 
Nuestra finalidad: entrenar en terreno escarpado, acostumbrarnos a las bajas temperaturas constantes en montañas y por supuesto, pasarla bien. El primer día transcurrió ascendiendo y serpenteando filos desde los que se divisa gran parte del tiempo el perfil inconfundible del Cerro Tres picos y del Napostá, que lo escolta a un lado. 
La pendiente aumenta bruscamente en la aproximación final a través de una canaleta entre dos de los picos que definen el nombre del punto más alto de la provincia de Buenos Aires (1.239 m.s.n.m). Luego de visitar el monolito de la cumbre nos preparamos para pasar la noche a pocos metros por debajo, en una pequeña terraza en la que aún se mantenían manchones de nieve. El clima fue benefactor respecto a los días precedentes en los que la temperatura se mantuvo entre los -5º y -10 º C, proporcionándonos una noche agradable y un domingo soleado, para descender con rumbo este hacia el Cerro Colorado, vadeando arroyos, atravesando valle y planicie por el camino de las estancias, hasta llegar finalmente a Sierra de la Ventana.


Irene Mezzaluna

Lamentablemente, el acceso al Tres Picos se ha limitado considerablemente desde que esas tierras han sido vendidas, privando a trekkers y montañistas de disfrutar de una belleza natural muy singular. 


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