Agosto 2007    

 
 
 
 

REFUGIOS
YO SEÑOR - NO SEÑOR
Reportaje a Guillermo Martin
Director de aprovechamiento de
recursos de Parques Nacionales

Por Santiago Storni

En el Nº 113 de “al borde”, publicamos en marzo de este año, el correo de un lector que se quejaba de situaciones vividas en un refugio de Bariloche. Si bien no fue fácil publicarlo, tampoco era fácil omitirlo. Si nosotros nos autocensurásemos, ¿entonces quién se haría eco de la voz de los aficionados a las montañas? Más bien verificamos que ese correo ponía sobre el tapete un tema que, cuanto más indagábamos, menos respuestas obteníamos.
En el Nº 116, al publicar en junio que el refugio Frey quedaba sin la concesión habitual, expresamos una serie de situaciones en las que detectamos que no están muy claras algunas responsabilidades, o que falta información suficiente para los que recorremos las montañas, acerca de los derechos y deberes de las cuatro partes que se interrelacionan con los refugios: los usuarios, los refugieros, el Club Andino y Parques Nacionales.
Detectamos que efectivamente hay “vacíos legales” y “zonas grises” en este tema, y lo publicamos con la esperanza de que alguno de los involucrados nos diera respuestas u opiniones, nos corrigiera, o al menos acusara recibo.
Cuando ya creíamos que nadie “tomaría el guante”, una de nuestras revistas cayó en manos del Director de Recursos de Parques Nacionales, quien levantó el teléfono, llamó a la redacción, y nos ofreció una entrevista. Lo que sigue son los puntos sobresalientes:

Cuadro de situación

Hasta el 5 de diciembre de 2005 la relación entre Parques Nacionales y el Club Andino Bariloche se rigió por los usos y costumbres. Sin convenios escritos, más que notas cursadas, pero sin definir formalmente y de común acuerdo cuál es el objetivo.
Parques se crea en 1934 como institución, y a la vez el Parque Nahuel Huapi en particular. Para entonces ya existía una actividad de pioneros y ambas instituciones estaban tan emparentadas, que el propio Presidente del Club Andino era a la vez el Intendente de Parques: Emilio Frey.
Esto es loable en términos de pioneros, y fue positivo durante muchos años para atender la problemática de las montañas, a las cuales iban algunas personas particularmente de Bariloche, y se hicieron muchas cosas, con mucha voluntad y mucho esfuerzo. Cargando las cosas en la espalda se fueron construyendo refugios y abriendo senderos. Algunos los relevaban, los publicaban, y trascendían al resto del país.
Aquello pudo estar bien para las décadas del ’30, del ’40 y del ‘50. Pero estamos en los años ‘2000 e incluso desde los ’90, en términos de organización y de administración, esa superposición obligó a Parques a tener que aclarar por una ley nacional (Nº 22.351) que es la Ley de Parques Nacionales, que es la institución la que administra los recursos bajo su jurisdicción, y es la autoridad, no sólo desde el punto de vista legal sino que debe ejercer la representación de la sociedad sobre este tema, y administrar, para todos.
La superposición desde el origen creó una concepción que hizo necesario aclarar que el Club Andino tiene capacidades y una relevancia social muy significativas, pero quien administra los recursos y ejerce la autoridad, es la institución pública. Parques es dueño de los recursos en representación de la sociedad. Esta diferencia no se distinguía en Bariloche, entonces no había exigencias ni controles, ni una administración que estuviera más allá de la voluntad del mismo club. Parques como institución pública estaba ausente. Estaba en las responsabilidades, pero no siempre como autoridad de aplicación.
Y hay que administrar los recursos con la demanda que están teniendo estos sitios hoy en día. Si bien nadie tiene cifras exactas, estimativamente este verano unas 70.000 personas pasaron por las picadas y refugios. Parece una cifra alocada, pero no lo es tanto si la comparamos con la cantidad de turistas que visitan Bariloche, y si en El Chaltén se estima que hubo entre 20.000 y 30.000 personas. Que esto sea bueno o malo, o que pueda haber aún más personas, depende de una buena organización.

Marco legal
El 7 de septiembre de 2005 se firmó el convenio marco entre Parques y C.A.B. que ratificó el directorio el 5 de diciembre siguiente. Se crea una comisión mixta, que funcionaba desde antes sin un marco concreto. Era como un acuerdo local. Ahora Parques inspecciona todas las instalaciones fijas, y eso incluye los refugios, en cuyo caso se canaliza a través de esa comisión mixta. Es como cualquier habilitación en cualquier lugar del país: limpieza, seguridad, incendio, bromatología, seguros, autorización para funcionar, número de CUIT, planos aprobados, etc. Porque uno puede encontrarse con que hicieron algo mas grande de lo que habían dicho, o que fue construido precariamente. Quien realiza una actividad comercial es responsable por un montón de situaciones. Un refugio no es un kiosquito en la vereda. No puede no haber un matafuego donde duermen cien personas; o que esté vencido. Son cosas de las que nos acordamos cuando algo sale mal. Y en realidad es mejor pensarlo antes, qué es lo que queremos y cómo organizarlo. El refugiero debe estar inscripto en la AFIP. Pero eso también depende del tipo de país que queramos: una modalidad da un tipo de país, y la otra, otro.
Hubo inspecciones a casi todos los refugios, y unos están mejor y otros no tanto. Por ejemplo el Mailing está muy bien, el Challhuaco requiere cambios, y otros se irán adecuando, tanto en materia edilicia, como en el manejo de los alimentos, como en el servicio a la gente. La fiscalización la hace Parques, canalizando la información a través de la comisión mixta. Con el informe, la comisión hace propuestas. El club puede participar como conocedor del tema, pero siempre la autoridad es Parques. La exigencia, la autorización y la inspección, no se pueden delegar en el club.
En los últimos diez años eclosiona el trekking y el ecoturismo. Se hace masivo, y sucede no sólo en las montañas sino también por ejemplo con el uso de canoas en los lagos, el rafting y otras actividades.
El ordenamiento llegó en el 2002 cuando se reglamentaron todas las actividades de prestadores de servicios (no específicamente de montaña), para que no fuera como prestador cualquier persona sólo con su buena voluntad. Luego también vino el fallo judicial por la avalancha del Cerro Ventana, que dejó muy en claro la cadena de responsabilidades, e incluso exhortó a Parques a tener protocolos de seguridad. Después salió la ley de defensa del consumidor, que también evita que se eludan responsabilidades. No cambia la interpretación legal, pero sí debe cambiarnos la cabeza, porque da un marco legal ineludible a lo que ya estaba en la jurisprudencia. Por ejemplo, el deslinde de responsabilidades que se suele hacer firmar a los participantes de una actividad, sólo sirve como aviso, y para que el cliente informe si está en buen estado físico, pero la responsabilidad es ineludible. No basta sólo con avisar; los responsables son responsables de lo que hacen.
Ahora que la A.A.G.M. (Asoc. Arg. de Guías de Montaña) se incorporó a la U.I.A.G.M. (Unión Internacional), adoptar estándares internacionales les hizo ver responsabilidades que quizá antes pensaban que no les correspondían.
Los cambios requieren esfuerzos, y no se producen enseguida porque salga una reglamentación.

Recursos y servicio

Con respecto al uso de un refugio, todo es tradición; no hay un estándar establecido ni escrito sobre el servicio que debe darse. Sin duda sería muy bueno armar uno, estableciendo qué es lo que queremos.
Parques desconoce el contrato entre el Club Andino y el refugiero; no es su injerencia. Antes se cobraba derecho de refugio y picada. Cobrar derecho de picada era una cosa bastante rara porque sería como volver a cobrar el derecho de acceso al parque. Igualmente la mayor parte de la gente no paga acceso al parque, salvo que entre por Tronador o por Blest. Quien entra por Colonia Suiza, no paga nada. Parques no cobra en la montaña. Todos los gastos de Parques, (los gastos, no los sueldos) salen de la recaudación propia. Y estamos hablando de casi $ 30.000.000.- que es la tercera parte de su presupuesto real, que abarca también obras, sueldos y equipamiento. Si Parques no recaudase, no tendría combustible para los vehículos, ni papel y útiles para trabajar. Y no es malo que así sea, porque hay mucho turismo pero no todo el mundo usa los parques, y parece mejor que sea así a que salga por ejemplo del IVA.
Parques no establece ni interviene en los precios que se cobren dentro de un refugio. Solamente si hubiera situaciones abusivas, dentro del marco del convenio, Parques podría ir interviniendo, en cuanto a la queja; no anticipadamente. Lo mismo con respecto a conductas. Parques puede recibir quejas, por ejemplo de conductas discriminatorias, y volcarlas a la comisión mixta, que debe actuar y establecer estándares. Las quejas pueden dirigirse también al club, pero es Parques como autoridad de aplicación quien está obligado a recibir la queja, y de algún modo a gestionarla.

La propiedad, el cuidado y mantenimiento.

Los refugios fueron construidos por los montañistas, no por Parques. ¿Quién es el dueño de los refugios?

Parques reconoce al club las mejoras. Pero la propiedad según el código civil, es del propietario del suelo. Y el propietario del suelo es del estado nacional. Se da el uso.

¿Está delimitado hasta dónde del área circundante?

Todavía no, pero es la idea definirla. Es que también es algo relacionado con las obligaciones que surgen del convenio. Se están prorrogando plazos, porque no se puede hacer todo en los tiempos pensados. Se van a dar permisos específicos, con todo el detalle  de las obligaciones.

Y cuidar el área circundante de un refugio, una vez delimitada, debería ser como cuidar el área de un campamento. Hay un encargado. Y es co-responsable si hay una infracción. Si su obligación es atender y administrar un área específica entregada en uso, para su manejo y gestión, el refugiero es responsable del lugar, en lo comercial y en las actividades. Todo esto una vez que esté documentado, para lo que estamos en proceso; lo estamos delimitando. Mientras tanto se crean estas situaciones un poco confusas, de las que tenemos que salir. Debe ser algo escrito, no librado a la opinión. Aunque en los hechos el refugiero ya está haciendo una actividad económica, de la cual se beneficia, que le implica responsabilidades.
¿A quién corresponde el mantenimiento de la picada?
Hay picadas que se están erosionando mucho. Se forman cárcavas, con cursos de agua que las erosionan aún más. Hay que mejorar algunas prácticas, un ejemplo es el de largar los caballos arriba para que vuelvan solos; eso es un disparate. En Chaltén se dejarán de usar caballos en las picadas el verano próximo. La picada es responsabilidad en última instancia de Parques, pero esto está unido al  que la usufructúa.

Más refugios. Comisión de auxilio.

Al ser obras que están en propiedad de Parques, todo nuevo refugio requiere un decreto de aprobación y un estudio particular cada uno. En Austria hace muchos años, tanto los refugios como los rescates los hacían los montañistas con buena voluntad, mientras que actualmente hay protocolos y alta profesionalización. Nosotros estamos todavía casi con la buena voluntad y hay que progresar organizativamente.
Parques reconoce la historia del club y la validez de las iniciativas. Pero el club no es el Estado. El Estado podría, reconociendo la idoneidad de la comisión de auxilio del CAB, resolver delegar en él la intervención en los rescates mas dificultosos. Pera entonces ya no tiene por qué ser un grupo de voluntarios, sino profesionales a sueldo.
Parques tiene el I.C.E. pero Parques no va a competir en andinismo con el C.A.B.
Los rescates en montaña comparados por ejemplo con los accidentes en kayaks, son más frecuentes y mucho más caros, especialmente si requieren un helicóptero. Y los montañistas se benefician con recursos de otras actividades. Como ejemplo, cabe mencionar que el uso del helicóptero en Aconcagua terminó siendo rentable.
No hay un solo modelo de refugios. Habrá más grandes y equipados y habrá más pequeños. No vamos a un modelo de parque con un montón de refugios similares, pero tampoco a eliminarlos. Cada caso requiere su estudio. Porque los refugios tienen problemas sanitarios, de efluentes. Volviendo a Aconcagua allí se bajan todos los residuos, también con helicóptero, más allá de que los montañistas contribuyan individualmente.
En cierto modo los refugios son patrimonio de todos, y tanto el CAB como Parques deben dar una respuesta que esté a la altura de las circunstancias. La crítica nos favorece, porque sube los estándares. Estos van a ser tan bajos o altos como la gente lo demande.

 

La conclusión sería que indagar en el tema nos hizo verificar que efectivamente hay “vacíos legales” y “zonas grises”. Que se está empezando a hacer algo, pero que queda trabajo por hacer y por avanzar.

¿Y en todo esto, dónde queda “la libertad de las montañas”, nos preguntamos con un dejo de romanticismo y de nostalgia? Pero en nuestra enorme cordillera de los Andes las montañas vírgenes o poco frecuentadas, a las que no acuden 70.000 personas por temporada ni a nadie se le ocurriría quejarse del servicio, siguen estando ahí.


Refugio Manfredo Segré, Cerro López. Foto Belén Etchegaray

Refugio Manfredo Segré, Cerro López. Foto Belén Etchegaray

Azado en el Refugio Frey

Interior del refugio Meiling -
Foto Santiago Storni

Refugio Neumeyer en Challhuaco - Foto Santiago Storni

Refugio Berhoff. Foto Belén Etchegaray